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Desconfía de…
Hace tiempo mi hermano, desde FUS magazine, ideó la sección “desconfía de…”, un compendio humorístico que intentaba dejar claro qué seres humanos debían ser rehuidos. Contenía algunas joyas como…
DESCONFÍA DE…
- la gente que dice: “Donde esté un buen plato de lentejas…” mientras devora una pizza o un Big Mac.
- la gente que habla sin parar de las posibilidades de su ordenador.
- la gente de Pozuelo.
- las tías que forran la carpeta con fotos en blanco y negro de tíos cachas cogiendo a un bebé.
- la gente que tiene en su habitación los pósters ésos que sale un mono vestido de hombre en el váter o jugando al tenis.
- la gente que ve un partido por la tele mientras lo escucha por la radio (éstos suelen ser peligrosos).
- las parejas que van en chándal a comprar.
- los tíos que llevan corbata cuando salen de marcha.
- la gente que usa relojes muy grandes con montones de cronómetros y chorradas que no valen para nada (excepto para que el dueño se masturbe mirándolos).
Qué decir. Era imposible no sentirse ofendido; siempre había un “desconfía” que te daba de lleno. Alguno que recuerdo también y que todavía me hace reir es aquél de “la gente que se pone en cuclillas para hablar contigo cuando estás sentado” (!?!, genial)
Pues bien, quiero dejar constancia de muchos otros “desconfías” que se nos han ido ocurriendo con el paso del tiempo. De todos modos, este enlace os enviará al texto primigenio que lo empezó todo (sección ‘Desconfía de…’). ¿Por qué recuperar esta sección? …simplemente porque SIEMPRE será actual.
DESCONFIA DE…
- La gente que te cuenta las cosas que ha hecho bien o lo mucho que ha “triunfado”, pero nunca te cuenta sus errores ridículos, sus bajezas ni sus fallos garrafales.
- Los que leen la frase anterior y piensan “yo nunca tengo errores ridículos, ni bajezas ni fallos garrafales”.
- Los que se enfadan cuando se despiertan con la cara cubierta de pasta de dientes.
- Los que están serios excepto cuando tienen lo que quieren.
- Los amantes del mus que no admiten bromas durante el juego.
- Los amantes del mus en general.
- Los que dicen que las películas de zombies son todas una basura.
- Los que tienen un perro “para proteger la casa”.
- Los que creen que la calidad de una cosa se mide por su éxito de ventas.
- La gente que dice que cree en “su Dios”, pero está “en contra de la Iglesia” (es original, muy original, sólo un 75% de la población).
- La gente que come más de lo necesario.
- La gente que tiene abierto el grifo mientras se cepilla los dientes.
- La gente que le dices que eres vegetariano y te dice: “PUES NO SABES LO QUE TE PIERDES CHAVAL!” (original, muy original)
- Los que dicen “yo soy apolítico”.
- La gente que lleva un jersey del Reino Unido.
- La gente que sale del coche y te dice:
HE VENIDO DESDE BILBAO A MADRID EN MENOS DE 2 HORAS

Bueno amiguitos, este homenaje a la creación de mi hermano no da para más. Os aseguro que pronto hablaré con él para hacer conjuntamente una nueva entrega. No se librará nadie.
Cabeza, bomba.
Cabeza, bomba.
Cabeza, bomba.
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El Garrafón
Hola de nuevo, esos feligreses ahí.
Seguro que el título del post os ha producido un escalofrío de morbo. ¿Cómo quedarse impávido ante algo que nos toca tan en la fibra sensible? Yo, por ejemplo, soy, como Nacho, de los que cuando entra a un bar o un garito le pide a un posible conocido que ya esté allí y que tenga una copa en la mano que me deje darle un traguito a ese tubo, “para ver si es lo que tiene que ser”. En realidad no es para dar un traguito, sino una olfatada. Si huele a los sobacos del tío Mijail el de la obra o (lo que es peor) a su colonia, entonces ni bebo y me pido una cerveza. Si no huele mal, le doy el trago solicitado y por lo general me quedo contento (Aunque puedes toparte con garrafones engañosos que no huelen a nada, y entonces el trago te amarga).
Imagino a los mayoristas, los distribuidores, los dueños de los bares y discotequis y su tropa de fieles camareros, todos ellos en un código de silencio, adulterando el escocés de 5 años (o lo que fuere) en bidones enormes, mezclándolo con basura a través de mangueras, aguándolo, o haciendo un popurrí de las marcas más chungas, y forrándose. Cuando pienso que en un sitio ponen garrafón me pido una cerveza para no financiar esa mafia (ejem), y he aquí que ocurre algo muy extraño; cuando voy a la barra a pedir esa cerveza de resignación, es normalmente para pedir también los recados de mis acompañantes, que están dispuestos a beber garrafón aun a sabiendas (¡!). En ese momento cara a cara, cuando el camarero o la camarera parece relativamente inofensivo/a y no hay jefe a la vista, alguna que otra vez se lo pregunto: Mientras veo cómo el líquido cae sobre los cubitos, haciéndolos estremecer y ceder un poco, suavizando sus aristas, mientras analizo el color tostado de sus brillos, lo abrasivo del alcohol y el calor que funde esos hielos, le pregunto al ‘bar-man’ o a la ‘bar-woman’ si éso que me está sirviendo con tanto desparpajo es garrafón, sí o sí. Y siempre dicen que no. (Con excepciones dignas de memoria).
El precio del garrafón. Pues caro, muy caro. Seamos realistas; aparte de ese sitio que conoces donde la copa está a 4 euros y sabes que es alcohol de marca FIJO, normalmente se pagan entre 6 y 9 euros. Yo creo que es un tema importante; una vez hemos decidido gastar nuestro dinero ganado con sudor en la tontería de salir por ahí y tomarte un pelotazo (por el precio del cual te compras una botella de alcohol de verdad), pues por lo menos que no te den amoniaco con pepsi-cola por 1500 pesetas. Esos chavales que empiezan a salir y le levantan a sus viejas dos talegos del monedero, no van a ir al infierno con dolor de cabeza. Por lo menos que lleguen con la cogorza bien planchada.
Pero… ¿y si todo esto no fuera más que una paranoia nuestra?
Estos links os hablan de investigaciones que se han hecho en bares y otros locales para inspeccionar el supuesto uso de alcohol de garrafón. Son además de diversos lugares de España, uno muy reciente (de hoy) y otro de hace 3 años, de la Organización de Consumidores y Usuarios. Según estas noticias, NO EXISTE EL GARRAFÓN. Sólo está en nuestra mente; al parecer, estar borracho (entre otras cosas) interfiere en los sentidos del olfato y el gusto, engañándonos cuando hacemos la prueba de la olfatada o incluso la del trago amargo de colonia del tío Mijail. Todo paranoias. En realidad estamos bebiendo calidad de la buena. Y si no, leed, leed.
- Noticia de hoy
- Noticia de la OCU
Otros seres también han pensado cosas (distintas) acerca del alcohol de garrafa… – “Aguachirri” (Poeta Maldito)
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El “Pirri”
Hay quien me critica por reivindicar ahora la figura más underground del cine hispano: el Pirri, ese entrañable amigo de cárcel por antonomasia. El Pirri conoce a Paco, el protagonista del Pico 2 en Carabanchel, donde se lían con el Lehendakari (un criminal que se parece a Luis por cierto), y este tal Pirri se queda grabado en las mentes de todos como el amigo noble y fiel — desde el momento en que le ‘regala’ (sin hacerlo explícitamente) unas deportivas al protagonista, que aún no se adapta a aquel infierno.
-Tienes que espabilar tronco, porque como no espabiles… chungo, tronco.
Allí empieza una amistad que terminará en un duelo a venganza entre el Pirri y el jefe de la banda de gays que han violado y robado al protagonista aprovechándose de su adicción a la heroína.
El tema es que no hay ni una sola imagen de Juan Luis Fernandez Equia, que así se llamaba el actor yonqui que hacía del yonqui presidiario del que hablamos. Tampoco la fecha de su muerte está clara, y se barajan
fechas muy distantes entre sí. Lo que está claro es que acabó sus días trapicheando por la calle y probablemente adicto hasta el final. Tengo entendido que terminó haciendo críticas de cine en la radio o algo así, y que incluso colaboró con Tola (también difunto), aunque nunca pude ver aquello, y si lo ví no lo recuerdo. Ahora me parecería muy interesante oir esas críticas de películas de la voz de un actor auténtico, clavado a sus personajes, que representaba su vida en un tipo de cine olvidado y vilipendiado, el cine “quinqui”, que no te creas tú que no puede ser
considerado un movimiento tipo “novel bág” o “dojma”.
Disfrutar de estas imágenes en exclusiva que he capturado de “El Pico 2″. Fijaos bien en las uñas de yonqui que tenía el tío, ni Frodo Bolsón las tiene tan limadas y cortadas de morder y roer en pleno mono. Reto a que me enviéis más fotos de este fenómeno mediático, si es posible de otras películas evidentemente, o alguno de los mencionados programas en los que colaboró.
Yo es que tengo debilidad por él porque me recuerda mucho a una persona que conocí en la mili, pero muchísimo.
Larga vida.

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Después del verano, ¡a la piscina!
Aquí tenéis una foto de la línea Pistacho a Cubierto, de la marca HASEMA. Y sí, sí, es un traje de baño. La de la foto hace como que se esconde, no sea que la veamos bien. O quizá va tipo camuflaje y quiere confundirse con el entorno.
Titulares: “La semana pasada un joven muyahidin fue sorprendido mirando lascivamente a escondidas un catálogo de la marca HASEMA. ‘No podía huir de la tentación’, declaró”.

Sin embargo, los yankees no tienen nada que envidiar en cuanto a fanatismo moral. En WholeSome (entrad, leed aquello de ‘need for modesty’ o ‘highlight the face rather than the body’ y pulsad Next) tenemos los conjuntos de baño que padres y madres presbiterianos, baptistas y evangelistas comparán para que sus violables hijas yankees no sean el objeto de miradas anticristas (ojo palabro) cuando vayan a la playa o la piscina. Aquí a la derecha os incluyo como muestra un botón, un faldón y solapas varias… (la modelo no es demasiado jovencita; yo creo que para evitar el perverso efecto Lolita). Por cierto, ¿se zambullirá con la regla?
…No me gusta dar mucho la brasa con un mismo tema (ver entrada ‘Porque lo habíais pedido…‘), pero nuestro amigo blogero F. J. Moya Suárez nos da también un enlace que no he querido pasar por alto: WickedWeasel. Recomendación absoluta. Top Ten.



