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La primavera de nuestro descontento
Tan sólo quería utilizar este triste blog para poner mi granito de arena en la web, ser uno más de los muchos (¿pocos?… ¿muchos?) que están ofendidos y profundamente asqueados por las cargas policiales y la represión en Valencia. Ver decenas de furgones policiales y un despliegue de antidisturbios tomar las calles en plan guerrilla urbana contra el lo que el jefe de la policía nacional en Valencia denomina “el enemigo” —o sea, unos estudiantes con pancartas— es realmente triste y, de hecho, desde la distancia del exilio, no he podido evitar unas incipientes lágrimas por la deriva que están tomando las cosas en mi país. Y Rajoy preocupado por la imagen. Vete al pairo, hombre.
Para una noticia buena que viene de aquel rincón, es decir, la expresión pacífica e inteligente de la juventud, ellos tienen que aplastarlo con doble cantidad de ignominia. Lo peor de todo es que lo que consiguen es justo lo que quieren, es decir, que hablemos de la violencia policial, en lugar de lo que todos estos estudiantes querían hablar. Al fin y al cabo de estas cosas se olvida todo el mundo. Es realmente desolador ver a niñas empujadas, abuelas gritando y llorando, ancianos detenidos y aplastados contra la pared, familias espantadas viendo a sus hijos entrar en el furgón, sabiendo que no habían hecho nada. “¿Puede mi madre venir conmigo…?”
Pero qué infamia es esta, por favor. Qué pena. #primaveravalenciana
Dimisión de la delegada del gobierno
Dimisión del jefe superior de la policía nacional de la Comunitat Valenciana
Dimisión del jefe de la unidad de antidisturbios
¿Por qué llevas el casco, si no tienes cerebro?
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¿Por qué los del cine son de izquierdas?
Ayer asistimos patitiesos a la perpetración anal, perdón, anual, de los Goyardones al cine español y fuimos testigos (¡víctimas!) de sus momentos cumbre: del mensaje rancio del discurso del nuevo presidente de la Academia, de esa pulverización del récord de los límites del decoro y la vergüenza ajena que supuso el ‘rap del patio de butacas’… en fin. Ya tú sabes.
Y mientras se sucedían los improperios a la sensibilidad del espectador y las reivindicaciones políticas típicas de este colectivo, yo volvía a preguntarme una vez más algo que siempre me ha intrigado: ¿por qué el mundo del cine se muestra alineado en bloque con la ideología de la izquierda? Es decir, de la izquierda populista, porque su mensaje, para ser sinceros, es simplista y demagogo. Pero izquierda, al fin y al cabo. Es un tema interesante, ¿no creen? Para mí, es algo tan raro como podría ser que los deportistas tuviesen la costumbre, así, en bloque, en plan cofradía, de defender ideas de la derecha. Absurdo, ¿verdad? Cada uno tiene su opinión, y la estadística indica que esas cosas deberían estar más distribuídas.
Que conste que yo no me considero de derechas, y que esta reflexión no viene inspirada por un rechazo a la izquierda recalcitrante, esa izquierda fast-food de saldo y facebook (en realidad lo que me produce es perplejidad y curiosidad antropológica, al igual que su equivalente al otro lado del espectro), sino por lo incomprensible de esa adscripción gremial sin fisuras. Y es que no me pregunto por qué este actor o aquél director concretos son de izquierdas o dejan de serlo, ni por qué a Willy Toledo le da por hacer las cosas que hace (vilipendiado en exceso el pobre, parece que hay gente nacida para caer mal), sino, repito, por qué todos parecen compartir la misma ideología.
Y es que cineastas, actores, actrices, directores y otros oficios del celuloide parece que no desperdician la más mínima ocasión para levantar su puño contra la guerra (de Irak), a favor de Cuba, de la memoria histórica (ese pleonasmo del que hablaba Albiac), de la apología de lo público… Por cierto, en la gala de ayer, Kike Maíllo se ocupó de hacerle prometer a la niña Claudia Vega que continuara estudiando, y que lo hiciera en escuelas públicas. A mí aquello me recordó a los Testigos de Jehová, que prefieren morirse a recibir una transfusión de sangre.
Entre tanta crítica a los recortes a RTVE, tanto momento Anonymous (que seguramente tenían pase backstage) y tanto momento Garzón (aunque, todo sea dicho, Coixet tenía más excusa que nadie), el nuevo Presidente de la Academia se mostró con su discursito de marras como un perfecto iconoclasta, un valiente predicador en un desierto ‘progre’ (agh, odio usar esa palabra, pero aquí calza bien). Y ya he dejado claro que su discurso me produjo urticaria, como lo hace el de Urbizu, esa figura irrelevante que nos trajo el cliché de “Caja 507” y que se empeña a meternos a Resines en la sopa. Todo muy de Antiguo Régimen, muy pro-Ley Sinde, en lo que concierne a sus lentejas claro. Y después nos saltamos el derecho de defensa. Pero dejemos eso, que no es el momento ahora.
El caso es que con todo esto de los Goyas me he quedado barruntando en la pregunta inicial, en por qué si eres del mundo del cine entonces tautológicamente has de ser de izquierdas. Y se me ocurren varios motivos.
Por supuesto, la acusación habitual resuena la primera, y es que la ‘casta’ del cine español defiende los valores de izquierdas porque responden mejor al sistema del que ellos han venido haciendo uso, es decir, el de las subvenciones estatales a la producción cinematográfica (y que yo, personalmente, no critico sino en sus excesos y corrupciones). Evidentemente, la opción opuesta sería reducir el gasto público en algo que no reporte un beneficio económico. En efecto, la consecuencia matemática es una complacencia del colectivo hacia la mano que, en muchas ocasiones, posibilita su trabajo. Este motivo no tiene un soporte de credibilidad, como es de suponer. Nadie se hace de izquierdas porque recibe una subvención, ¿cierto?
O quizá sea todo lo contrario, es decir, que los artistas, al ser observadores íntimos y espejos líricos del alma humana y los más elevados valores, sean seres humanos de una sensibilidad especial, una sensibilidad de paz, altruísmo, solidaridad, tolerancia, libertad y todos esos ideales a los que la derecha, aparentemente, es insensible. La derecha, al fin y al cabo, es el demonio que aplasta al obrero humilde, que inicia guerras, que traiciona todo lo bueno del espíritu humano. Pero esto tampoco se sostiene, ¿verdad? Y es que para toda regla hay excepciones (y aquí os sorprenderéis), como la actriz Amparo Baró que siempre ha dicho ser de derechas, y otros como Alfredo Landa, Fabio MacNamara… ¿Son todos ellos insensibles e inhumanos egoístas? No lo parece. Eso sí, no expresan sus ideas en voz muy alta, quién sabe por qué motivo. Quizá para que no les pase como a Russian Red.
Puede que no sea ni por interés ni por altruísmo, sino por way of life. Los artistas tienen una vida más bohemia, más libertina, fuera de los parámetros morales convencionales. O, al menos, eso es lo que se espera de ellos, ¿verdad? Excéntricos, promíscuos, coqueteando con las drogas, la vida nocturna… ese es el tópico, ¿verdad? Y la derecha siempre ha sido esa vigilante moral, esa madre superiora gorda y con verrugas que te fustiga y te obliga a rezar un Ave María, que te dice que irás al infierno. La derecha, esa religión que te corta todo el rollo. Pero nadie es de izquierdas para justificar políticamente su poligamia o sus extremos, ¿verdad? Los mayores escándalos sexuales han venido siempre de la derecha, al fin y al cabo. Mirad a Pedro J.; de hecho, “El Mundo” tiene una línea editorial muy abierta y moderna en este sentido.
O quizá sea algo mucho más profundo. Algo específicamente cinematográfico. ¿Es posible que haya una conexión hermenéutica entre el lenguaje del cine, de la imagen en movimiento y el montaje, y cierta cosmovisión política? ¿Es la crítica social burguesa que representa el cine una manifestación cultural del socialismo? ¿Es el cine una demanda de estado de bienestar, de igualdad de clases, de eliminación de la diferencia y el privilegio? Eso explicaría por qué, como decía Vicente Aranda, la derecha se niega a ver cine español. Pero parece que no es así. No solo porque el cine, como lenguaje burgués, también es el lenguaje de la individualidad, el canto a la personalidad y al héroe, la seducción inmediata y la satisfacción capitalista de un intercambio frívolo (de hecho, el cine es el dominio de la superproducción, de las cifras multimillonarias… el negocio definitivo). Sino también porque hay muestras de lo contrario: Leni Riefenstahl, José Luis Sáenz de Heredia y muchos otros probaron que el lenguaje del cine puede ser el lenguaje del franquismo y la propaganda fascista.
En fin, que me quedo como estaba, sin aclararme. Quizá en los comentarios podáis aportar alguna luz. Lo agradezco de antemano.
Vivimos un momento en el que el PP tiene mayoría absoluta, y entiendo que ha llegado el momento en que la izquierda debe refundarse. Esta entrada, hasta cierto punto sarcástica, no pretende hurgar en la herida de la derrota de la izquierda en las últimas elecciones. Pero creo que es el momento de ser honestos, pragmáticos y serios. El corporativismo es la muerte de la opinión verdadera y no debemos perpetuar los tópicos de una España que ya aburre.
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Public Display of Affection
El otro día aprendí una nueva abreviatura, de esas que tanto les gustan a los estadounidenses. Si ya pusieron el listón bien alto con BYOB y OOT (“Bring your own beverages” y “Out of town”), de nuevo han vuelto a hacerlo, han vuelto a llamar mi atención plenamente con ‘PDA‘. Y no, no se refiere a personal digital assistant ni a una especie de smartphone. Las iniciales PDA significan “Public Display of Affection” (demostración pública de afecto), y me recuerdan a otras que ya conocía, TMI, que significan “too much information”, aplicables cuando alguien está siendo demasiado explícito con algo.

Y es que el otro día recibí un e-mail de uno de mis jefes en este santo lugar, enviado a toda la comunidad docente, diciendo literalmente que “le revuelve el estómago ver demostraciones públicas de afecto”. Que es absolutamente inapropiado que los estudiantes se abracen en una escuela, por no hablar de besarse. Que es profundamente vergonzoso, tanto para quienes lo practican como para los que tienen la ‘desgracia’ de contemplarlo. Involuntariamente, claro. Y estoy transcribiendo literalmente, que conste.
El e-mail venía rematado con una de esas firmas personalizadas que, a continuación de los datos de contacto, incluía el “Husker Prayer”, la oración al Señor pidiendo por el equipo universitario de football de Nebraska, los Cornhuskers. Un himno sagrado. No, no estoy de coña.
Pero es que el tema sexual es algo que alcanza cotas de puritanismo difíciles de describir, si bien después se da la contradicción de que hay una tasa de embarazos adolescentes que rompe todos los moldes, al menos los europeos. “Kids having kids”, es como se refieren al tema. Y es que si no dejas a los chavales que se miren, ni se rocen, ni se sienten juntos, y comprar condones es algo impensable (en un pueblo pequeño como este, la noticia se extendería como la pólvora), qué esperas que hagan cuando se emborrachen por primera vez y se queden a solas en el maizal. Para que os hagáis una idea, en mi instituto (600 chavales de entre 12 y 15 años) había 5 estudiantes embarazadas el año pasado. Y en el High School tienen guardería. Para los hijos de las estudiantes, muchachas de entre 15 y 18 años. En serio.
Y es que los estudiantes, en los autobuses, no se pueden sentar junto a compañeros del mismo sexo. Chicos y chicas forman filas separadas para entrar en clase tras el recreo. Toda ocasión en la que se puede dar cercanía física, o contacto directo, se evita. Las niñas de 11 años reciben reprimendas si llevan leotardos, por dejar ver su figura. Por el amor de dios, 11 años. Hay que estar muy mal para pensar que el cuerpo de una niña de 11 años es algo que produce pudor o excitación. Es increíble. Del mismo modo, cuando se organiza un juego de football mixto, se organiza de tal modo para que el Center y el Quarterback sean también del mismo sexo, ya que al inicio de una jugada el Center se agacha y se queda con el trasero en pompa, tan sólo medio metro por delante de la cara del Quarterback, también agachado y justo detrás del Center. Os recuerdo que estamos hablando de niños de 12 años.
Pero qué os podéis esperar de un lugar donde la gente se pone pegatinas en el coche que dicen “We support our troops”, “Freedom is not Free”, “Proud mom of a Marine”, “It’s a child, not a choice”, “We do not call 911″ (con un dibujo de un revólver), o mi preferida, la que dice “Miss me yet?” (con una foto de un sonriente George W. Bush). Y seguro que me estoy olvidando muchas otras, igualmente jugosas. Las puedes comprar en todas las gasolineras, desde donde terminan las Rocosas hasta el borde Oeste de Illinois.
Os dejo con la mencionada “Oración de los Huskers”. No os la perdáis, por favor… (estaba entre esto y el vídeo de Vulgar Display of Power de Pantera, pero he optado por la divulgación)
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¿El huevo o la gallina?

Muchos de vosotros os habéis quedado alucinados con el último post. No quería dejar pasar la oportunidad de poneros un ejemplo de mi calvario diario. El otro día nos mandaron una lista de adivinanzas para compartir con los alumnos y ver quién era capaz de contestar todas ellas, por supuesto había un premio en juego: una mochila auténtica de la Guardia Nacional, de camuflaje.
Una de las preguntas era la siguiente: “What came first, the egg or the chicken?”, es decir, “¿Qué vino antes, el huevo o la gallina?”. Un clásico. Yo, ni corto ni perezoso, envié un email con mis respuestas (yo también podía participar, a ver qué os creéis), a todos mis compañeros, y contestando esa pregunta en concreto puse: “The egg, since dinosaurs laid eggs long before there were chickens”. O sea, “el huevo, ya que los dinosaurios ya ponían huevos antes de ser pájaros”. Siempre fui un provocateur.
Al momento recibo un email de respuesta. Es una de las profesoras del otro lado del primer piso. Una señora cincuentona, grandona, llena de pecas y con mucha experiencia — y, por tanto, soberbia. Su respuesta, dirigida únicamente a mí, decía: “I’ve always claimed that the chicken came first… basing this on the fact (belief) that God created the heavens, earth, animals, birds… and this first chicken and her husband, the rooster, created the egg in marital bliss”.
Siempre he defendido que la gallina vino primero… basada en el hecho (la creencia) de que Dios creó los cielos, la tierra, los animales, los pájaros… y la primera gallina y su marido, el gallo, crearon el huevo en bendición marital.
Esto, que puede parecer de coña, iba muy en serio. Por supuesto, no hubo respuesta por mi parte. Tan sólo una solitaria e inconsolable desazón. Las palabras ‘marital bliss’ (‘bendición marital’), usadas con gallinas y gallos, me habían desarmado completamente.
Minutos después, supervisando el recreo, se me acercó otro compañero y, sin más, comenzó a decirme que no entiende cómo este país tiene tanta tolerancia con los terroristas. Que habría que exterminarlos aunque tan sólo existiesen sospechas. Que el presidente puede invocar una sentencia de pena de muerte para presuntos terroristas sin mediar juicio, y que era una pena saber con certeza que eso no iba a ocurrir nunca. Yo asentía y asentía, profundamente aterrorizado. Es un tipo joven y muy agradable.
Pero esto ya ha dejado de ser divertido, así que lo dejo aquí.
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Asfixia Cultural
Durante estos tres primeros años viviendo en el Bible Belt en pleno Midwest americano me he tomado las cosas con filosofía. Con la mente abierta (tan abierta que se me podía haber caído el cerebro), interpretando todo como variantes culturales y recibiendo de puertas abiertas las novedades y exotismos de un lugar como este. Sin juzgar, sin experimentar conflicto alguno, sino sorprendido y curioso. Y de verdad que está siendo un verdadera experiencia vivir a fondo la América profunda de los cowboys, los pioneros, los tornados y los búfalos y conocer todo esto de primera mano.
Pero el otro día tuve uno de “esos días”. La acumulación en mi cerebro de la recitación diaria de la jura a la bandera cada mañana a primera hora ha debido de ir pudriendo mi hipotálamo poco a poco, de forma que mis filtros de tolerancia se están erosionando poco a poco. Todo ha ocurrido con la cercanía del Día de los Veteranos, ayer 11-11-11. Durante una semana nos han ido taladrando con mensajes patrioteros, fotos de soldados, discursos filomilitares y una exageradísima profusión de banderas por todas partes. Los maestros vienen vestidos con los colores de la bandera. Hay veteranos de la guerra de Corea paseando por los pasillos y la gente se para y les dice ‘Thank you’. Ayer había vehículos militares (reliquias de la segunda guerra mundial) frente a la escuela, traídos del Museo de Vehículos Militares que tenemos en esta ciudad. Algunos molaban, había hasta orugas camufladas para el combate en nieve.
Los compañeros no pueden evitar sacar a colación, en cualquier conversación, académica o no, el tema del movimiento #Occupy, para dar rienda suelta a su odio y su bilis. Son drogadictos y violadores. “Yo no soy un socialista, ¿sabes? El gobierno no está para pagarle la factura médica ni la educación a nadie. Los padres son los responsables de hacer eso para sus hijos, y educarles para que ellos puedan hacerlo por sí mismos en su vida. Así sólo conseguimos una nación de vagos”.
Todo esto ha venido mezclado con diversas situaciones relacionadas con mis clases de ciencias. Ser profesor de ciencias en el medio oeste es, cuanto menos, una aventura diaria, una prueba de fuego. Los chavales tienen el coco tan comido que, cada vez que sale el tema de la herencia genética o la evidencia de los cambios biológicos y la adaptación, salta alguno que dice algo como: “Yo no creo en la evolución, mister”. Fíjense que no dicen “yo no creo en la fusión nuclear” o “yo no creo en la fotosíntesis” (ambos, procesos invisibles para los ojos).
Una niña interrumpió una de mis clases para decir que los hombres provenimos de Adán y Eva y que lo que estaba diciendo era “una mentira”. Me quedé mirándola y, al cabo de unos segundos, le pregunté: “¿Puedes decirme quiénes son los descendientes de Adán y Eva?”, a lo que la estudiante, no sin estrujar su memoria, contestó: “Caín y Abel”. Muy bien, pensé. “Y, ¿qué pasó con ellos? ¿No fue que Caín mató a Abel?”, pregunté a la muchacha, que contestó afirmativamente. Entonces, con toda la clase expectante, le pregunté: “Y después, ¿qué? ¿Cómo surgen los descendientes de Caín?”. Evidentemente, se hizo un silencio en la clase, hasta que 10 segundos después un estudiante (¡uno!) vio la luz, abrió mucho los ojos, y dijo “¡Claro! ¿Cómo?”. Ese hermoso momento en que brilla la razón y la deducción lógica. El resto, aun sin tener la respuesta, no parecían impresionados por su derrota en la lógica de mi propuesta. Por supuesto, a ninguno se le pasó por la mente la posibilidad de tener hijos con su propia madre. Lo cual explicaría el retraso mental que sufre la especie humana al completo de forma congénita.
Fue un golpe sucio por mi parte. La Biblia dice que Caín, tras su fratricidio, partió hacia la tierra de Nod, al este del Edén, donde literalmente se dice que hizo el amor a “su mujer” y tuvieron a Enoch, un nombre molón, por cierto. Pero ya no podía más con todo ese fundamentalismo e interpretación literal de la Biblia. Además, sigue siendo una pregunta válida. ¿De dónde salió la mujer de Caín y toda la gente que vivía en Nod? ¿Creó Dios distintos “edenes”? ¿O eran los habitantes de Nod los neanderthales y Caín se apareó con uno de ellos? Las últimas teorías parecen aceptar que hubo mezcla genética entre estos peludos homínidos y los humanos.
En fin, para qué entrar en discusiones bizantinas que sólo benefician a los que quieren dar legitimidad a argumentos que nos saquen de un punto de vista exclusivamente científico. Por eso, en las reuniones facultativas, sólo participo en lo tocante a temas académicos. Y os pongo el ejemplo de lo que pasó el miércoles pasado y que terminó de quemarme.
Nos reunimos con el director, como cada semana, todos los maestros de mi curso. Tras los saludos y las pías bromitas iniciales, saca una carta que ha recibido del Consejo Ministerial (o sea, los hombres santos del pueblo, los pastores de hombres) en la que se se le recuerda que los maestros no debemos poner deberes para casa los miércoles, ya que los niños tienen misa. Misa de DOS HORAS. Además de la del domingo. Y es cierto. Todos los padres se llevan a los chavales todos los miércoles a una bonita sesión de adoctrinamiento, sermones y estudios bíblicos amenizada con actividades relacionadas con la Biblia y los 10 mandamientos, o qué sé yo. Los chicos salen de clase y se van a casa, a arreglarse. Todo el pueblo sale emperifollado en sus coches y se distribuye en alguna de las cientos de iglesias que tenemos, que llenan su aforo. Termina la cosa a las 8 de la tarde, todos se van a casa, se cambian, cenan, y… a la cama. No olvidéis que la gente, aquí, se va a la cama a las 9 y media como muy tarde. Después madrugan a las 4.00 porque tienen que dar de comer a los caballos, etc. Una larga historia, su modo de vida. En fin.
Yo escucho la lectura de esa carta ojiplático. No me lo puedo creer. Después de escuchar mañana mensajes por la megafonía que hablan de valores como el sacrificio y el trabajo duro (todo relacionado con el ejército y los valientes héroes de la patria) no me puedo creer lo que estoy oyendo. Para que os hagáis una idea, yo siempre doy deberes a mis estudiantes, a diario. Y es cierto que algunas veces los chicos me habían dicho cosas como, “pero, mister, hoy es miércoles, tengo misa, no voy a poder hacerlo”. Y yo no le daba importancia. Pero la tiene.
De forma que me mordí la lengua. Se supone que no debo dar tareas los miércoles. Supongo que así haré, no sé. Yo no he venido aquí para cambiar esto. Y si lo intento, voy a salir escaldado, lo sé. Bastante mala es mi posición como vocero de ideas herejes y ateístas como la evolución. Bastante tengo con los estudiantes que me dicen que algún día van a traer a su cura para hablar conmigo acerca de eso de que venimos de los monos.
Y eso es todo. Si esperábais un final climático en el que consigo cambiar el sistema y hacer que haya deberes los miércoles, estáis muy equivocados. Este entramado es cerrado, hermético e inmutable.
En serio, teníais que verlo.
P.S.: La primera foto es muy interesante, y muestra cómo el saludo a la bandera en EEUU se realizaba del modo en que véis, con la mano alzada, palma abajo, en dirección a los colores. Es el saludo Bellamy, que después fue utilizado por los Nazis – lo cual prácticamente obligó a los americanos a retirarlo de sus costumbres.
6
El clavo ardiendo
Ah, Estados Unidos, país de extremos. Donde la gente está enfermizamente obesa, o repulsivamente musculada. Y si alguien está en algún punto intermedio es porque se encuentra en el proceso de alcanzar uno de esos dos estados.
No es fácil hacer amigos en el Bible Belt, en pleno midwest, con sus tradiciones cerradas y una idiosincrasia recta y hermética que haría parecer a los gallegos rurales una gente de lo más afable y campechana. No sólo es que sean ellos cerrados a quien no sea “all american” como ellos, sino que yo tampoco soy gente a quien le interese especialmente tener trato con el perfil conservador, ultrarreligioso y virtuoso que se estila por aquí. De forma que todos los amigos que he hecho han sido mexicanos, (no mejicanos, sino mexicanos), colombianos, guatemaltecos.
Y es que es cierto, esta gente es virtuosa. No se permiten una. Diréis que existe la América hipócrita, la de “American Beauty”, de gente que da una fachada y después en su vida son tristes alcohólicos o adictos al porno. Puede ser, pero creedme, aquí en medio de la Nebraska central, no he visto muchos casos de eso. En serio, la gente es realmente pía. Son castos. Decentes. Rectos, virtuosos de verdad. No beben, no fuman, van a misa 2 horas los miércoles y otras 2 en domingo, donan dinero a la parroquia para colaborar en la comunidad y jamás dicen un taco. Dicen “oh my gosh” por no mentar el nombre del Señor en vano.
Hasta que encontré a Josh, un tipo con el pelo rapado, gafas de sol polarizadas, perilla de palmo y medio, tatuajes de calaveras, telarañas y Mickey Mouse (¡sí!, está obsesionado con el ratón de Disney), un fan del heavy metal, gran apreciador de la cerveza (trae su etiqueta preferida desde Colorado), fumador ocasional de puros y jugador de poker como debe ser, con dinero y whiskey. Además dice tacos y no es precisamente practicante en lo concerniente a asuntos religiosos (se define un “calvinista vago”, con lo que yo evidentemente me descojono) y no respeta las formas sociales de ‘be nice’ y la sonrisa espectacular. O sea, un tío de verdad, un hombre, alguien imperfecto, que da la cara y sabes quién es desde el principio, sus virtudes y defectos, lo bueno y lo malo expuesto al aire libre. Desde luego, es honesto, leal y noble, y nunca le he pillado mintiendo a mala idea, con lo cual pensé que había dado con alguien con quien relacionarme a fondo, el primer americano real, un americano de pick-up, rifle de caza y cerveza, algo auténtico sin el estigma de la perfección.

Pero resulta que tuvo que ser él, precisamente él, quien estuvo el año pasado en la cárcel por pegar a su mujer, quien acosada y escondida en un desván, llamó a la policía, que se llevó a Josh esposado. La había pegado con el agravante del ensañamiento, el muy hijo de puta. La esposa mantuvo la denuncia 24 horas. Después la retiró y el maltratador volvió a su casa. Una mujer vive atemorizada en una casa blanca y algo destartalada en un pueblo olvidado del Medio Oeste, sometida y humillada, absolutamente entregada al hipnótico poder masculino de un cafre.
El único clavo al que agarrarse está ardiendo.
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Spanish Revolutions | #15m #acampadasol #nolesvotes
Lo que está ocurriendo estos días en España es algo que me produce, después de años de profunda vergüenza nacional, un atisbo de orgullo. Los eventos de estos días son en mi opinión preferibles a la Huelga General convocada hace unos meses por unos sindicatos obsoletos y anclados en un sistema de lucha de clases del pasado (de la que ya hablé). No nos sorprendió que dicha Huelga fuera un fracaso. Se trataba de presionar con nuestra ausencia en los puestos de trabajo, cuando lo que hay que hacer es trabajar más. Se peleaba por los derechos laborales, cuando el problema es, precisamente, que muchos españoles (un 21% de la población activa y un 44% de los jóvenes) ni siquiera tiene una situación laboral en absoluto. La iniciativa de plataformas sin adscripción partidista (pero para nada apolíticas) era el acicate perfecto para mover a los ciudadanos, no a las ideologías concretas. Entiendo el escepticismo de los realistas que ven en esta agitación un movimiento romántico, idealista y utópico. Nadie ni nada hará cambiar a la banca, nada ni nadie gritará con tanta fuerza que el sistema financiero se reubique. Pero boicotear unas manifestaciones que se acercan más que nunca a un espíritu espontáneo y no violento es simplemente una muestra de resentimiento hacia la juventud que tenemos. Se la puede criticar y ridiculizar, pero repito, es nuestro valor más seguro y hay que apoyarla.
Desde ciertas tribunas (como por ejemplo, y da verguenza conocer esto, la radio pública) se ha procedido a una campaña de descrédito de este movimiento como pocas veces habíamos presenciado. La virulencia del status quo hacia todo lo que está ocurriendo demuestra el miedo que se tiene a que alguien se atreva a cuestionar la sospechosa legimitidad de su apoltronamiento. Esto incluye a periodistas y políticos. Se ridiculiza a unos jóvenes como hippies antisistema que disfrutan de sus iPhones, como si eso deslegitimase sus reivindicaciones de por sí. Se les llama rebeldes antisistema, anarquistas, y después se les tilda de aburguesados. No hay consistencia en las acusaciones porque la masa que se ha manifestado no es consistente. Es, simplemente, la gente a la que se le dio de todo con 20 años y después, con 30, se les arrebató más aún: la posiblidad de tener un futuro y de ser autosuficientes. Después hablaremos del papá Estado.
La actuación policial y de los medios han sido la primera victoria de la iniciativa. Si bien el 15 de mayo no pretendía más que ser una expresión de indignación sin unos objetivos concretos, se han conseguido dos muy importantes. El primero, ofrecer pruebas palpables de la falta de democracia que denuncian. Efectivamente, la clase política se puso sus mejores galas pro-derechos civiles para defender a ultranza el derecho del pueblo egipcio para resistir en la plaza de Tahir. Pero el pueblo español parece no tener siquiera ese derecho. Algún lidercillo dirá entonces que las circunstancias de Egipto requerían medidas más drásticas; y nosotros nos preguntaremos qué derecho tienen esos líderes de establecer cuándo el pueblo puede tomar las riendas y cuándo no (EDITO: ya lo han hecho). Lo que faltaba. El segundo objetivo cumplido, y con creces, ha sido dejar en evidencia a unos medios servilistas y acomodaticios, meros transmisores de notas de prensa y comunicados oficiales, gusanillos que se arrastran hacia las ruedas de prensa y juegan al juego de darle bola a los insultos de parvularios que los politicuchos se traen en su bodevil de correveidiles. Los medios tardaron días en reaccionar a lo que estaba ocurriendo, censurando de forma efectiva y activa (no fue un acto de omisión, sino de acción) lo que estaba ocurriendo. Porque ellos sólo hacen de voceros de los bancos, los partidos, los sindicatos, las instituciones de valoración financiera y otros parásitos varios. Han sido reemplazados por las suscripciones a una selección de feeds y un torrente de microblogging ante el que nada pueden hacer, ni en velocidad ni en amplitud de difusión. Están ya atrasados, son ya obsoletos, al igual que el carpetovetónico sistema de diálogo social y actores sociales (nunca mejor dicho lo de “actores”). Son el siglo XX, se creen herederos de una autoridad moral. Son viejos.
Iñaki Gabilondo decía el otro día en su videoblog que “la sociedad española llega a las elecciones en un ambiente de profundo descrédito de la clase política”, y es gracioso que esto lo diga un periodista, incapaz de hacer autocrítica y añadir que “la sociedad española llega a las elecciones en un ambiente de profundo descrédito de la profesión periodística”.
Pedro J Ramirez, en su videoblog propio (lo intentan, lo intentan, pero no consiguen ser parte de la auténtica internet) dice que este movimiento debe ser tenido en cuenta por los políticos como un aviso de algo más grande que puede llegar si no hacen algo para remediarlo, para después pasar al ataque y decir que el manifiesto de la iniciativa es propio de un movimiento de extrema izquierda, de socialismo real cercano al comunismo o a la dictadura castrista. Esto debería extrañar a todo ya que el movimiento se está alzando precisamente tras el fracaso de diversas medidas de índole social que se intentaron poner en práctica antes del famoso cambio doctrinal al que sometió Zapatero a la estrategia del Gobierno abrazando soluciones propias de la derecha económica y del Partido Popular. Para mí, este movimiento debería ser un rechazo a ambas doctrinas, a la social y a la liberal, si no van acompañadas de humanidad e intención de regenerar a España, de reinventar el país. Eso es lo que significa el #nolesvotes, ni más ni menos. Para mí, este movimiento se confronta totalmente con la iniciativa sindical de la Huelga General de hace unos meses y con el antiguo sistema de representación. Si este movimiento es “de izquierdas”, va a perder su fuelle. Debe desmarcarse y presentar una propuesta desligada de aumentos de impuestos, subsidios al desempleo y sugerencias tan cercanas a la izquierda. Su manifiesto se debe centrar en la democracia, la representatividad, la transparencia y la depuración de la escena política hacia una auténtica dignidad de la labor de gobierno y de servicio público de los administradores.
Lo que es evidente es que parece difícil arrebatarle a los movimientos “de izquierdas” la exclusiva total de movimientos sociales como este. La derecha jamás ha parecido identificarse con la protesta y la reivindicación excepto para temas relacionados con la moralina y los valores tradicionales. Eso que se pierden, porque si la masa social de derecha joven e indignada se uniese e identificase con movilizaciones como las que están ocurriendo estos días, la fuerza y la intensidad de la protesta serían memorables, históricos, imparables. Es una pena que la izquierda monopolice esto.
Lo que, en mi humilde opinión, es una base de propuestas irrenunciables que presentar en esta ocasión a la clase política son las siguientes:
- Impuestos. Exijamos a los grandes capitales y a las corporaciones el tributo que deben, sin condonar ni omitir sus responsabilidades. Nada de tratos de favor, nada de ligereza fiscal para los tiburones.
- Listas abiertas. La necesidad de listas abiertas es el núcleo de lo que el lema “Democracia real YA” significa. Hasta que no se alcance una representatividad real y la posibilidad de un auténtico sistema de elección transparente no habrá democracia real.
- Reforma de la ley electoral. Una revisión de la Ley d’Hondt permitirá acabar con injusticias como la nimia presencia parlamentaria de grupos que han obtenido casi tantos votos como otros partidos que se ven recompensados exageradamente en proporción. Se sabe que la gobernabilidad será más difícil, pero es algo que se debe seguir intentando.
- Depuración del lenguaje político. El circo político es vergonzoso y un insulto a la inteligencia del electorado. Los políticos se dirigen a la masa que desgraciadamente no tiene demasiado criterio y, en lugar de informarla y educarla, se la hunde más aún en la ignorancia de cómo funcionan las cosas realmente. Se acude al insulto, al maquillaje, a la sonrisa y a la demagogia. Y lo peor de todo es que funciona. Este sistema de control marketiniano debe morir cuanto antes. En este sentido los medios se deberían negar a transmitir ese aspecto de la clase política y dedicarse a investigar e informar, educar en el funcionamiento de la Administración y denunciar los excesos de sus funcionarios políticos.
- Me permito añadir las 10 peticiones de @DrZito:
- Reforma electoral
- Listas abiertas
- Persecucion del fraude impositivo
- Reforma de la ley de financiacion de los partidos
- Defensor del pueblo elegido democraticamente
- Democracia participativa a nivel local
- Referendums vinculantes
- Laicidad
- Fin de la inmunidad judicial de los cargos politicos
- Reforma del senado y racionalización de las administraciones
EDITO (25 de mayo) … ¿Reiki? ¿Biodanza? Pero, ¿qué sandeces son estas? Yo, personalmente, me desligo del apoyo a #acampadasol. Esto es ridículo.
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Nebraska | The real thing
Quería compartir aquí un par de fotos de un amigo que vive en un pueblo de unos 100 habitantes que hay en la Nebraska profunda, bien al norte de la interestatal, tirando hacia las sandhills. Se llama Big Joe, vive solo en su cabaña, sin calefacción (tiene que cortar su propia leña) y acompañado constantemente por su botella de whiskey. Es un gran tipo. Su motocicleta es su orgullo, no sé si funciona pero cuando se prestó para estas fotografías no dudó sacarla del cobertizo y posar con ella como si fuese su pride and joy, su mayor orgullo en la vida. Sirvan estas imágenes para reivindicar la autenticidad, la humanidad y la crudeza de la vida por estas latitudes del inmenso mundo, donde hay de todo. No sabemos nada, amigos.

Big Joe en su motocicleta.

Primer plano de Big Joe
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El secreto de su éxito (…o “algo que perder”)
Mucho se critica la naturaleza del cuerpo de empleados públicos. Concretamente el estatus vitalicio de las plazas de los funcionarios en España, puestos de trabajo cuyas condiciones son definidas oficialmente según el Estatuto de la Función Pública como “plazas en propiedad, fija, vitalicia y sin posibilidad de despido” y que para algunos es responsable de muchos males ‘típicos’ del país. En cuanto a la educación, que es de lo que trata este artículo, se trata de un asunto importante ya que la mayor proporción de los funcionarios en España se dedican a ese sector fundamental. Lo que parece innegable es que los profesores no suelen estar en peligro de perder sus puestos, los directores de los centros no tienen control alguno sobre ellos a nivel laboral, y existe cierta suspicacia sobre el modo en que se apolillan en sus puestos, dando lugar a maestros frustrados, aburridos, anquilosados y, en fin, “afuncionariados”.
Me pregunto si existe la posibilidad de que los trabajadores de la Administración Pública pudieran ser sujetos a una auditoría, una inspección de trabajo basada en objetivos cumplidos, productividad y resultados, para asegurar su permanencia en el puesto si cumple con unos estándares. En ese sentido viene a cuento mi experiencia fuera de España. Los profesores aquí tienen la responsabilidad de que sus alumnos cumplan con los criterios y expectativas estatales y federales de aprendizaje, y los resultados deben estar a la altura. Todo se mide, se cuantifica, se pone en gráficos y es estudiado sincrónica y diacrónicamente. La cantidad de datos de todo tipo recogidos al cabo de un año es abrumadora, y la revolución tecnológica es utilizada extensivamente para el registro y análisis de los mismos: resultados académicos, test estatales, objetivos cumplidos, estándares asegurados, evolución cuantitativa de innúmeros parámetros… es increíble cómo cada cosa en registrada en un gráfico de barras y enviado a las autoridades u organismos competentes. Cada cierto tiempo, los profesores y maestros son observados y “calificados” por sus directores, y se les ofrece formación contínua en forma de cursos varias veces al año para mantenerles formados, informados y actualizados. No sé si todo esto se hace en España, pero a partir de mi experiencia docente en un centro (Público!) en los EE UU, puedo decir que el nivel de gestión y efectividad que se llevan a cabo son infinitamente superiores a cualquier empresa privada en la que haya podido trabajar en España. Todo está en una hoja de cálculo, todo sigue un plan predeterminado, todo exige de tí un 120% cada día para asegurar la excelencia docente. Supongo que suena frío, pero os aseguro que lo llevamos a cabo con la mayor pasión y dedicación.
Me pregunto si tras el recorte del 5% que han sufrido los funcionarios les apetece hablar de subidas de sueldo. En EE UU el sueldo puede llegar a congelarse (cosa inaudita), pero lo que nadie te quita es el aumento por antiguedad y, desde luego, dependiendo de tu formación. A la derecha se puede ver la tabla de sueldos anuales según la titulación del cuerpo docente. Si haces créditos de posgrado en veranito y llevas el expediente académico a las oficinas del distrito donde trabajas, “subes un escalón” y pasas a cobrar la cantidad especificada en el siguiente siguiendo estos incrementos. Comparo los 1800 € de un profesor medio en España con los 3000 $ mínimos (pueden llegar hasta los 6000 $) en EE UU y me pregunto hasta qué punto los funcionarios pueden ser felices y resignarse.
Todo esto tiene una contrapartida, y tiene que ver con la siguiente viñeta que ví en Facebook el otro día. Tiene cierta gracia (si bien el dibujo es horrible y me cuesta ponerlo en el blog), porque da a entender que según lo de “las competencias básicas” va a ser el profesor el único responsable del fracaso escolar. En realidad significa que al docente se le van a exigir una serie de cualidades profesionales que debe cumplir para asegurar el éxito de su misión educativa (en EE UU, también asegurarán su permanencia en el puesto, como veremos a continuación).
El equivalente a todo esto en la Educación Pública en los EE UU (pero a lo grande) sería la Ley llamada N.C.L.B. (No Child Left Behind, “Ningún niño se queda atrás”). Los americanos, en su sistema educativo, contemplan una cosa que ellos llaman A.Y.P. (Adequately Yearly Progress, que viene a significar “Progreso Anual Adecuado”) y que sirve como guía para saber si las cosas funcionan de acuerdo a los objetivos. Es interesantísima la Sección 1116 de la Ley NCLB que determina una serie de complicados mandatos que se deben seguir cuando los parámetros del AYP no alcanza los objetivos — o, como dicen ellos, no “cubre los huecos” (achievement gaps). La Ley NCLB exige a los distritos educativos justificar que los fondos federales que están recibiendo están siendo aplicados de forma eficiente y productiva, cosa que debe revisarse cada año escrupulosamente. Miles de gráficos saltan por todas partes. Todo es cuantificado y convertido en barras, medianas y percentiles: Notas, progreso, frecuencia, comprensión… todo.
Cuando una escuela no alcanza los objetivos de AYP dos años consecutivos, se pone en marcha un drástico plan de 2 años de duración, basado en la incorporación de un estudio científico de los problemas específicos que causaron el fallo para adoptar políticas y metodologías nuevas que ayuden a potenciar el éxito del alumnado y atacar los aspectos que no funcionan. El plan requiere, además, que se invierta un 10% del presupuesto proveniente de los fondos federales en desarrollo y formación profesional en actividades de ‘tiempo extendido’ (antes y después de clase, los fines de semana, en verano), incluyendo a alumnos y profesores. Además, se les da a los padres la posibilidad de transferir a su hijo a otro centro que no esté señalado como “necesita mejorar”. Como se puede ver, no sólo se le ponen calificaciones a los estudiantes, sino también a los centros.
Si al final del segundo año de la implementación de este plan el Centro sigue sin alcanzar sus objetivos AYP, se procede a las “acciones correctivas” legales. Algunas de estas acciones (US Department of Education, 2002) son:
- Reemplazar al profesorado responsable del fracaso
- Implementar un nuevo currículo (plan de estudios)
- Extender las horas de clase diarias o el número de días de escuela al año
- Disminuir la autoridad de la Dirección en el Centro
- Contratar a expertos externos para asesorar al Centro
- Reestructurar la organización interna del Centro
Si aun siguiendo estos mandatos el Centro sigue sin alcanzar sus objetivos, podrá ocurrir lo siguiente:
- Reabrir la escuela como un ‘public charter‘ (leer definición en el enlace, os podéis imaginar cómo se rebajaría la notoriedad del Centro como tal)
- Reemplazar a parte de la plantilla o su totalidad, incluyendo al Director.
- Permitir que una entidad privada (gestora) pase a dirigir el centro.
La Ley NCLB no ha funcionado satisfactoriamente al 100%; de hecho, el gobierno Obama lleva un tiempo pensando en aplicarle algunos arreglos pues, como se puede suponer, sigue habiendo problemas a la hora de hacer que los resultados de los estudiantes alcancen los niveles educativos deseables, pero al fin y al cabo, este artículo trata de la responsabilidad del maestro y de la naturaleza de su puesto de trabajo en un tipo de educación (y Administración en general) muy distinta a la española o europea. Sigue siendo una concepción pública, no lo olvidemos. Simplemente se gestiona como una empresa que compite con otras sucursales de esa misma empresa. En España, un Director de una escuela no tiene ni pizca de responsabilidad comparado con un Director aquí, encargado de contratar, despedir, cumplir objetivos estatales y federales así como conseguir financiación (hay que estar muy avispado) y disponer de ella inteligentemente.
Si extendemos esta concepción a otros aspectos de la vida pública, entenderemos el modo de pensar americano y podremos imaginar posibilidades distintas para nuestra propia circunstancia nacional, ya sea para desearlas como para rechazarlas. ¿Merece la pena temer una posible pérdida del empleo para ponernos las pilas? ¿Es de recibo que se despida a un maestro por un criterio de productividad? Ahí queda eso.
Fuente: What Really Matters / Designing Research-based Programs por Richard R. Allington (información sobre NCLB en págs 17-19).
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Voy camino Waco, TX

Adversity is the path to truth
Lord Byron
Apoteosis Friki
En diciembre teníamos unas vacaciones y decidimos hacer un road trip por el grandioso y extraño Estado de Texas. Tras pasar por Dallas (y visitar el lugar donde JFK fue asesinado, ver fotos) y mientras íbamos camino a la moderna y juvenil Austin, el mismísimo día de Navidad y de modo totalmente improvisado, decidimos detenernos en Waco — una pequeña ciudad que significaba mucho para mí. La verdad es que fue buena idea hacerlo, porque resultó ser una de las cosas más chulas que hicimos durante aquellos días, al menos en cuanto a curiosidades. Y como este blog hace tiempo que dejó de ser un show and tell de viajes y otras experiencias en USA, me centraré únicamente en la visita que hicimos a Mount Carmel, cercano a Waco, donde se desató el infierno sobre la tierra en el año 1993. Desde aquel día, la figura de David Koresh ha sido para mí un sinónimo de ambigüedad, de algo inclasificable, una mezcla de sensaciones: inocencia e injusticia, tragedia y fanatismo, culpa compartida…
Waco es una ciudad de unos 100,000 habitantes que cuenta con hijos predilectos tan famosos como Steve Martin o Jennifer Love Hewitt. También es, curiosamente, la ciudad natal del Dr Pepper, o sea, que es allí donde comenzó a fabricarse y comercializarse la que ahora mismo es una de las bebidas de soda más populares del mundo; al menos aquí, en los EE UU, es omnipresente. Tanto el museo del Dr Pepper como el renombrado museo ‘oficial’ de los Texas Rangers se encuentran aquí y son parte de los panfletos turísticos que te presentan un Waco colorido y ameno. Y no, no nos cruzamos con Chuck Norris, afortunadamente.
La ciudad
La verdad es que el downtown es bastante solitario y está tan muerto como cualquier otra ‘small town’ del Medio Oeste. No ves tumbleweeds atravesando Main Street, pero casi. Hay un silencio sepulcral y todo parece cerrado. Tan sólo el edificio de ALICO da cierto acento urbanístico al pueblo. Precisamente, este edificio fue de los pocos que sobrevivió a los tornados de 1953; al parecer, se inclinó varios pies bajo la fuerza del viento pero no se derrumbó. Y aquí es donde uno empieza a aproximarse a la tragedia que se esconde bajo la piel de Waco. Una especie de escultura en medio de una plaza recuerda con tristeza las 144 personas que murieron engullidos por una serie de tornados que arrasaron la ciudad en Mayo de aquel año, coronados todos ellos por el que azotó el centro de la ciudad — de fuerza F5, la mayor posible en la escala que mide a estos monstruos de la naturaleza, que se llevó las vidas de 114 personas de un plumazo.
Fantasmas
Hace ya 18 añitos de aquello, pero todavía recuerdo perfectamente el impacto que me causó aquella noticia y los días que duró el asedio a la comunidad de Branch Davidians que allí existía (rama de los Adventistas del Séptimo Día). Durante 51 días, y hasta el 19 de Abril —justo el día después de mi 17° cumpleaños—, los Davidianos aguantaron el asedio de la ATF (Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos). Los que recuerden aquello no podrán evitar un escalofrío al rememorar todo lo que ocurrió y todo lo que estaba en juego. La propia moralidad del mundo parecía estar siendo sometida a juicio. Lo que se suponía que estaba bien colisionó de forma apocalíptica con lo que se suponía que estaba mal.
Quien no recuerde o no conozca lo allí ocurrido, este no es el mejor momento para relatar detalladamente una de las historias más sobrecogedoras del final del siglo XX. Pueden ver el documental Waco: Rules of Engagement que se puede ver por partes en YouTube, siendo esta su primera entrega. A partir de ahí, navegad las siguientes y podréis verlo entero. Por supuesto que lo ocurrido no tuvo las consecuencias letales del tristemente famoso episodio de Jonestown (por cierto, irónicamente hay un Jonestown en Texas), pero la diferencia es tan grande como la que hay entre un suicidio masivo y una masacre encubierta perpetrada por las fuerzas del orden en el “País de los Libres”. Estaba en juego el derecho a la posesión de armas (y Koresh poseía todo un arsenal), la libertad religiosa (¿dónde está el límite de vivir acorde a tus creencias?) y temas tan espinosos como la poligamia o la forma de ver la sexualidad o la familia; ciertamente, hubo ciertas acusaciones de abusos sexuales a menores, si bien nunca demostradas; Koresh había disuelto todos los matrimonios entre sus seguidores porque sólo él podía estar casado; su idea era tener 12 hijos con 12 mujeres de entre sus seguidoras, que serían los futuros líderes de la tribu de Israel; algunas de sus ‘mujeres’ tenían 12 o 13 años cuando quedaron embarazadas… en un país cuyas leyes permiten el matrimonio con menores bajo consentimiento paternal. Koresh se autoproclamaba un profeta, ‘enviado de Dios, Cordero de Dios’, y había decidido que su Apoteosis —y la de otros 100 pobres diablos— sería en Mount Carmel, Waco (Texas) y allí se fue con todos sus seguidores, donde vivieron de forma relativamente tranquila acorde a sus extrañas creencias, hasta que se presentó allí la ATF armados hasta los dientes.
These people remain here because I have thoroughly opened to them the seven seals.
I am more willing to come out when I get my message from my commander.
David Koresh
Por otro lado, se ha cuestionado hasta qué punto la actuación del FBI fue un abuso de fuerza bruta, pues parece ser que fueron ellos los responsables del gaseo y posterior incendio que acabó con la vida de muchos seres inocentes y de mentir flagrantemente a la opinión pública. Por supuesto, en la historia oficial que escriben los poderosos, David Koresh pasará como el asesino responsable del fuego y de la muerte de sus acólitos y el FBI hizo todo lo posible para salvar a los seguidores ‘cautivos’. Ni que decir tiene que yo, ni por lo más remoto, pretendo defender a David Koresh; era un fanático religioso y probablemente tenía muchas cosas de las que responder. Simplemente, era inocente hasta que alguien demostrase lo contrario en un tribunal de justicia. El hecho de que no nos gusten los modos alternativos de vida que tiene cierta gente no es suficiente para provocar el odio y la represión violenta sin un juicio justo. Así sólo se crean mártires e ídolos pop que otros (como veremos más adelante) se encargan de vengar con virulencia.
Una visita a Mount Carmel
La idea de ir a visitar Mount Carmel puede resultar extraña para algunos. Es como si un par de finlandeses visitaran España y, en el camino entre Cáceres y Córdoba, decider salirse por las carreteras rurales en busca de Puerto Urraco. Salvando las distancias, por supuesto; Puerto Urraco fue una riña venida a más en la España negra, mientras que lo ocurrido en Waco era no sólo una tragedia y un espectáculo mediático de primer orden, sino unos eventos que reunían las peores contradicciones y las más atávicas fuerzas enfrentadas que existen en lo más profundo de la cultura y la sociedad estadounidense. Tuvieron, además, incontables consecuencias de todo tipo. Entre ellas, por ejemplo, la de servir de inspiración a Timothy McVeigh para perpetrar el ataque a la sede del FBI en Oklahoma que tuvo lugar el 19 de Abril de 1995 (yo cumplía 20 añitos el día antes), exactamente dos años después del asedio por parte de esa misma agencia a los Davidianos de Waco en su compound (complejo de barracones, asentamientos donde este tipo de grupos endogámicos viven al margen de la sociedad). Los muertos en Waco a manos del FBI tuvieron su sangrienta venganza… si es que querían tomársela, que lo dudo.
Mount Carmel no está cerca del downtown de Waco. Ni siquiera está en Waco, sino que se encuentra a unas 15 millas al sudeste. Al tratarse de una visita improvisada, no llevaba yo ni mapa impreso ni hubiese sido capaz de ubicar el lugar con el GPS, de modo que se imponía una investigación. Aquello resultó ser lo más interesante, y nos llevó a cruzarnos con un par de personajes, esquivos y huraños, muy propios de la zona. Al tratarse del mismísimo día de Navidad, todo estaba cerrado. De modo que el primero a quien preguntamos fue un encargado del centro de Salvation Army en el centro de Waco. Este fue quien nos dijo que no hay señalizaciones ni carteles, y que resultaba un lugar difícil de encontrar. Aquello parecía un reto.
Siguiendo su imprecisa guía de “id al sudeste”, llegamos hasta una gasolinera perdida en una carretera solitaria y de asfalto agrietado. Unas cuantas casuchas de rednecks asomaban por detrás de la estación de servicio. Al entrar, el dependiente, enfundado en un sucio mono de trabajo, me indicó una serie de carreteras de campo (back roads, casi impracticables) que debía tomar para llegar hasta Mount Carmel. No se extrañó cuando le pregunté por el lugar donde Koresh y los suyos fueron aniquilados, pero dejó bien claro que allí nunca iba nadie, que allí no había nada. Bien, pensé, estoy harto de turistas.
Evidentemente, nos perdimos. Dimos vueltas como peonzas (aquello está trufado de cientos de iglesias de todos los credos cristianos habidos y por haber!) hasta dar con un montón de roulottes aparcadas a modo de viviendas, rodeadas de cubos donde crecían hierbas y ropas tendidas. Una señora bastante redneck y con un acento tejano profundísimo nos indicó una dirección totalmente distinta a la que llevábamos. Salimos de allí pitando cuando vimos que un grupo de tipos sin dientes y con ropa de caza nos miraba suspicazmente. Ni que decir tiene que volvimos a perdernos.
Estábamos en el corazón de Texas, ‘the Heart of Texas’, en plena América profunda, rodeados de granjas, cobertizos, iglesias, ranchos, extensos campos de cultivo totalmente secos por el invierno… hasta que vimos la señal de la Boys Ranch Road, una carretera sin asfaltar que resultó ser la pista definitiva. Gracias a las indicaciones de una señora oriental (el bizarrismo aumentaba por momentos) que salía de casa conduciendo un bicharraco enorme, llegamos a otra carretera de grava, flanqueada por árboles secos y arbustos que parecían espinas y esqueletos: la carretera de campo “Doble E”. Un campesino en una pickup destarlatada nos indicó que estábamos en buen camino. Y asi fue; pasamos el cambio de rasante que veis en la foto que sacó mi mujer y llegamos a Mount Carmel, a la parcela de los Davidianos.
En casa de David
Al llegar a la cima de Mount Carmel y bajar del coche, te azota un viento gélido y un silencio inmenso. Todo está rodeado de campos yermos y esporádicos árboles secos. Al entrar en la finca de los Davidianos, te saluda una piedra labrada que indica que allí todavía hay unos pocos que continúan la misión. De hecho, al cabo algunos minutos y tras leer varias placas y carteles, queda claro que hay un grupo de irreductibles Adventistas que pretender reconstruir el legado. Aceptan donaciones, por supuesto.
Bajo un bucólico y melancólico árbol inclinado está el recuerdo a las víctimas, una estructura que sirve de soporte a las placas que recuerdan los nombres de las víctimas del 19 de Abril; mujeres, niños, no-natos… así como los 7 pastores o líderes de la Rama (‘Branch’) Davidiana; el último a la derecha, el mismísimo Vernon Wayne Howell. Prestad también atención, en las fotos que incluyo a continuación, al ‘memorial’ donado por la Northeast Texas Regional Militia, un grupo paramilitar antisistema que se solidariza con los davidianos y su destino fatal, seguramente por su manera de entender las armas, la religión y la resistencia a un ejército prostituido a las órdenes de un demócrata como Clinton responsable de lo que ellos consideran un “acto de terrorismo doméstico”. La extrema derecha, haciendo suya la causa.
Más adelante hay una vista del solar donde estaba el ‘compound’. No queda absolutamente nada excepto un terreno ennegrecido y algunos cimientos de hormigón. Hay algunas construcciones habitadas al final del camino, pero está prohibido ir más allá de un serio cartel que indica “Keep Off / No trespassing / Private property”. Parece buena idea seguir su consejo. Ha llegado el final de nuestro viaje. Por unos minutos, me dejé llenar de ese aire fantasmal, ese residuo histórico del que parecen estar impregnados lugares como este si te dejas llevar por la imaginación.








Aftermath
La leyenda que se formó alrededor de lo ocurrido en Mount Carmel ha proporcionado mucha ‘chicha’ donde la cultura popular ha encontrado una mina de oro. Como muestra, la canción de Acie Cargill sobre los eventos de Waco, en la que se dice que los Davidians eran ‘white suprematists’, lo cual es “mentira y gorda” pues era una comunidad multirracial con miembros venidos de todas partes del mundo, entre ellas África. Pero es curioso como documento, una especie de corrido country:
Waco | Burning Death of The Branch Davidians | Acie Cargill
Enlaces
Hay una infinidad de recursos interesantísimos en Internet sobre Waco y los Davidianos. Indico sólo algunos para evitar labores de búsqueda y porque son muy completos.
- Aquí se puede ver la tumba de David Koresh, situada en Tyler, TX | http://www.findagrave.com/cgi-bin/fg.cgi?page=gr&GRid=6610999
- Enlaces e información detallada sobre muchos aspectos de los eventos de Mount Carmel | http://web.archive.org/web/20080320065640/http://www.fountain.btinternet.co.uk/koresh/index.html
- Waco: The Inside Story | http://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/waco/
- Vernon Wayne Howell adoptó el nombre de David Koresh en honor al Rey David judío y de Cyrus, rey persa que permitió la reunión de los judíos en diáspora. Esta conversación entre David y uno de los negociadores del FBI demuestra sus conocimientos teológicos | http://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/waco/bookofrevel.html
A continuación se puede ver la entrada de las tierras donde se ubica la nueva comunidad de Branch Davidians en Mount Carmel. Se puede recorrer en Google Streetview como si se estuviese allí mismo; en la esquina inferior derecha está el mapa de localización y se puede ampliar para consulta:
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