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Jun
18

El objetivo del Juego de Tronos (s03)

SPOILERS AHEAD

He visto la tercera temporada de Juego de Tronos (previo estudio-repaso de lo acontecido en las dos primeras para no perder el hilo) y debo decir que me ha parecido de las mejores. Aparte del truquito de usar a Khalessi para cerrar capítulos con épica, la historia de esta chica es sin duda la más comercial y atractiva de una temporada que, en general, ha tenido unos arcos argumentales interesantísimos (la evolución de Jamie Lannister, por ejemplo) y ha demostrado su excelencia como obra de la televisión actual.

Mi Khaleesi

Mi Khaleesi

Sin embargo, lo que a mí me interesa a nivel fundamental de Juego de Tronos es (“duh!”) la pugna de reyes por el trono, y esta temporada me ha demostrado en sus capítulos finales que eso no importa. Como dice Melisandre, “esta guerra de cinco reyes ya no es importante, no es nada comparada con la gran guerra que viene del Norte”. O sea, que lo que importa es la guerra que viene del Norte. Parece que todo tiende a una gran alianza de linajes para acabar con la amenaza helada… Pero vamos, entre eso y el episodio de la Boda Roja (que sí, que mola, pero se carga a uno de los personajes con quien más nos podemos identificar) parece que nada de lo que ha ocurrido hasta ahora tiene sentido de ser o finalidad argumental, si no es la desintegración de los Siete Reinos y la muy manida idea de ‘amenaza externa que nos une’ y que no me atrae en absoluto.

Entiendo que es una serie de TV, y que ciertos motivos y ciertos personajes, como Talisa, la mujer de Robb Stark, están ahí para el refuerzo dramático, pero de ahí a destruir totalmente el “drive” y el objetivo macro-argumental de la serie va mucho, sobre todo en pleno final de temporada, acabando con las expectativas del espectador… cosa que en sí misma no está mal, pero que en este caso parece un poco traicionero. Espero que la cosa no se desvíe demasiado.

Parece que quieren sacarle partido al tercer volumen de George R. R. Martin y dividirlo en dos temporadas; por mí de acuerdo, si la calidad se mantiene como hasta ahora. Los que hayan leído el libro ya me diréis, sin espoilear, claro… Pero en realidad se me ha posado una mosca detrás de la oreja y simplemente espero que la lucha por el trono siga siendo el centro de la acción. Lo que “viene del Norte” es muy atractivo, muy llamativo e interesante, pero, sin haber leido los libros y sin saber cuál es su función narrativa en el panorama general, espero que sea combinado con el objetivo central de forma armónica.

Oct
15

Cine reposado

Just me and the world

Just me and the world

Una de las sensaciones que tengo cuando ando por Internet es que la gente lo ve todo. Se tragan todas las series sin falta, todas las temporadas de cada una de ellas, oiga, son capaces de seguir al día todos los 52 nuevos cómics de DC, no se pierden ni una sola película (ni de estreno, ni clásicas, ni de culto, ni comerciales) y le siguen el rastro a tal guionista o a tal productor y ven todo lo que hace. Incluso tienen tiempo de ver lo antiguo, lo clásico, lo vintage. ¡Todo!

A mí todo eso me da mucha envidia y me pregunto qué clase de sacrificios hacen para sacarle tanto tiempo al día, si bailan desnudos por la noche alrededor de un fuego en el bosque, sacrificando bebés y bebiendo su sangre. Pero luego pienso que eso es imposible, porque no tienen tiempo para ritos satánicos; están viendo el último capítulo de Homeland, que acaban de sacar los subtítulos. Yo intento estar al día, a pesar de andar liado hasta las orejas con rollos que no le interesan a nadie, pero de verdad que me resulta imposible igualaros. Sois la hostia, sois vórtices de entretenimiento. Agujeros negros de cultura pop que todo lo asimilan. En cuanto una serie roza vuestro horizonte de eventos, la Ley del Completismo se ocupa de que no quede ni un solo capítulo en pie.

Y todo me parece muy bien. Creo que es imposible compaginar esta culturofagia extrema con estar al día, leer libros, salir al campo y relacionarse con la humanidad, pero creedme, tenéis todo mi apoyo. Estando en el campo, respirando el aire fresco, me asalta una angustia, una congoja, y pienso “joder, con la de episodios que podría estar yo viendo ahora”. Intento tranquilizarme a mí mismo pensando que no está mal de vez en cuando interactuar con mi pareja y con el momento presente. De hecho, a veces, sienta bien. Tener vivencias ante las que contraponer lo que vemos en las películas. Y es que las historias ganan muchos puntos si nos resultan relevantes. Aunque otras veces a uno le da la impresión de que vivir en las ficciones es mucho mejor que la vida “real”.

A ver, a lo que iba. Lo que intento decir es que con el cine, a veces, es distinto. Con el cine hay gente que realmente pisa el acelerador demasiado. Maticemos. Hay muchas, muchas películas que no son sino subproductos que pueden ser consumidas al kilo, como churros, una tras otra. No pasa nada, porque son pastiches, clichés, pulp de usar y tirar, fast food audiovisual. Y lo digo con todo el cariño del mundo; son básicamente el componente fundamental de nuestra dieta pseudo-cultural. Y luego están esas obras que realmente te llegan, te golpean en el mismísimo fondo del cerebro, esculpiendo en tu retina formas indelebles y trazando en tu interior una especie de baile sinuoso que tiene su propio ritmo, su propia melodía… algo que, en definitiva, estaba vivo y se ha metido en tu interior.

Personalmente, cuando me ocurre eso, dejo de consumir imágenes por un tiempo. Me regodeo volviendo en la mente a ese momento. Pasan las horas, los días, y mi mente sigue habitando esos momentos, esas escenas, esos rostros, esas palabras, esos movimientos. Nuevas interpretaciones e incluso nuevas (y más fuertes) emociones siguen manando de esa fuente, que ya no es luz ni fotograma, sino pura memoria, pura experiencia personal, que permite la reproducción interna de sí misma en un bucle infinito que, cuanto más se repite, más éxtasis nos proporciona, tanto si estamos conduciendo y esperando en un semáforo en rojo, o caminando hacia el trabajo, o cerrando los párpados antes de ir a dormir. No debe interrumpirse ese encanto, ese hechizo que provocan ciertas historias, ciertas películas. No se debe apisonar con otra historia, no se debe abortar bruscamente esta gestación, debe respetarse su ciclo vital, su metamorfosis, su sublimación en nuestra persona. Es un proceso casi biológico que precisa un cuidado y un cariño casi maternal, un proceso delicado que requiere nuestro celo y esmero, como si estuviésemos protegiendo a una criatura recién nacida que necesita ser incubada en nuestro pecho, como una frágil crisálida, hasta que crezcan sus plumas, sus alas, y pueda eclosionar, volar libre, salir del nido de nuestra mente. Y al hacerlo, paradójicamente, se habrá quedado por siempre con nosotros.

Entonces podremos volver a pulsar play. No seamos ansias.

Jul
9

Los sacerdotes jóvenes urbanos

Herederos de una tradición espiritual milenaria que ya nadie entiende, y aunque una vez estuvieron en el más alto rango de la sociedad, los sacerdotes están hoy reducidos, tras unos estudios terroríficamente largos y difíciles que implican el dominio del Latín, derecho canónico, teología racional y otros temas casi incomprensibles, a sobrevivir en unas condiciones materiales miserables. Cogen el Metro con los otros hombres, van de una sesión de estudios de los Evangelios a un taller de lectura, dan misa todas las mañanas a una audiencia cada vez más reducida y envejecida, privados de los placeres sensuales e incluso los más elementales de la vida familiar, y aun así están obligados por su función a desplegar día tras día un optimismo inagotable. (…) Humildes y pobres, ridiculizados por todo el mundo, sujetos a todos los problemas de la vida urbana sin acceso a sus placeres, los curas jóvenes urbanos constituyen, para los que no comparten su fe, un misterio indescifrable.

Michel Houellebecq, Le Carte et le Territoire (traducción mía)

May
4

Aww…

Este blog sería mucho más mierdoso de lo que ya es si no rindiese ahora mismo el debido homenaje a uno de los personajes más influyentes de las tres últimas decadas a nivel musical y humano. Claro que me refiero a MCA, ¿a quién si no?

“Cancer is an asshole”, y se ha llevado por delante a Adam Yauch, integrante de los incomparables y estratosféricos (¿qué coño? ¡intergalácticos!) Beastie Boys.

Desde que yo era un mocoso adolescente que escuchaba a los Poison y a GN’R, siempre estuvieron ahí desde el principio. Se infiltraron en casa con Paul’s Boutique, en vinilo, cuando adquirí a un vecino todos sus discos de hip-hop en busca de nuevos horizontes. Después, mi hermano y yo machacamos el Check your Head y después el Ill Communication, e incluso el sucio Some old Bullshit con maravillas como el Egg Raid on Mojo.

Ah, qué tiempos. Toda una juventud. Es cierto que quien terminó convirtiéndose en un puto fanático de los Beastie fue mi hermano, pero creedme si os digo que los Beastie Boys son parte de mi juventud de una forma que va más allá de lo normal. Siento como si se hubiese muerto un miembro de la familia (aunque suene exagerado), porque el tipo estaba siempre en casa sonando a todo trapo.

Os cansaréis de las noticias sobre Adam Yauch, pero mostrad un respeto porque nada será suficiente para rendir tributo a uno de los responsables de cambiar el paradigma de la música, la rigidez de los géneros y de abrir la mente, no solo musicalmente, a toda una puta generación. O dos, o tres.

Celebrad su vida a vuestra manera, con un incienso y Namasté de fondo, o quizá como yo, abriendo una cerveza y recordando toda esa energía y pasión juvenil zambulléndome en un océano de nostalgia y head-banging al ritmo de beats and scratch.

Awwww…

Feb
19

Pelis del revés

Ya sé que no soy el primero en hablar de “Irreversible” (Noé) y “Memento” (Nolan) y sus características narrativas comunes. Pero no puedo evitar escribir un par de párrafos acerca de las profundas diferencias que quedan en evidencia precisamente por un parecido anecdótico.

Todos sabemos que ambas películas son contadas “hacia atrás”, es decir, que empiezan con el final (cronológicamente hablando) y al finalizar cada escena se produce un ‘salto’ a un tiempo anterior al principio de la misma. Esto, evidentemente, tiene consecuencias dramáticas e implicaciones que, en cada caso, son más o menos evidentes.

En “Memento” este tratamiento viene dado por la condición que sufre nuestro protagonista, una patología neuronal que le impide recordar nada a medio o largo plazo. Su memoria se va ‘reseteando’ cada pocos minutos. De este modo, cuando el espectador ve la secuencia inicial, está exactamente igual que el protagonista, es decir, no sabe nada de lo que ha ocurrido previamente. Esto genera curiosidad y ganas de saber qué está ocurriendo. Cuando la historia comienza a rebobinarse, vamos juntando las piezas, y el espectador va aprendiendo lo que el protagonista sigue sin saber… hasta cierto punto. Y digo hasta cierto punto porque la pieza más importante (¿se puede confiar en Teddy?) se deja sin aclarar por aquello de la tensión y el thriller. Si bien “Memento” nos habla de las bases de la confianza, de traición y abuso, este método narrativo no pasa de ser una audacia formal, como todo el cine de Nolan, siempre preocupado por la seriedad, la perfección del artefacto que tiene entre manos. Para él, una película son engranajes formales, estilísticos, en los que anda tan preocupado que descuida siempre el elemento humano, el componente filosófico. Nolan es Escher.

En el caso de “Irreversible”, este artificio narrativo viene dado, en cambio, por un intenso sabor filosófico: las ondas expensivas del tiempo y del devenir de nuestras acciones están guiadas por el determinismo más absoluto. Así, la brutalidad de las secuencias iniciales (el club gay, la escena del túnel) deja paso a todo lo que ocurrió antes de la tragedia, lo cual puede parecer un anti-clímax total (lo que no ocurre en “Memento”, siempre repleta de persecuciones y acción hasta el final), un anti-clímax que deviene en un lirismo y una paz profundamente desasosegante… porque sabemos lo que va a ocurrirles a los personajes. Vemos a los personajes reir, bailar, hablar de nimiedades, pero nosotros no vemos eso, vemos lo que va a ocurrirles, y lo triste que supone su desconocimiento de lo que les espera. En efecto, nuestra mente sufre cuando se oye a sí misma decir “No sabéis lo que os espera”. Os espera lo peor. Y vosotros, mientras, hablando de chicas y tomando una copa, con la guardia baja. Disfrutad mientras sois ignorantes de lo inexorable, lo inevitable. Este conocimiento es tan amargo, que cuando se alcanza el lirismo de las escenas finales duele recordar el inicio, es decir, el final que empaña su futuro próximo, el modo en que esa belleza será aplastada. Es incluso terrorífico, produce auténtico terror pensar que no podemos cambiar lo que va a ocurrirnos, que algo terrible nos acecha a la vuelta de la esquina, que estamos plácidamente intalados en nuestro pensamiento de que todo está bien, todo está bajo control. En este sentido Noe se acerca (salvando las distancias) a la reflexión que hay tras el cine de Haneke. Ah, si tan sólo supieras el horror que te espera. Y que no hay manera de cambiarlo. Las escenas iniciales ahí están, lo demuestran. La tragedia te manipulará y la ilusión de tu libertad se resquebrajará. El artilugio narrativo pasa a ser la mismísima fuerza que empuja tu vida real a través del determinismo del tiempo.

Y esto son las “pelis del revés”, esa visión del narrador por encima de las ataduras del tiempo, ese conocimiento que no sabes muy bien si quieres tener. “Memento” hace sentirte bien, te hace sentir ‘clever’, ‘inteligente’, porque consigues poner la penúltima pieza en el puzzle — y el hecho de que falte la pieza final le da un cierto caché a la película, un punto de apertura a la interpretación. “Irreversible” no te hace sentir listo; te hace sentir frágil, temeroso, impotente. Todas las piezas están ahí, tú no tienes que poner ninguna. La pieza final en tu vida la pone un violador, un desconocido. La diferencia es tan inmensa que la comparación entre estas pelis es, como decía, puramente accidental.

[NOTA: No confundir con ‘backwards movies’, que es el ejercicio de contar películas como si las estuviésemos viendo hacia atrás. Por ejemplo…

Alien. La historia de una nave espacial donde hay un monstruo que va reduciéndose de tamaño y vomitando a los tripulantes, hasta que se mete en la tripa de uno de ellos, calmando el pánico general.

Rambo es la historia de un tipo que va resucitando gente con su aspirador de balas.

Cloverfield. La historia de un monstruo creado por la Fuerza Aérea de EEUU que va por Nueva York arreglando edificios hasta que se va a dar un baño, tras lo cual todo el mundo hace una fiesta.

El precio del poder. La historia de un hombre que deja la cocaína y el crimen para cumplir su sueño de convertirse en un lavaplatos para ahorrar dinero y poder visitar Cuba.

Rocky es la historia de un tipo que recibe tantas hostias que se ve forzado a casarse con la tía más fea de la ciudad.

La pasión de Cristo es la historia de un grupo de fanáticos religiosos que resucitan a un tipo cubierto de sangre que se dedica a hablar a la gente y convertirlos en bastardos materialistas.]

Nov
30

Public Display of Affection

El otro día aprendí una nueva abreviatura, de esas que tanto les gustan a los estadounidenses. Si ya pusieron el listón bien alto con BYOB y OOT (“Bring your own beverages” y “Out of town”), de nuevo han vuelto a hacerlo, han vuelto a llamar mi atención plenamente con ‘PDA‘. Y no, no se refiere a personal digital assistant ni a una especie de smartphone. Las iniciales PDA significan “Public Display of Affection” (demostración pública de afecto), y me recuerdan a otras que ya conocía, TMI, que significan “too much information”, aplicables cuando alguien está siendo demasiado explícito con algo.

Public Display of Affection

Y es que el otro día recibí un e-mail de uno de mis jefes en este santo lugar, enviado a toda la comunidad docente, diciendo literalmente que “le revuelve el estómago ver demostraciones públicas de afecto”. Que es absolutamente inapropiado que los estudiantes se abracen en una escuela, por no hablar de besarse. Que es profundamente vergonzoso, tanto para quienes lo practican como para los que tienen la ‘desgracia’ de contemplarlo. Involuntariamente, claro. Y estoy transcribiendo literalmente, que conste.

El e-mail venía rematado con una de esas firmas personalizadas que, a continuación de los datos de contacto, incluía el “Husker Prayer”, la oración al Señor pidiendo por el equipo universitario de football de Nebraska, los Cornhuskers. Un himno sagrado. No, no estoy de coña.

Pero es que el tema sexual es algo que alcanza cotas de puritanismo difíciles de describir, si bien después se da la contradicción de que hay una tasa de embarazos adolescentes que rompe todos los moldes, al menos los europeos. “Kids having kids”, es como se refieren al tema. Y es que si no dejas a los chavales que se miren, ni se rocen, ni se sienten juntos, y comprar condones es algo impensable (en un pueblo pequeño como este, la noticia se extendería como la pólvora), qué esperas que hagan cuando se emborrachen por primera vez y se queden a solas en el maizal. Para que os hagáis una idea, en mi instituto (600 chavales de entre 12 y 15 años) había 5 estudiantes embarazadas el año pasado. Y en el High School tienen guardería. Para los hijos de las estudiantes, muchachas de entre 15 y 18 años. En serio.

Y es que los estudiantes, en los autobuses, no se pueden sentar junto a compañeros del mismo sexo. Chicos y chicas forman filas separadas para entrar en clase tras el recreo. Toda ocasión en la que se puede dar cercanía física, o contacto directo, se evita. Las niñas de 11 años reciben reprimendas si llevan leotardos, por dejar ver su figura. Por el amor de dios, 11 años. Hay que estar muy mal para pensar que el cuerpo de una niña de 11 años es algo que produce pudor o excitación. Es increíble. Del mismo modo, cuando se organiza un juego de football mixto, se organiza de tal modo para que el Center y el Quarterback sean también del mismo sexo, ya que al inicio de una jugada el Center se agacha y se queda con el trasero en pompa, tan sólo medio metro por delante de la cara del Quarterback, también agachado y justo detrás del Center. Os recuerdo que estamos hablando de niños de 12 años.

Pero qué os podéis esperar de un lugar donde la gente se pone pegatinas en el coche que dicen “We support our troops”, “Freedom is not Free”, “Proud mom of a Marine”, “It’s a child, not a choice”, “We do not call 911″ (con un dibujo de un revólver), o mi preferida, la que dice “Miss me yet?” (con una foto de un sonriente George W. Bush). Y seguro que me estoy olvidando muchas otras, igualmente jugosas. Las puedes comprar en todas las gasolineras, desde donde terminan las Rocosas hasta el borde Oeste de Illinois.

Os dejo con la mencionada “Oración de los Huskers”. No os la perdáis, por favor… (estaba entre esto y el vídeo de Vulgar Display of Power de Pantera, pero he optado por la divulgación)

Nov
12

Asfixia Cultural

Durante estos tres primeros años viviendo en el Bible Belt en pleno Midwest americano me he tomado las cosas con filosofía. Con la mente abierta (tan abierta que se me podía haber caído el cerebro), interpretando todo como variantes culturales y recibiendo de puertas abiertas las novedades y exotismos de un lugar como este. Sin juzgar, sin experimentar conflicto alguno, sino sorprendido y curioso. Y de verdad que está siendo un verdadera experiencia vivir a fondo la América profunda de los cowboys, los pioneros, los tornados y los búfalos y conocer todo esto de primera mano.

Bellamy Salute

Bellamy Salute

Pero el otro día tuve uno de “esos días”. La acumulación en mi cerebro de la recitación diaria de la jura a la bandera cada mañana a primera hora ha debido de ir pudriendo mi hipotálamo poco a poco, de forma que mis filtros de tolerancia se están erosionando poco a poco. Todo ha ocurrido con la cercanía del Día de los Veteranos, ayer 11-11-11. Durante una semana nos han ido taladrando con mensajes patrioteros, fotos de soldados, discursos filomilitares y una exageradísima profusión de banderas por todas partes. Los maestros vienen vestidos con los colores de la bandera. Hay veteranos de la guerra de Corea paseando por los pasillos y la gente se para y les dice ‘Thank you’. Ayer había vehículos militares (reliquias de la segunda guerra mundial) frente a la escuela, traídos del Museo de Vehículos Militares que tenemos en esta ciudad. Algunos molaban, había hasta orugas camufladas para el combate en nieve.

Vuestro amigo y vecino cabezaBomba junto a algunos vehículos militares del museo del pueblo.

Vuestro amigo y vecino cabezaBomba junto a algunos vehículos militares del pueblo.

Los compañeros no pueden evitar sacar a colación, en cualquier conversación, académica o no, el tema del movimiento #Occupy, para dar rienda suelta a su odio y su bilis. Son drogadictos y violadores. “Yo no soy un socialista, ¿sabes? El gobierno no está para pagarle la factura médica ni la educación a nadie. Los padres son los responsables de hacer eso para sus hijos, y educarles para que ellos puedan hacerlo por sí mismos en su vida. Así sólo conseguimos una nación de vagos”.

Todo esto ha venido mezclado con diversas situaciones relacionadas con mis clases de ciencias. Ser profesor de ciencias en el medio oeste es, cuanto menos, una aventura diaria, una prueba de fuego. Los chavales tienen el coco tan comido que, cada vez que sale el tema de la herencia genética o la evidencia de los cambios biológicos y la adaptación, salta alguno que dice algo como: “Yo no creo en la evolución, mister”. Fíjense que no dicen “yo no creo en la fusión nuclear” o “yo no creo en la fotosíntesis” (ambos, procesos invisibles para los ojos).

Una niña interrumpió una de mis clases para decir que los hombres provenimos de Adán y Eva y que lo que estaba diciendo era “una mentira”. Me quedé mirándola y, al cabo de unos segundos, le pregunté: “¿Puedes decirme quiénes son los descendientes de Adán y Eva?”, a lo que la estudiante, no sin estrujar su memoria, contestó: “Caín y Abel”. Muy bien, pensé. “Y, ¿qué pasó con ellos? ¿No fue que Caín mató a Abel?”, pregunté a la muchacha, que contestó afirmativamente. Entonces, con toda la clase expectante, le pregunté: “Y después, ¿qué? ¿Cómo surgen los descendientes de Caín?”. Evidentemente, se hizo un silencio en la clase, hasta que 10 segundos después un estudiante (¡uno!) vio la luz, abrió  mucho los ojos, y dijo “¡Claro! ¿Cómo?”. Ese hermoso momento en que brilla la razón y la deducción lógica. El resto, aun sin tener la respuesta, no parecían impresionados por su derrota en la lógica de mi propuesta. Por supuesto, a ninguno se le pasó por la mente la posibilidad de tener hijos con su propia madre. Lo cual explicaría el retraso mental que sufre la especie humana al completo de forma congénita.

Adán y Eva por Scott G Brooks

Adán y Eva por Scott G Brooks

Fue un golpe sucio por mi parte. La Biblia dice que Caín, tras su fratricidio, partió hacia la tierra de Nod, al este del Edén, donde literalmente se dice que hizo el amor a “su mujer” y tuvieron a Enoch, un nombre molón, por cierto. Pero ya no podía más con todo ese fundamentalismo e interpretación literal de la Biblia. Además, sigue siendo una pregunta válida. ¿De dónde salió la mujer de Caín y toda la gente que vivía en Nod? ¿Creó Dios distintos “edenes”? ¿O eran los habitantes de Nod los neanderthales y Caín se apareó con uno de ellos? Las últimas teorías parecen aceptar que hubo mezcla genética entre estos peludos homínidos y los humanos.

En fin, para qué entrar en discusiones bizantinas que sólo benefician a los que quieren dar legitimidad a argumentos que nos saquen de un punto de vista exclusivamente científico. Por eso, en las reuniones facultativas, sólo participo en lo tocante a temas académicos. Y os pongo el ejemplo de lo que pasó el miércoles pasado y que terminó de quemarme.

Nos reunimos con el director, como cada semana, todos los maestros de mi curso. Tras los saludos y las pías bromitas iniciales, saca una carta que ha recibido del Consejo Ministerial (o sea, los hombres santos del pueblo, los pastores de hombres) en la que se se le recuerda que los maestros no debemos poner deberes para casa los miércoles, ya que los niños tienen misa. Misa de DOS HORAS. Además de la del domingo. Y es cierto. Todos los padres se llevan a los chavales todos los miércoles a una bonita sesión de adoctrinamiento, sermones y estudios bíblicos amenizada con actividades relacionadas con la Biblia y los 10 mandamientos, o qué sé yo. Los chicos salen de clase y se van a casa, a arreglarse. Todo el pueblo sale emperifollado en sus coches y se distribuye en alguna de las cientos de iglesias que tenemos, que llenan su aforo. Termina la cosa a las 8 de la tarde, todos se van a casa, se cambian, cenan, y… a la cama. No olvidéis que la gente, aquí, se va a la cama a las 9 y media como muy tarde. Después madrugan a las 4.00 porque tienen que dar de comer a los caballos, etc. Una larga historia, su modo de vida. En fin.

Yo escucho la lectura de esa carta ojiplático. No me lo puedo creer. Después de escuchar mañana mensajes por la megafonía que hablan de valores como el sacrificio y el trabajo duro (todo relacionado con el ejército y los valientes héroes de la patria) no me puedo creer lo que estoy oyendo. Para que os hagáis una idea, yo siempre doy deberes a mis estudiantes, a diario. Y es cierto que algunas veces los chicos me habían dicho cosas como, “pero, mister, hoy es miércoles, tengo misa, no voy a poder hacerlo”. Y yo no le daba importancia. Pero la tiene.

De forma que me mordí la lengua. Se supone que no debo dar tareas los miércoles. Supongo que así haré, no sé. Yo no he venido aquí para cambiar esto. Y si lo intento, voy a salir escaldado, lo sé. Bastante mala es mi posición como vocero de ideas herejes y ateístas como la evolución. Bastante tengo con los estudiantes que me dicen que algún día van a traer a su cura para hablar conmigo acerca de eso de que venimos de los monos.

Y eso es todo. Si esperábais un final climático en el que consigo cambiar el sistema y hacer que haya deberes los miércoles, estáis muy equivocados. Este entramado es cerrado, hermético e inmutable.

En serio, teníais que verlo.

P.S.: La primera foto es muy interesante, y muestra cómo el saludo a la bandera en EEUU se realizaba del modo en que véis, con la mano alzada, palma abajo, en dirección a los colores. Es el saludo Bellamy, que después fue utilizado por los Nazis – lo cual prácticamente obligó a los americanos a retirarlo de sus costumbres.

Nov
6

El clavo ardiendo

Ah, Estados Unidos, país de extremos. Donde la gente está enfermizamente obesa, o repulsivamente musculada. Y si alguien está en algún punto intermedio es porque se encuentra en el proceso de alcanzar uno de esos dos estados.

No es fácil hacer amigos en el Bible Belt, en pleno midwest, con sus tradiciones cerradas y una idiosincrasia recta y hermética que haría parecer a los gallegos rurales una gente de lo más afable y campechana. No sólo es que sean ellos cerrados a quien no sea “all american” como ellos, sino que yo tampoco soy gente a quien le interese especialmente tener trato con el perfil conservador, ultrarreligioso y virtuoso que se estila por aquí. De forma que todos los amigos que he hecho han sido mexicanos, (no mejicanos, sino mexicanos), colombianos, guatemaltecos.

Y es que es cierto, esta gente es virtuosa. No se permiten una. Diréis que existe la América hipócrita, la de “American Beauty”, de gente que da una fachada y después en su vida son tristes alcohólicos o adictos al porno. Puede ser, pero creedme, aquí en medio de la Nebraska central, no he visto muchos casos de eso. En serio, la gente es realmente pía. Son castos. Decentes. Rectos, virtuosos de verdad. No beben, no fuman, van a misa 2 horas los miércoles y otras 2 en domingo, donan dinero a la parroquia para colaborar en la comunidad y jamás dicen un taco. Dicen “oh my gosh” por no mentar el nombre del Señor en vano.

Hasta que encontré a Josh, un tipo con el pelo rapado, gafas de sol polarizadas, perilla de palmo y medio, tatuajes de calaveras, telarañas y Mickey Mouse (¡sí!, está obsesionado con el ratón de Disney), un fan del heavy metal, gran apreciador de la cerveza (trae su etiqueta preferida desde Colorado), fumador ocasional de puros y jugador de poker como debe ser, con dinero y whiskey. Además dice tacos y no es precisamente practicante en lo concerniente a asuntos religiosos (se define un “calvinista vago”, con lo que yo evidentemente me descojono) y no respeta las formas sociales de ‘be nice’ y la sonrisa espectacular. O sea, un tío de verdad, un hombre, alguien imperfecto, que da la cara y sabes quién es desde el principio, sus virtudes y defectos, lo bueno y lo malo expuesto al aire libre. Desde luego, es honesto, leal y noble, y nunca le he pillado mintiendo a mala idea, con lo cual pensé que había dado con alguien con quien relacionarme a fondo, el primer americano real, un americano de pick-up, rifle de caza y cerveza, algo auténtico sin el estigma de la perfección.

Pero resulta que tuvo que ser él, precisamente él, quien estuvo el año pasado en la cárcel por pegar a su mujer, quien acosada y escondida en un desván, llamó a la policía, que se llevó a Josh esposado. La había pegado con el agravante del ensañamiento, el muy hijo de puta. La esposa mantuvo la denuncia 24 horas. Después la retiró y el maltratador volvió a su casa. Una mujer vive atemorizada en una casa blanca y algo destartalada en un pueblo olvidado del Medio Oeste, sometida y humillada, absolutamente entregada al hipnótico poder masculino de un cafre.

El único clavo al que agarrarse está ardiendo.

Mar
14

Prólogo

El sentido del humor está sobrevalorado. El sentido del humor es un mecanismo de defensa, es un instinto de supervivencia para enfrentarnos a lo injusto y lo caótico, que no nos toque, que no nos alcance. En cierto modo, el sentido del humor es como el miedo… pero a nadie se le ocurre poner al miedo en un altar, o hablar de él como una virtud. El miedo te avisa del peligro, te protege, te dice dónde esconderte. El sentido del humor y el miedo son, ciertamente, el mismo tipo de cobardía.

Yo no tengo sentido del humor. Lo poco que pueda tener lo guardo para mí, para mi uso y consumo personal, lo escondo y lo protego, me avergüenzo de él. Miedos, sin embargo, tengo muchos. Y evidentes. Cualquiera puede verlos, olerlos, reirse de ellos, usarlos como material para su humor. Se diría que soy el opuesto a la gente que suele triunfar: esa gente audaz, ingeniosa, sonriente y sin miedo. Aguda. Gente aguda.

En un mundo en que todos parecen estar orgullosos de quienes son y de lo que piensan y al mismo tiempo dicen no tomarse a sí mismos en serio, yo no me podría sentir más distinto. Lo que me define es la contradicción, la inseguridad, la gravedad. Y ni siquiera eso lo tengo claro.

cabezaBomba

Feb
23

FilmBunker.NET | Películas raras para gente exquisita

FilmBunker.NET

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FilmBunker.NETHoy lanzamos una iniciativa cinéfila entre Sixthman77, Mr Insustancial, Sr Lirio y un servidor. Se trata de una simple página web donde vamos a ir poniendo críticas cinematográficas de películas que nos gustan, películas especiales, quizá olvidadas o desconocidas para mucha gente, pero que nosotros idolatramos. Es cine underground, “de culto”, bizarro… llamadlo como queráis. A nosotros nos encanta, nos obsesiona, nos pone a pensar y a escribir. Es cine que tenemos en la retina y que no nos podemos ni queremos extirpar. De momento, las películas que tienen crítica son las siguientes:

En preparación tenemos The Ninth Configuration, Spoorloos, The Other, Sleeping Dogs Lie y muchas otras.

Queremos agradecer a todos los colaboradores su afán y amor por el cine y su trabajo puesto en cada colaboración, así como a todos los posibles lectores que se acerquen y lean nuestros retortijones mentales producidos por estas obras maestras del cine. Esperamos humildemente que disfrutéis y os pongáis en contacto con nosotros si tenéis algo que decirnos, algo que aportar, o algo que sugerir. Si visitáis la página web y sois usuarios de facebook o twitter, no dejéis de seguirnos, así os llegarán actualizaciones de las nuevas películas que comentemos.

Amantes del cine, desde el punto de la red más lejano de Hollywood, os saludamos!!!

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