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Apr
23

Under the skin

Menudo pedazo de película nos ha traído Jonathan Glazer. Hice bien en ir ayer martes por la noche a ver la nueva obra del autor de Sexy Beast, con el cine medio vacío y con esa sensación de quien huye de la rutina en medio de la semana. Me pedí una cerveza de medio litro, local y con mucho lúpulo, para amenizar la primera media hora. Pero no era necesario porque se trata de una película que resulta estupefaciente de por sí, una película que por su forma y cadencia ya ha recibido críticas negativas que la tachan de “art film” o de “muy lenta” (como si esas fuesen cosas necesariamente malas) pero que en realidad, sin inventar nada nuevo, todo lo que hace es utilizar un estilo narrativo y, sobre todo, una estética que se encuentran lejos, muy lejos (aun sin ser para nada rupturista ni avant-garde) del cine más comercial.

La película casi no tiene diálogo, y el poco que hay no sirve para hacer avanzar la acción. Podría decirse que es una película de cine mudo, si no fuese porque el sonido, o digamos la música, es parte fundamental del desarrollo dramático del fin. Y cuando digo dramático me refiero a la evolución y al conflicto del personaje principal, no a ningún tipo de despliegue de emociones. Y es que esta película es fría como ella sola. Por eso su alucinante banda sonora es una sucesión de frecuencias, zumbidos, arranques de violín y acordes de órganos que, durante gran parte del tiempo, se solapan en disonancia pero que, en ocasiones, se fusionan en un acorde extraño pero armónico, un confluir unísono y casi trascendental de ruido, sintetizadores y cuerdas que por momentos nos elevan más allá de la absoluta frialdad de los contextos de la película.

“Under my skin” no es sólo valiente al apostar por un tipo de narración como la mencionada, sino que además se destapa con una estética alucinante, hipnótica, casi narcótica, una mezcla de la más rabiosa modernidad del nuevo siglo con cierto aroma setentero en esa fotografía de neblinas y de paisajes en los que se advierte una clara intención de no embellecer, de hacernos sentir la dureza criminal de las rocas de un acantilado, el frío de la madrugada sobre el asfalto mojado, el viento y la lluvia de un clima desapacible que nos oculta las vistas, en lugar de un paisaje tipo Señor de los Anillos. Y es que Escocia hubiera dado para ello, pero Glazer se resiste a hacer postales.

La película es, ni más ni menos, que una historia de terror erótico. Si no erótico, sí al menos físico. La seducción forma una parte fundamental del avance narrativo en la primera mitad de la película. Una viuda negra alienígena, una mantis religiosa venida del espacio exterior, llega a una localidad del norte de Escocia y comienza a desarrollar su enigmático plan empezando por robarle el cuerpo a una mujer anónima que aparece extrañamente muerta en la cuneta de una carretera. Scarlett Johansson se nos muestra en toda su fisicidad como nunca antes lo había hecho en toda su carrera, algo que tenemos que agradecerle, pues nos muestra un talento desconocido hasta el momento, que es el de su expresión corporal. Yo, personalmente, nunca antes había sido tan gratamente sorprendido con su actuación y su honestidad a la hora de presentarse como actriz de cuerpo entero, con todas sus consecuencias. Somos conscientes de sus manos, de sus uñas, de los bordes de sus ojos, del brillo de su pelo oscuro, de cada giro y ondulación de su cuerpo y de cada doblez de su piel. Y es necesario, porque nos están contando la historia de cómo se siente cuando, de repente, te das cuenta de que tienes un cuerpo humano. Nunca antes esta actriz se nos había mostrado de una manera tan hermosa y convincente. Sin media palabra, únicamente usando su cuerpo, Scarlett Johansson nos da una sensación de calidez dentro de lo frío de la historia; una sensación de humanidad que resulta extraña al emanar de un ser alienígena que todavía no sabe sentir.

La película me ha recordado a dos títulos que aluden a temas similares y que tienen escenas de las que creo que “Under my skin” ha bebido. Una de ellas es “Trouble every day”, de Claire Denise, una película igualmente desprovista de diálogo, igualmente pausada, igualmente obsesiva y obsesionada en una fotografía fría pero estudiada. Tenemos la misma furgoneta donde se portan a las presas, el mismo motorista que da ayuda logística a la viuda negra, la misma casa-telaraña, el mismo terror físico y sexual, casi caníbal.

Otra de las películas a las que me ha recordado es “Hellraiser”. Si bien “Under my skin” es más aséptica y más moderna, sobre todo en lo estético, nos encontramos de nuevo con ese horror físico, carnal, desplegado en toda su crudeza sanguinolenta cuando las víctimas van cayendo una a una para servir de alimento en la depravada regeneración de un ser, en este caso no extraterrestre sino infernal. La idea vampírica de utilizar sangre inocente, captada como se captan insectos en una trampa, para ir alimentando y dando vida a un ser en gestación, un ser de podredumbre y maldad, se da tanto en la película que nos ocupa como en este clásico del terror de los ochenta. Y del mismo modo, en este sentido, se pueden trazar analogías con la obra maestra que es “Possession” de Andrzej Zulawski.

De modo que el nuevo fin de Glazer tiene caché, tiene pedigrí. Sus conexiones la enlazan con un hipertexto de cine de terror, cine erótico, cine del cuerpo, cine enigmático que rebusca más allá del drama y las relaciones humanas cotidianas para adentrarse en las llagas de la especulación acerca de la naturaleza de lo que es humano y lo que no, de nuestra relación con nuestro cuerpo y de su utilidad, y de la amenaza que supone todo, absolutamente todo, lo que nos rodea más allá de nuestra piel.

Jun
18

El objetivo del Juego de Tronos (s03)

SPOILERS AHEAD

He visto la tercera temporada de Juego de Tronos (previo estudio-repaso de lo acontecido en las dos primeras para no perder el hilo) y debo decir que me ha parecido de las mejores. Aparte del truquito de usar a Khalessi para cerrar capítulos con épica, la historia de esta chica es sin duda la más comercial y atractiva de una temporada que, en general, ha tenido unos arcos argumentales interesantísimos (la evolución de Jamie Lannister, por ejemplo) y ha demostrado su excelencia como obra de la televisión actual.

Mi Khaleesi

Mi Khaleesi

Sin embargo, lo que a mí me interesa a nivel fundamental de Juego de Tronos es (“duh!”) la pugna de reyes por el trono, y esta temporada me ha demostrado en sus capítulos finales que eso no importa. Como dice Melisandre, “esta guerra de cinco reyes ya no es importante, no es nada comparada con la gran guerra que viene del Norte”. O sea, que lo que importa es la guerra que viene del Norte. Parece que todo tiende a una gran alianza de linajes para acabar con la amenaza helada… Pero vamos, entre eso y el episodio de la Boda Roja (que sí, que mola, pero se carga a uno de los personajes con quien más nos podemos identificar) parece que nada de lo que ha ocurrido hasta ahora tiene sentido de ser o finalidad argumental, si no es la desintegración de los Siete Reinos y la muy manida idea de ‘amenaza externa que nos une’ y que no me atrae en absoluto.

Entiendo que es una serie de TV, y que ciertos motivos y ciertos personajes, como Talisa, la mujer de Robb Stark, están ahí para el refuerzo dramático, pero de ahí a destruir totalmente el “drive” y el objetivo macro-argumental de la serie va mucho, sobre todo en pleno final de temporada, acabando con las expectativas del espectador… cosa que en sí misma no está mal, pero que en este caso parece un poco traicionero. Espero que la cosa no se desvíe demasiado.

Parece que quieren sacarle partido al tercer volumen de George R. R. Martin y dividirlo en dos temporadas; por mí de acuerdo, si la calidad se mantiene como hasta ahora. Los que hayan leído el libro ya me diréis, sin espoilear, claro… Pero en realidad se me ha posado una mosca detrás de la oreja y simplemente espero que la lucha por el trono siga siendo el centro de la acción. Lo que “viene del Norte” es muy atractivo, muy llamativo e interesante, pero, sin haber leido los libros y sin saber cuál es su función narrativa en el panorama general, espero que sea combinado con el objetivo central de forma armónica.

Nov
20

‘Prometheus’: Lo que pudo haber sido

Mural AlienCreo que no ando muy desencaminado si digo que Prometheus fue para muchos uno de los mayores descalabros de la temporada, si no la decepción de la década. Muchos esperábamos presenciar una nueva muestra del cine de Ridley Scott de la época en que firmaba obras maestras como Alien, el octavo pasajero o la enorme Blade Runner. Ah, ilusos. Nos dejamos llevar por el hype como moscas a la mierda.

Gran parte de la culpa de todos los defectos de Prometheus, cuya historia intentaba explicar nada menos que el origen de la Humanidad y mostrarnos nuestra relación con los Aliens (cuyo destino está inextricablemente entrelazado al nuestro – y al de nuestros creadores, los Ingenieros), era del desastroso guión de Damon Lindelof, responsable del desaguisado que fue Lost, que tanta indignación y cachondeo ha levantado entre el respetable. No os perdáis los dos enlaces que acabo de poner, por favor.

El guión original era de Jon Spaihts, un escritor que se convirtió en un recurso muy socorrido para historias de ciencia ficción después de su film Passengers. Este es el BORRADOR DEL GUIÓN ORIGINAL DE JON SPAIHTS (titulado “Aliens: Engineers”) que he leído este fin de semana pasado y que quiero comentar hoy con vosotros. Spaihts recibió el encargo de escribir un guión para una secuela de Alien, y vaya si lo hizo. Para empezar, os aseguro que muchos de los problemas de la película definitiva, tal y como la vimos en los cines, no están en el guión inicial: ATENCION SPOILERS

  • Weyland no aparece sorpresivamente en el último acto a bordo del Prometheus; tan solo al principio, cuando Watts (Shaw en la película) y Holloway van a buscar su mecenazgo. Su búsqueda de la inmortalidad y la motivación tras toda la expedición, por lo tanto, desaparece. El motivo de la corporación para ir al planetoide sugerido por Watts y Holloway es la búsqueda de nueva tecnología. Después veremos cómo esto incide en el totalmente prescindible e innecesario personaje de Meredith Vickers en Prometheus, interpretado por Charlize Theron, que resulta así mucho más interesante. Tampoco es la hija de Weyland, lo cual era un añadido sin sentido ninguno. De hecho, Vickers tiene mucho más sentido en el guión original, se le da una función que cumplir en el devenir general de los acontecimientos. Mucho mejor.
  • La religiosidad y el mesianismo que empapan la versión definitiva (Shaw y su crucifijo, las conversaciones sobre la fe, Shaw y su esterilidad para después ser fecundada por la baba negra, el hecho de que la acción transcurra el 24 de diciembre, etc.), se reducen en el guión original a un par de citas que después veremos. Mucho mejor.
  • No hay zombies que aparecen de repente sin saber realmente por qué (cierto, el personaje de Fifield muta en algo monstruoso, pero al menos sabemos por qué), ni hay prolongaciones extrañas e inexplicables saliendo de los ojos de Holloway, ni hay una flauta para activar la consola del Juggernaut (la nave de los Ingenieros con forma de herradura). Mucho mejor.
Alternate Fifield
  • (Por cierto, Scott llegó a rodar el “Fifield transformado” del guión original, y creo que nos hubiese gustado a todos mucho más que el zombi estúpido que resultó ser al final.)
  • En el guión preliminar de Spaihts no hay baba negra, no hay barriles apilados; hay huevos de Alien, tal y como los conocemos. Mucho mejor. Pero hay una especie de abejorros que son capaces de invadir tu cuerpo, deshacer tus cromosomas e inocularte nuevas cadenas genéticas. De ahí lo de Fifield, de ahí el sacrificio del Ingeniero al inicio… sí, el que inicia la vida en la Tierra.
  • (Por cierto, Scott también llegó a filmar la escena inicial original del guión, incluyendo unos cuantos Ingenieros con túnicas.)
  • En el guión de Spaihts queda muchísimo más claro cómo los Ingenieros diseñaron e hicieron evolucionar distintas cepas de los Aliens; cómo andaban buscando la más letal; e incluso se indica veladamente por qué pretendían exterminar a su propia creación – la mismísima Humanidad. Oh, Lindelof nos asegura que hay ‘pistas’ en la película que lo explican, pero, sinceramente, yo no las veo claras. Aunque siempre puedo hacer como en Lost y elucubrar, claro.
  • En el guión de Spaihts, la historia tiene lugar en el satélite LV426, es decir, en el planetoide de la película inicial Alien, el octavo pasajero. El guión definitivo de la ‘secuela’ que nos ocupa, Prometheus, se desarrolla en LV223, lo cual es una referencia bíblica, en concreto Levítico 22:3 “Si alguno de vuestros descendientes en todas vuestras generaciones, se acerca a las cosas sagradas estando inmundo, esa persona será cortada de mi presencia. Yo soy el Señor.” Esta cita y su significado tienen una fuerte relación con el motivo de los Ingenieros para condenar a su propia creación al exterminio usando a los pre-Aliens. ¿Quizá para castigarnos por matar a Jesucristo, enviado de los Ingenieros a la Tierra exactamente 2000 años antes? Ay, ay, ay…
  • Al final del guión preliminar de Spaihts, una señal de SOS es enviada desde LV426 – precisamente, la misma que recibe la nave Nostromo en la película original de 1979. Pero Ripley, Dallas y compañía no encuentran las enormes pirámides, ni los restos de la Magellan, sino únicamente las ruinas de la nave en forma de herradura, el Juggernaut de los Ingenieros, con los huevos de Alien tal y como los conocemos. No tendría sentido, en el guión de Lindelof, que ocurriese en la misma luna: en su película no hay huevos, sino barriles de baba negra. En su película, el Space Jockey no sufre la explosión de su esternón ni muere infectado por un Alien, como se veía en la película original. Debían tratarse de Juggernauts distintos.
Alien (1979): Space Jockey
  • En el guión de Spaihts, el robot David magistralmente interpretado por Fassbinder es malo. De hecho, es David quien coloca un facehugger en la boca de Watts y la inocula (es decir, ella no se ‘contagia’ o ‘queda embarazada’ tras hacer el amor con un Holloway infectado), de forma que lo que sale de sus entrañas cuando usa el med-pac para hacerse una cesárea no es ni más ni menos que… un viejo amigo. David hace esto cuando el descubrimiento de tecnología de terraforming en LV426 activa el protocolo #2 de la compañía: librarse del liderazgo de los científicos en la misión, es decir, Watts y Holloway.
  • El hecho de que David sea “malo” en el guión de Spaihts (si bien no podemos aplicar esas etiquetas morales a un androide, desde luego es mucho más violento e inmisericorde que en la película de Scott), hace que Vickers, es decir, el personaje de Charlize Theron, se convierta en un personaje con una necesidad de ser y una función que cumplir: solo su voz puede desactivarlo, detenerlo en su necesidad de ‘despertar’ a los Ingenieros, y recuperar el disco duro que hay en él para salvaguardar toda la información por él recogida – ni más ni menos, que los datos del proceso de terraforming y los códigos de lanzamiento del Magellan para volver a la Tierra. “No necesitamos su colaboración; solo su cabeza”
  • (Por cierto, lo que ‘sale’ del pecho del Ingeniero que pilota el Juggernaut en las escenas finales del guión preliminar (o sea, el famoso Space Jockey de 1979), es una abominación Alien mucho más grande – según el guión, “del tamaño de un lobo”: ‘An ALIEN erupts from his chest. Big as a wolf even at its birth. Dark gray, armored, lethal. More hideous than any chestburster we’ve seen. An ULTRAMORPH. It wails hideously.’ Mola.)

En algunas declaraciones ofrecidas a los medios por Jon Spaihts tras el estreno de la versión definitiva de Prometheus, vemos que es un tipo tolerante y abierto a la versión definitiva, muy profesional:

“…the most dramatic change was the removal of the xenomorph from the film. That was a shift that happened at the same time as I stepped off the film. A lot of that push came from the studio very high up; they were interested in doing something original and not one more franchise film. That really came to a head at the studio – the major push to focus on the new mythology of Prometheus and dial the Aliens as far back as we could came down from the studio.”

Estas ‘órdenes’ del estudio de re-escribir el guión tras leer el borrador de Spaiht se contradicen con el encargo que había recibido Spaihts, ¿quizá cambiaron de opinión a medio camino? ¿Se arrepintieron de la idea de realizar una ‘secuela’?

Así que Lindelof se puso manos a la obra para des-alienizar el guión de Spaihts. Y, de paso, convertir la historia en un galimatías sin sentido, lo más parecido posible a esa forma de tratar el misterio que tuvo en Lost y que ten bien describió Cristian Campos en el primer enlace de este artículo. Leer las declaraciones de Lindelof es algo realmente sorprendente, las salidas que tiene le dejan a uno entre boquiabierto y ciertamente molesto:

“To answer your burning question, allow me to finally put the ‘Is it a prequel?’ issue to rest by saying once and for all, finally and definitively, that the answer is ‘Maybe.’”

“My job was to strip out the familiar ‘Alien’ stuff and rebalance the plot mechanics so that stuff felt more like the RESULT of the story as opposed to the catalyst.”

“Vickers. Is she a robot? She is not.”

“Why didn’t she just run zig-zaggy or sideways to avoid the Juggernaut?! I don’t have the answers to these questions. I’m just the writer.”

“Why did our creators turn on us? I’m all for ambiguity, but if we didn’t know the answer to THAT one, the audience would have every right to string us up. Yes. There is an answer. One that is hinted at within the goalposts of ‘Prometheus.’ I’ll bet if I asked you to take a guess you wouldn’t be far off.”

Me gustaría ahora dejaros con una de las escenas más intensas del borrador de Spaihts – si es que no pensáis leerlo por vosotros mismos, claro. Así podréis imaginaros esa escena que jamás llegaréis a ver en la pantalla grande. Yo, personalmente, vi la película en un IMAX 3D en Broadway y os aseguro que quedé absolutamente hipnotizado. Después, al salir a la calle, me puse a pensar en lo que acababa de ver. Y todo se desintegró, como un cuerpo bajo el efecto de la baba negra.

David drags Watts down into the trench. Breaking the membrane of light. Grips her against his chest like a doll with one arm.

DAVID (CONT’D)
This ship has seven other cargo bays like this one. The eggs in each bay slightly different. They’ve been weaponized.

Watts struggles to free herself. DAVID’s arm is inescapable.

DAVID (CONT’D)
I’ve seen the Juggernaut’s flight plan. Its destination was Earth. Seventeen hundred years ago. This was the ship that never came. This was its cargo.

DAVID caresses an Alien egg. It opens under his touch – fleshy petals folding wetly back. Watts twists frantically in his grip. Wild-eyed.

WATTS
Stop!

DAVID
Perfect predators. Designed to kill human beings. That’s what the Engineers were bringing to Earth. This was a death ship.

A facehugger emerges from the egg, its grotesque fingers clawing at the air. This is not the boneless squid that attacked Holloway; this is a pale skeletal hand, armored. DAVID strokes it curiously: the thing ignores his touch. Climbs Watts’s body.

DAVID (CONT’D)
I’m not what it wants. But you, with your warm wet breath…it knows you.

WATTS
DAVID. No. No.

The facehugger scuttles toward her face. Watts shrieks. DAVID grabs it nonchalantly by the tail. Dangles it in front of their faces, studying it.

DAVID
The Engineers did their work too well. And on this waystation moon, the weapon they made destroyed them.

Watts shudders, staring at the thing. For a moment the grander horror eclipses her own peril.

WATTS
Why would they make such things?

DAVID
To destroy their wayward children. (intoning) “And the LORD said, I will destroy man whom I have created from the face of the earth…for it repenteth me that I have made them.” Genesis six seven.

He regards Watts with something almost like pity.

DAVID (CONT’D)
I know. I met my creators the day I was born. I was disappointed too.

He lets the facehugger go. Watts twists her face away as the long fingers close around her head. Clenches her teeth against the vile proboscis thrusting at her mouth. Her heels hammer the deck.

DAVID (CONT’D) (whispering to her)
Extraordinary.

The scaly tail throttles her. Her mouth opens. The proboscis plunges home. The facehugger seats itself. Watts collapses in DAVID’s arms, a faceless rag doll. Her blasphemous passenger secure in its place.

Juggernaut de los Ingenieros

Oct
15

Cine reposado

Just me and the world

Just me and the world

Una de las sensaciones que tengo cuando ando por Internet es que la gente lo ve todo. Se tragan todas las series sin falta, todas las temporadas de cada una de ellas, oiga, son capaces de seguir al día todos los 52 nuevos cómics de DC, no se pierden ni una sola película (ni de estreno, ni clásicas, ni de culto, ni comerciales) y le siguen el rastro a tal guionista o a tal productor y ven todo lo que hace. Incluso tienen tiempo de ver lo antiguo, lo clásico, lo vintage. ¡Todo!

A mí todo eso me da mucha envidia y me pregunto qué clase de sacrificios hacen para sacarle tanto tiempo al día, si bailan desnudos por la noche alrededor de un fuego en el bosque, sacrificando bebés y bebiendo su sangre. Pero luego pienso que eso es imposible, porque no tienen tiempo para ritos satánicos; están viendo el último capítulo de Homeland, que acaban de sacar los subtítulos. Yo intento estar al día, a pesar de andar liado hasta las orejas con rollos que no le interesan a nadie, pero de verdad que me resulta imposible igualaros. Sois la hostia, sois vórtices de entretenimiento. Agujeros negros de cultura pop que todo lo asimilan. En cuanto una serie roza vuestro horizonte de eventos, la Ley del Completismo se ocupa de que no quede ni un solo capítulo en pie.

Y todo me parece muy bien. Creo que es imposible compaginar esta culturofagia extrema con estar al día, leer libros, salir al campo y relacionarse con la humanidad, pero creedme, tenéis todo mi apoyo. Estando en el campo, respirando el aire fresco, me asalta una angustia, una congoja, y pienso “joder, con la de episodios que podría estar yo viendo ahora”. Intento tranquilizarme a mí mismo pensando que no está mal de vez en cuando interactuar con mi pareja y con el momento presente. De hecho, a veces, sienta bien. Tener vivencias ante las que contraponer lo que vemos en las películas. Y es que las historias ganan muchos puntos si nos resultan relevantes. Aunque otras veces a uno le da la impresión de que vivir en las ficciones es mucho mejor que la vida “real”.

A ver, a lo que iba. Lo que intento decir es que con el cine, a veces, es distinto. Con el cine hay gente que realmente pisa el acelerador demasiado. Maticemos. Hay muchas, muchas películas que no son sino subproductos que pueden ser consumidas al kilo, como churros, una tras otra. No pasa nada, porque son pastiches, clichés, pulp de usar y tirar, fast food audiovisual. Y lo digo con todo el cariño del mundo; son básicamente el componente fundamental de nuestra dieta pseudo-cultural. Y luego están esas obras que realmente te llegan, te golpean en el mismísimo fondo del cerebro, esculpiendo en tu retina formas indelebles y trazando en tu interior una especie de baile sinuoso que tiene su propio ritmo, su propia melodía… algo que, en definitiva, estaba vivo y se ha metido en tu interior.

Personalmente, cuando me ocurre eso, dejo de consumir imágenes por un tiempo. Me regodeo volviendo en la mente a ese momento. Pasan las horas, los días, y mi mente sigue habitando esos momentos, esas escenas, esos rostros, esas palabras, esos movimientos. Nuevas interpretaciones e incluso nuevas (y más fuertes) emociones siguen manando de esa fuente, que ya no es luz ni fotograma, sino pura memoria, pura experiencia personal, que permite la reproducción interna de sí misma en un bucle infinito que, cuanto más se repite, más éxtasis nos proporciona, tanto si estamos conduciendo y esperando en un semáforo en rojo, o caminando hacia el trabajo, o cerrando los párpados antes de ir a dormir. No debe interrumpirse ese encanto, ese hechizo que provocan ciertas historias, ciertas películas. No se debe apisonar con otra historia, no se debe abortar bruscamente esta gestación, debe respetarse su ciclo vital, su metamorfosis, su sublimación en nuestra persona. Es un proceso casi biológico que precisa un cuidado y un cariño casi maternal, un proceso delicado que requiere nuestro celo y esmero, como si estuviésemos protegiendo a una criatura recién nacida que necesita ser incubada en nuestro pecho, como una frágil crisálida, hasta que crezcan sus plumas, sus alas, y pueda eclosionar, volar libre, salir del nido de nuestra mente. Y al hacerlo, paradójicamente, se habrá quedado por siempre con nosotros.

Entonces podremos volver a pulsar play. No seamos ansias.

Aug
5

Lista estival de Alex Onôv

Durante mi último día en Madrid por mucho tiempo, y justo antes de regresar por un nuevo año al Medio Oeste americano (el hogar), voy a relajarme publicando la típica lista de películas que he visto durante el verano. No son demasiadas porque, como entenderéis, he estado disfrutando de la familia y algunos viajes, pero hay cosas interesantes. Vamos allá.

  • Abraham Lincoln vs. Zombies (Richard Schenkman, 2012) ✪✩✩✩✩
    • Producción videográfica que tiene la gracia de contar con Presi Abe como héroe contra las hordas de los no-muertos, y esa clase de cosas se agradece con buen humor. Mucho CGI y rigor histórico (yeah right)
  • C’era una volta il West(Sergio Leone, 1968) ✪✪✪✪✪
    • La épica del western crepuscular más sucio y auténtico, trufado de personajes inolvidables y leit-motifs que se quedarán en nuestra memoria para siempre. Personalmente veo un par de problemas con el guión que no me satisfacen demasiado a nivel de estructura, pero es algo personal. Una puta maravilla. Charles Bronson, Claudia Cardinale y Herny Fonda en los que pueden ser los mejores papeles de sus vidas.
  • 
Immortals (Tarsem Singh, 2011) ✩✩✩✩✩
    • Una patraña absoluta. Estética hiper-post-producida para una historia risible que intenta encajar el éxito de “300″ en una historia relacionada con la Antigua Grecia. Nunca jamás los Dioses Eternos del Olimpo habían quedado en un ridículo más espantoso. Eso sí, las descuartizaciones de los Titanes del final merecen ver el YouTube de la escena correspondiente.
  • 
John Carter
(Andrew Stanton, 2012) ✪✪✩✩✩
    • Qué cosa tan curiosa me pasó con John Carter. Sabía que estaba viendo una mierda de película, y aun así caí en todas sus absurdas y predecibles trampas y, por un momento, llegué hasta a emocionarme. Soy patético.
  • 
Martha Marcy May Marlene (Sean Durkin, 2011) ✪✪✪✪✩
    • Otra sorpresa agradable. Tenía muchas ganas de ver esta peli y no defraudó. La desapacible sensación de desasosiego que produce esta peli, rozando a veces el horror, te hace aprender (de nuevo) que muchas veces el cine no es una experiencia deseable. Más bien necesaria y sublime.
  • Le Samouraï (Jean-Pierre Melville) ✪✪✪✪✩
    • El inicio de esta maravilla de Melville puede recordar a “C’era una volta il West” por el leit-motif del canario, y de hecho ambas tocan el mundo de un personaje solitario, con su propio código de honor en un mundo de traición y crimen. Alain Delon es un bloque de hielo que emociona en un título del que sólo me extraña (como ya me ocurrió con “Círculo Rojo”) el apresurado final.
  • 
4:44 The Last Day on Earth
 (Abel Ferrara, 2011) ✪✩✩✩✩
    • Gran fracaso de Abel Ferrara. El final del mundo es estar todo el día conectado a Skype en un claustrofóbico apartamento y ver montajes de expresiones culturales místicas en distintas partes del mundo y discursos del Dalai Lama. La triste debacle.
  • Ryan’s Daughter (David Lean, 1970) ✪✪✪✪✩
    • El paralelismo entre la ocupación inglesa en el territorio romántico de la Irlanda rural y la relación adúltera entre la hija de Ryan y un general inglés desata una extraña mezcla de apología nacionalista y profunda podredumbre moral del pueblo irlandés.
  • 
The Devil’s Double (Lee Tamahori, 2011) ✪✪✩✩✩
    • Curiosa película que merece un visionado por tratarse de una ácida crítica a la élite política de la dictadura Hussein en Irak durante la invasión americana. Es una pena que fracase en el intento (a veces roza momentos de caspilla), pero debo decir que recomiendo echarle un vistazo.
  •  
Serenity (Joss Whedon, 2005) ✪✪✩✩✩
    • Por fin lo hice bien. Ví la serie al completo, me emocioné con las geniales interacciones entre los personajes que se iban desarrollando, y cuando vi la película que cierra el ciclo no pude evitar sentirme decepcionado con el resultado. Digna, pero la serie es mucho mejor.
  • 
Calvaire
 (Fabrice du Welz, 2004) ✪✪✪✩✩
    • De nuevo el cine de terror francés de los 2000′s nos devuelve a la campiña francesa, esta vez con sobradas dosis de surrealismo. La escena del baile de los lugareños al son de un piano tétrico es inolvidable. El planteamiento, y sobre todo el final, son interesantes, pero le falta un trabajo de personajes.
  • 
The Innkeepers (Ti West, 2011) ✪✪✩✩✩
    • Sé que esta peli tiene muchos fans entre los amantes del terror. A mí me pareció vacía, aburrida y ni siquiera me pareció que tuviera un especial sentido del humor o guiños que mereciesen la pena. Fatal.
  • Prometheus(Ridley Scott, 2012) ✪✪✩✩✩
    • Gran decepción. Cruces y catolicismo, personajes que sobran, giros estúpidos, zombies innecesarios, científicos inútiles, guión execrable. Un producto para las masas menos exigentes.
  • 

The Raid: Redemption (Gareth Evans, 2011) ✪✪✪✪✩
    • Hay otras pelis, sin embargo, que no necesitan guión. Sólo necesitan acción, hostias como panes, tiroteos y artes marciales a raudales, sin dar un solo respiro. Brutal, brutal. Mucho mejor que la anterior de Evans, “Merantau”, que ya apuntaba formas.
  • Intouchables (Olivier Nakache, Eric Toledano, 2011) ✪✪✪✩✩
    • Película que pertenece a esa clase de historias que mezclan una tragedia personal (cáncer, tetraplejía, sida…) con un optimismo estoico y muy vital, basado en el sentido del humor y la necesidad de sobrevivir dignamente. Agradable y energetizante, pero inflada de tópicos.
  • 
Hardware (Richard Stanley, 1990) ✪✪✪✩✩
    • Principios de los ’90. NIN, Ministry… apocalipsis, Terminator… y ese estilo punk de la sci-fi sucio y mecánico. Mi mundo, vamos. A mí me encantó “Dust Devil” de Stanley, y esperaba más de “Hardware”, que no está mal pero que tiene una segunda mitad aburridilla.
  • Sheitan (Kim Chapiron, 2006) ✪✪✩✩✩
    • De nuevo el terror francés llevándonos a la campiña llena de paletos locos con tintes surrealistas. Lo mejor, la histriónica interpretación de Vincent Cassel y la locura final que se trae entre manos. Lo peor, todo lo demás.
  • Cutter’s Way (F. W. Murnau, 1922) ✪✪✪✪✪
  • The White Ribbon (Michael Haneke, 2009) ✪✪✪✪✪
    • Una cumbre europea. Defender a Haneke y cada una de sus obras es tan innecesario como polémico. A mí, personalmente, me convenció, me horrorizó y me dejó confundidísimo de una manera inexplicablemente dolorosa y satisfactoria al mismo tiempo. Simplemente genial.
  • The Cabin in the Woods (Joss Whedon, 1922) ✪✪✪✩✩
    • Una diversión sin pretensiones que le ha salido bien a Mr. Whedon. Escribí acerca de este fenómeno en este mismo blog.
  • Session 9 (Brad Anderson, 2001) ✪✪✪✪✩
    • Un peliculón que llevaba tiempo deseando revisionar. Puro terror real, anclado en la vida misma, certero y afilado, sin aspavientos ni ridiculeces de género. El mal, la locura.
  • Children of the Corn (Fritz Kierch, 1984) ✪✪✩✩✩
    • Película denostada que, sin embargo, ha logrado convertir algunas de sus imágenes y propuestas estéticas en iconos del cine de terror, más allá de lo que diga Stephen King. A ver, es aburridilla, pero tiene momentos de puro terror ’80s y musiquilla que la hacen imperdible. Sobre todo si vives exactamente en la zona en la que está ambientada (glups).
  • My Week with Marilyn (Simon Curtis, 2011) ✪✩✩✩✩
    • La Williams es lo único que se salva de este bio-pic que ni siquiera lo es. Innecesaria, irrelevante, estúpida película.
  • Take Shelter (Jeff Nichols, 2011) ✪✪✪✩✩
    • De nuevo la locura acecha en nuestro interior para dar cobijo al terror definitivo, el que crece en medio de tu familia, en la intimidad del hogar. Michael Shannon hace un papel intachable, es una pena que la película no se aclare del todo en cuanto al fondo de la cuestión, y lo confía todo a una ambigüedad que no venía a cuento.
  • Shadow of the Vampire (E. Elias Merhige, 2000) ✪✪✩✩✩
    • Para terminar la sesión vampírica de la anterior tanda, vi esta meta-película de Merhige, del que tengo muchas ganas de ver “Begotten”. Si no diera tanta grima el vampiro protagonista, si Malkovich no fuese tan ridículo en su afectación mal entendida, si la historia no se fuese desinflando y perdiendo intensidad hacia el final, quizá hubiese pasado algo. Pero no.
  • Inserts (John Byrum, 1974) ✪✪✪✪✩
    • Cuando comencé a ver esta peli me dí cuenta de que la había visto hacía muchos años, casi de niño. Recordaba vagamente algunas de sus escenas, su retorcimiento bohemio, la amargura de genio y de perdedor del personaje alcoholizado y alejado de la realidad genialmente interpretado por Richard Dreyfuss. En cambio, es un retrato de la decadencia moral, precisamente, de los que van de dignos: los adinerados, los que controlan el cotarro.
Apr
22

The Cabin in the Woods (ni un solo spoiler)

Ayer hice uso del privilegio que supone ver las películas antes de su estreno en España para poner los dientes largos a frikis como @pinker. Durante semanas, había estado evitando leer todo lo que se ha escrito sobre ella, porque sabía que jugaba con el factor sorpresa al hacerle un “twist” al género, y no quería saber a qué se referían con eso.

The Cabin in the Woods

The Cabin in the Woods fue proyectada por primera vez en el Festival de Cine del SXSW, estreno del que dimos buena cuenta en FilmBunker con la crónica de nuestro amigo y corresponsal en Austin TX, @dj_cthulhu, que dijo lo siguiente tras su visionado:

Mientras menos sepas, mejor será. Calma tu ansias y disfrútala, si es que puedes. Drew Goddard fue guionista regular de Lost. Entre él y Damon Lindelof escribieron varios episodios memorables, incluyendo ese donde conocemos a Desmond via sus múltiples flashbacks — para que lo ubiques. El mejor consejo es no leer nada, no ver el trailer, sacarla de tu sistema hasta que te topes con ella. Está bien que la veas como unas clásicas teen slashers de chicos en una cabaña. Todos los clichés aparecen puntuales y entonces, como si fuese un cubo de Rubik, poco a poco se desplega una estructura novedosa que la separa años luz de todas las demás.

Totalmente cierto. Por eso no pienso contaros aquí nada de lo que ocurre en la cinta, sino mi reacción ante ella.

Los compases iniciales me decepcionaron y pensé que estaría frente a una tontería enorme. Y es cierto, a veces tiene momentos tarados, pero poco a poco vas siendo consciente de la gran fumada que supone el asunto al completo. Es una ida de pinza total, una paranoia que va desmelenándose poco a poco, superando todos los límites de contención y los tópicos del genero (el redneck, la gasolinera desvencijada, la cabaña…), hasta que al final solo te queda reírte ante el absurdo. No habían conseguido hacerme reir con los chistes teen iniciales, pero después queda claro que solo eran parte de una fachada, de un meta-comentario sobre el género de terror convertido en comedia sobre el chiste, un experimento más inteligente de lo que parece pero que funciona también con la audiencia que suele acudir a la llamada de los slashers clásicos y atolondrados. Y al final te ríes; no puedes evitarlo, te ríes de todas aquellas veces que no te reíste con un chiste malo en una película de terror.

La explicación de por qué los personajes de las películas de terror siempre toman las decisiones más estúpidas está en The Cabin in the Woods. La respuesta a por qué existen películas de terror y de monstruos está en The Cabin in the woods. No es una obra maestra, pero es refrescante, divertida y… joder, la que se monta al final es parda. Vedla y disfrutad, malditos.

P.D.: Esta película demuestra la influencia que ha tenido Evil Dead sobre todo el género de terror. Es un homenaje a la obra magna de Raimi e indica el nivel de clásico que ha adquirido con el tiempo.

Feb
19

Pelis del revés

Ya sé que no soy el primero en hablar de “Irreversible” (Noé) y “Memento” (Nolan) y sus características narrativas comunes. Pero no puedo evitar escribir un par de párrafos acerca de las profundas diferencias que quedan en evidencia precisamente por un parecido anecdótico.

Todos sabemos que ambas películas son contadas “hacia atrás”, es decir, que empiezan con el final (cronológicamente hablando) y al finalizar cada escena se produce un ‘salto’ a un tiempo anterior al principio de la misma. Esto, evidentemente, tiene consecuencias dramáticas e implicaciones que, en cada caso, son más o menos evidentes.

En “Memento” este tratamiento viene dado por la condición que sufre nuestro protagonista, una patología neuronal que le impide recordar nada a medio o largo plazo. Su memoria se va ‘reseteando’ cada pocos minutos. De este modo, cuando el espectador ve la secuencia inicial, está exactamente igual que el protagonista, es decir, no sabe nada de lo que ha ocurrido previamente. Esto genera curiosidad y ganas de saber qué está ocurriendo. Cuando la historia comienza a rebobinarse, vamos juntando las piezas, y el espectador va aprendiendo lo que el protagonista sigue sin saber… hasta cierto punto. Y digo hasta cierto punto porque la pieza más importante (¿se puede confiar en Teddy?) se deja sin aclarar por aquello de la tensión y el thriller. Si bien “Memento” nos habla de las bases de la confianza, de traición y abuso, este método narrativo no pasa de ser una audacia formal, como todo el cine de Nolan, siempre preocupado por la seriedad, la perfección del artefacto que tiene entre manos. Para él, una película son engranajes formales, estilísticos, en los que anda tan preocupado que descuida siempre el elemento humano, el componente filosófico. Nolan es Escher.

En el caso de “Irreversible”, este artificio narrativo viene dado, en cambio, por un intenso sabor filosófico: las ondas expensivas del tiempo y del devenir de nuestras acciones están guiadas por el determinismo más absoluto. Así, la brutalidad de las secuencias iniciales (el club gay, la escena del túnel) deja paso a todo lo que ocurrió antes de la tragedia, lo cual puede parecer un anti-clímax total (lo que no ocurre en “Memento”, siempre repleta de persecuciones y acción hasta el final), un anti-clímax que deviene en un lirismo y una paz profundamente desasosegante… porque sabemos lo que va a ocurrirles a los personajes. Vemos a los personajes reir, bailar, hablar de nimiedades, pero nosotros no vemos eso, vemos lo que va a ocurrirles, y lo triste que supone su desconocimiento de lo que les espera. En efecto, nuestra mente sufre cuando se oye a sí misma decir “No sabéis lo que os espera”. Os espera lo peor. Y vosotros, mientras, hablando de chicas y tomando una copa, con la guardia baja. Disfrutad mientras sois ignorantes de lo inexorable, lo inevitable. Este conocimiento es tan amargo, que cuando se alcanza el lirismo de las escenas finales duele recordar el inicio, es decir, el final que empaña su futuro próximo, el modo en que esa belleza será aplastada. Es incluso terrorífico, produce auténtico terror pensar que no podemos cambiar lo que va a ocurrirnos, que algo terrible nos acecha a la vuelta de la esquina, que estamos plácidamente intalados en nuestro pensamiento de que todo está bien, todo está bajo control. En este sentido Noe se acerca (salvando las distancias) a la reflexión que hay tras el cine de Haneke. Ah, si tan sólo supieras el horror que te espera. Y que no hay manera de cambiarlo. Las escenas iniciales ahí están, lo demuestran. La tragedia te manipulará y la ilusión de tu libertad se resquebrajará. El artilugio narrativo pasa a ser la mismísima fuerza que empuja tu vida real a través del determinismo del tiempo.

Y esto son las “pelis del revés”, esa visión del narrador por encima de las ataduras del tiempo, ese conocimiento que no sabes muy bien si quieres tener. “Memento” hace sentirte bien, te hace sentir ‘clever’, ‘inteligente’, porque consigues poner la penúltima pieza en el puzzle — y el hecho de que falte la pieza final le da un cierto caché a la película, un punto de apertura a la interpretación. “Irreversible” no te hace sentir listo; te hace sentir frágil, temeroso, impotente. Todas las piezas están ahí, tú no tienes que poner ninguna. La pieza final en tu vida la pone un violador, un desconocido. La diferencia es tan inmensa que la comparación entre estas pelis es, como decía, puramente accidental.

[NOTA: No confundir con ‘backwards movies’, que es el ejercicio de contar películas como si las estuviésemos viendo hacia atrás. Por ejemplo…

Alien. La historia de una nave espacial donde hay un monstruo que va reduciéndose de tamaño y vomitando a los tripulantes, hasta que se mete en la tripa de uno de ellos, calmando el pánico general.

Rambo es la historia de un tipo que va resucitando gente con su aspirador de balas.

Cloverfield. La historia de un monstruo creado por la Fuerza Aérea de EEUU que va por Nueva York arreglando edificios hasta que se va a dar un baño, tras lo cual todo el mundo hace una fiesta.

El precio del poder. La historia de un hombre que deja la cocaína y el crimen para cumplir su sueño de convertirse en un lavaplatos para ahorrar dinero y poder visitar Cuba.

Rocky es la historia de un tipo que recibe tantas hostias que se ve forzado a casarse con la tía más fea de la ciudad.

La pasión de Cristo es la historia de un grupo de fanáticos religiosos que resucitan a un tipo cubierto de sangre que se dedica a hablar a la gente y convertirlos en bastardos materialistas.]

Dec
17

Los pilares del horror francés

By Alex Onôv  //  análisis, cine  //  1 Comment

Los pilares del horror francés

Se está produciendo un resurgir del género de terror en España y Francia en los últimos años. La franquicia ‘REC’ está cortando casi toda la pana en territorio nacional y se producen películas como Secuestrados que parecen inspiradas en una visión (discutiblemente) hanekiana de la intensidad, mientras que los galos están ofreciendo su género de forma más diseminada pero siguiendo unas directrices generacionales de las que voy a hablar a continuación.

Sé que esta entrada llega tarde. Las películas que voy a mencionar en este humilde artículo tienen entre dos y cuatro años, alguna de ellas incluso ocho. Y es que la “nueva ola” de terror francés se ha prodigado a lo largo de la segunda mitad de la primera década de este nuevo milenio y es ahora cuando podemos ver las tendencias y los intereses que han movido a estos cineastas, cuando alguno de los títulos que vamos a ver ha alcanzado un cierto status de culto o, al menos, consolidación más allá de los parámetros comerciales o de éxito puntual.

Los cinco pilares del horror francés del nuevo milenio son, en mi humilde opinión y por orden cronológico, las siguientes:

Vamos a discutir cada una de ellas y al final veremos los puntos en común del conjunto.

Análisis

1. Haute Tension (Alexandre Aja, 2003). Probablemente sea la más floja y vacía de contenido de las cinco. Una pareja de lesbianas, Alexia y Marie, se retira a la casa de campo familiar de una de ellas. Tras una puesta en escena de más media hora totalmente insustancial, el horror irrumpe en la casa en forma de paleto asesino, una suerte de redneck galo que, sin motivo aparente, desencadena una matanza familiar en la casa de lo más sangrienta. Hay que otorgarle cierto valor a la intensidad y brutalidad de sus asesinatos, que nos hacen dar un salto en el asiento e incluso nos dan un punto de dentera. La violencia extrema y algo retorcida (la decapitación en la escalera es ciertamente rebuscada) es mostrada sin cortapisas y su explicitud adquiere un valor en sí mismo. A partir de ese momento la película se convierte en una persecución, un juego del ratón y el gato, entre el asesino y la pareja superviviente, una sucesión de situaciones en las que poco a poco vamos viendo que hay algo que no cuadra. Y es que, efectivamente, nada es lo que parece. Pero ese giro argumental (o twist, como lo llaman los connoisseurs) que desvela el auténtico horror de la identidad del asesino no es para nada sorprendente. De hecho, la película decide no jugar la carta del “último minuto” y prefiere deshilar poco a poco el misterio de lo que realmente le ocurre a Marie, quizá porque cientos de películas han jugado ya esa misma carta antes, ese mismo juego esquizofrénico, que ha dejado de ser convincente. Lo cual hace que Haute Tension gane ciertos puntos al negarse a depender del típico shock value de una revelación final y confiar en el terror intrínseco del hecho en sí, a pesar de su evidente falta de originalidad. A pesar de todo esto, es una película sin pretensiones que simplemente pretende ser un baño de sangre… y lo consigue. Representa, de cualquier modo, un interesante inicio que sin duda influyó en las películas que venían a continuación. ★★★

 

2. À l’Intérieur (Alexandre Bustillo, Julien Maury, 2007). Otro Alex se vuelve a poner a los mandos del terror extremo, en esta ocasión con mucha más carga violenta y, al mismo tiempo, más contenido o trasfondo para delicia nuestra. La extrañeza que causa en el espectador los eventos que se van sucediendo, así como la confusión ante la irracionalidad y lo inexplicable se va transformando en hipnosis según se van desvelando los motivos de la oscura y extraña mujer que acosa a Sarah y la asalta en su propia casa interpretada por una fantástica Béatrice Dalle, a la que yo personalmente echaba de menos. Sarah está a punto de dar a luz a su primer hijo y es viuda desde hace cuatro meses, cuando en pleno ecuador de la gestación la pareja sufrió un accidente de tráfico que se llevó la vida de Matthieu. Esta tragedia es el auténtico punto de partida de esta historia… y la historia va a peor, descendiendo cada vez más a los infiernos, sin concesiones ni complacencias. El infierno que se va desenvolviendo cuando esa misteriosa y temible mujer que aparece de la nada reclama lo que hay en el interior de Sarah va acompañado, de nuevo, de una apoteosis sanguinolenta y de elevadas dosis de violencia y dentera, siendo algunas de las brutalidades mostradas totalmente bizarras y rozando –salvando las distancias– el cronenberguismo (…esas tijeras intentando abrir en canal el bombo de Sarah por el ombligo… esos golpes que se da contra paredes y esquinas con la barriga…). Por momentos, la película se aleja de lo creíble o ‘normal’, pero no importa demasiado ya que el interés que tenemos por lo que ocurrirá con Sarah se eleva sobre los detalles y se consigue la famosa “suspensión de la incredulidad”. Quizá aquella escena en la que el policía que creíamos muerto en el salón ‘revive’ quede un poco fuera de contexto, pero se puede encuadrar dentro de un retorcido sentido de humor de género que no deja de detectarse a lo largo de la cinta. Tampoco nos importa la bajísima calidad de los CGI usados en los momentos en que nos muestran al bebé en el interior de Sarah cuando recibe golpes y se desatan hemorragias en el líquido amniótico. Todos esos detalles quedan eclipsados cuando lo que realmente nos importa es la atávica lucha de maternidades más allá de la venganza, la visceral lucha de voluntades que se desencadena en la casa y que empañará de sangre y vísceras cada pared, cada esquina, cada escalón, cuando se va cobrando víctima tras víctima. La casa se va oscureciendo, enrojeciendo, enrareciendo, y en las escenas finales parece que estamos en un escenario de pesadilla, una antesala del infierno, o quizá la penumbra de un útero convulsionado. ★★★★

 

3. Frontiere(s) (Xavier Gens, 2007). Con Frontiere(s), de Xavier Gens, se volvió a bajar el listón un punto y se volvió a niveles de Haute Tension, lo cual no está nada mal si quieres una buena dosis de gore. En cierto modo sigue el patrón de unos jóvenes de ciudad que van al campo y se encuentran con unos brutos provincianos con tendencia a destripar a los forasteros. En cierto modo, es una especie de Chainsaw Massacre (“Matanza de Texas”) en la campiña francesa, mezclada con un trasfondo político –sí, sí, habéis leido bien, político–, relacionado con la reciente y oscura historia del continente europeo. Unos jóvenes musulmanes parisinos huyen de la policía tras unos disturbios contra la posibilidad de una victoria de la ultraderecha en las elecciones generales. Abandonan París y se dirigen en coche a una región que, al parecer, linda con Alemania, y se esconden en una posada perdida en el campo. Se pueden trazar una línea que entronca con películas como Hostel de Eli Roth, por esa visión terrorífica de la Europa profunda que inspiran los enclaves malditos de las Guerras Mundiales, por el interés por el torture-porn y el canibalismo, la mutilación y muchas otras metáforas con los convulsos conflictos del continente. Parece incluso que se juega con la ironía de que captores y cautivos representan dos colectivos que tienen un enemigo histórico común: los judíos. Y es que pronto sabremos que el patriarca de la trastornada familia de caníbales que regenta la posada es un antiguo oficial de las SS y criminal de guerra nazi, Le Von Geisler, que lidera con puño de hierro a sus exaltados y ultraviolentos hijos e hijas. Los intentos de Le Von Geisler por hacer de Yasmine, una de las jóvenes cautivas, un nuevo miembro de la familia (“impuro”, eso sí) y convertirla en vientre de alquiler para una nueva generación de nazis es acompañada con sus intereses culinarios y las brutalidades que suponen: descuartizar, embalsamar, curar con sal… e incluso cocer especímenes vivos cual marisco. La endogamia entre lo francés y lo alemán en esta familia de dementes parece reflejar una mezcla antinatura franco-germana que habría surgido del odio entre ambas naciones en el punto de fricción de sus peores conflictos: la guerra como punto de unión de una familia (¡una cultura!) basada en la locura más desviada. Quizá la película adolezca de un punto absurdo por intentar elevar el nivel intelectual de su guión en base a un pretendido valor político o una metáfora histórica que no añade gran cosa a la auténtica razón de ser de la película: sangre, violencia, angustia, mutilación, secuestro, tortura, endogamia, martillazos en la cabeza y claustrofobia. Pero lo que está claro es que en cada elemento de esta lista podemos marcar un “OK” para Frontiere(s), con lo que obtenemos una nueva y hasta cierto punto satisfactoria muestra de la brutalidad gala. ★★★

 

4. Martyrs (Pascal Laugier, 2008). Con Martyrs volvemos a elevarnos (nunca mejor dicho), recuperando una calidad apoyada por un trasfondo que, en esta ocasión, apunta bien alto. Las pretensiones de esta cinta no son tan físicas y viscerales como en À l’Intérieur, sino que la violencia desatada tiene una razón trascendental, existe un método para esta brutalidad. Ví Martyrs porque me la recomendó una amiga australiana que canta en un grupo de punk-rock y tiene tatuajes de zombies en sus pantorrillas. La verdad es que ya escribí sobre esta película en FilmBunker.NET, donde hablé de su inusitada estructura y su marcado planteamiento argumental dividido en dos partes completamente diferenciadas que dan la impresión de que estamos viendo dos películas totalmente distintas. Y hay un motivo para ello, si bien el Misterio (en un sentido que roza lo religioso, cual secreto de fe) no se desvela hasta el final… si es que lo hace. Esta ambigüedad, esta ignorancia en la que nos sume la historia, esa inquietud y ese “¿por qué?” que se cuelga en nuestra mente desde el principio, pero sobre todo en la segunda parte, son al mismo tiempo desagradables y adictivos. Os animo a visitar el artículo de FilmBunker; allí entraremos a discutir la propuesta mística que se elabora al final de la película y diseccionamos de una de las historias más estimulantes para el devaneo mental que ha dado el cine de terror de los últimos años (no sólo francés). Y no temáis, la película de Pascal Laugier no tiene ningún rollo intelectual ni deja de ser pura acción y puro terror (en la primera parte) para dejar paso a la violencia brutal y extrema de algo muy parecido al torture-porn (en la segunda parte). Cuchillas de afeitar cortando venas, más martillazos en la cabeza, y otras bizarradas como metales clavados al cuerpo y despellejamientos harán las delicias de los fans más extremos sin dejar indiferente a quien busca algo más. ★★★★

 

5. La Horde (Yannick Dahan, Benjamin Rocher, 2009). Nos acercamos al final de la década y La Horde vuelve a acercarse de nuevo a un cine más inmediato, de consumo fácil pero ciertamente brutal y muy (no encuentro otra palabra) francés. Se trata, ni más ni menos, que de una película de zombies. Lo realmente interesante es que se encuadra en un contexto socio-cultural muy interesante: un edificio de pisos de un suburbio parisino donde una serie de personajes del oscuro mundo del crimen se enfrentan a una horda de muertos vivientes en el mismísimo día en que se desata el apocalipsis zombie. Actitudes de macho-alfa enfrentadas, violencia extrema y matanzas sin paliativos definen una cinta en la que no hay descanso, la cocaína y la locura van por libre y las armas se convierten en la esperanza de los violentos. Todo un entretenimiento con una factura impecable y un final desesperanzador muy en la línea de estas películas. Es imposible endulzar una tonelada de mierda y vísceras. Para qué intentarlo. ★★★★

 

Los puntos en común

No englobaría a estas películas en el mismo saco sólo por el mero hecho de ser francesas y pertenecer a un período concreto. Creo que forman parte de una generación de obras que comparten una serie de elementos que nos permiten estar hablando de este nuevo cine de terror francés, o quizá deberíamos decir “cine brutal francés”. Brevemente, creo que esos elementos son los siguientes:

  • La mujer. Es evidente el papel protagonista de las mujeres en estas películas, en concreto es curioso encontrar un interés por el lesbianismo (como representación completa del mundo femenino) como ocurre en Haute Tension y Martyrs o, cuanto menos, del encuentro entre dos fuerzas femeninas como vemos en À l’Intérieur. Si bien en La Horde estamos en un mundo masculino, el personaje de la agente de policía Aurore aporta esa dureza y esa intensidad que se pueden encontrar en los otros filmes y que, de hecho, influye en el devenir de los acontecimientos.
  • La brutalidad. Con unos efectos especiales más que competentes, se muestra la brutalidad de los impactos craneales y los destrozos corporales sin ningún tipo de tapujos. De alguna manera, la violencia de estas representaciones es realizada y mostrada de un modo que puede revolver incluso al die-hard fan más versado en el gore más extremo. El interés expresado por estas películas por mostrar la bestialidad más intensa fluctúa entre el sadismo puro, el humor malsano, el sinsentido más absoluto o, en muchos casos, el apoyo visual necesario a una historia que no puede ser contada de otra manera.
  • El trasfondo. Excepto en el caso de Haute Tension, donde no hay historia que contar más allá del tour de force psicótico entre Marie y el asesino, todas estas historias se valen en mayor o menor medida de un cierto trasfondo temático como lienzo sobre el que pintar con sangre. Ya sea el remanente nazi en la más oscura de las Europas imaginables, o la maternidad como fuerza asesina, o el misticismo escatológico que roza el asunto del ‘sentido de la vida’, cada uno de estos títulos se aleja de la vacuidad de una simple excusa para mostrar asesinatos. Quizá sea solo un disfraz (sobre todo en el caso de Frontiere(s)), pero de vez en cuando se agradece un engaño si éste es bueno.
  • Europa. Si bien muchos de los directores españoles actuales tienden a globalizar sus historias y evitar los localismos y las variantes culturales, las películas mencionadas en este artículo son plenamente francesas, y más aún, europeas, tanto en sus coordenadas de ubicación geológica como en sus variantes culturales, sus costumbres, su idioma y su historia. Ciertamente, algunas de ellas han triunfado internacionalmente porque no tratan la sociología ni la intrahistoria del continente de un modo inaccesible para espectadores no europeos, pero es cierto que la campiña francesa, la historia europea de las Guerras Mundiales, las tendencias políticas de la juventud y los modos de expresión de la clase media del continente están ahí.
  • Sangre. Todo el mundo termina bañado en sangre. En todas estas películas vemos a una mujer totalmente empañada de rojo intentando recopilar lo poco de cordura que le queda. Rojo profundo cubriendo la totalidad de su cuerpo, y dos puntos blancos de una mirada desquiciada.
Feb
23

FilmBunker.NET | Películas raras para gente exquisita

FilmBunker.NET

FilmBunker.NET

FilmBunker.NETHoy lanzamos una iniciativa cinéfila entre Sixthman77, Mr Insustancial, Sr Lirio y un servidor. Se trata de una simple página web donde vamos a ir poniendo críticas cinematográficas de películas que nos gustan, películas especiales, quizá olvidadas o desconocidas para mucha gente, pero que nosotros idolatramos. Es cine underground, “de culto”, bizarro… llamadlo como queráis. A nosotros nos encanta, nos obsesiona, nos pone a pensar y a escribir. Es cine que tenemos en la retina y que no nos podemos ni queremos extirpar. De momento, las películas que tienen crítica son las siguientes:

En preparación tenemos The Ninth Configuration, Spoorloos, The Other, Sleeping Dogs Lie y muchas otras.

Queremos agradecer a todos los colaboradores su afán y amor por el cine y su trabajo puesto en cada colaboración, así como a todos los posibles lectores que se acerquen y lean nuestros retortijones mentales producidos por estas obras maestras del cine. Esperamos humildemente que disfrutéis y os pongáis en contacto con nosotros si tenéis algo que decirnos, algo que aportar, o algo que sugerir. Si visitáis la página web y sois usuarios de facebook o twitter, no dejéis de seguirnos, así os llegarán actualizaciones de las nuevas películas que comentemos.

Amantes del cine, desde el punto de la red más lejano de Hollywood, os saludamos!!!

Recordad:

Feb
8

Lovecraft: Fear of the Unknown

Against the World, Against LifeUno de los motivos por los que andaba yo interesado en el Neonomicon de Alan Moore basado en el trabajo literario de H.P. Lovecraft es porque he terminado de leer el libro “Against the World, Against Life“, un ensayo sobre el maestro del horror de Providence escrito por el genio francés Michel Houellebecq, de quien acababa de leer su novela “Las Partículas Elementales” que me había procurado una buenísima lectura (si bien dolorosa) y una mejor impresión sobre su figura.

The Best of H.P. Lovecraft: Bloodcurdling Tales of Horror and the MacabreEste reencuentro con Lovecraft me ha llevado a leer también la introducción de Robert Bloch a la figura de Lovecraft en el prólogo de la fabulosa edición de los mejores relatos del escritor que encontré (y compré) en una librería de segunda mano el otro día: “The Best of H.P. Lovecraft: Bloodcurdling Tales of Horror and the Macabre”. El texto de Bloch, discípulo y seguidor de HPL (y autor, por cierto, de Psycho, Psicosis), es un ensayo con menos tirón comercial que el de Houellebecq, pero tan apasionado, informativo e interesante como el que supone “Against the World, Against Life” del francés. Algunos puntos de vista, además, son diferentes entre ambos autores, lo cual anima bastante el cotarro y arroja luces y sombras sobre una de las figuras más intrigantes de la literatura: Lovecraft, el autor maldito.

Para más casualidad y regocijo, resulta que me entero hoy mismo de que el mismísimo relato que me encuentro devorando en estos precisos instantes, “The Whisperer in Darkness”, está a punto de estrenar película. Película que, además, no está realizada por unos grandes estudios (temo al pensar en la versión de “At the Mountains of Madness” que va a interpretar Tom Cruise), sino que la producen los mismos que gestaron la maravillosa versión en cine mudo (y blanco y negro, por supuesto), de “Call of Cthulhu“, un tesoro para los fans más acérrimos y puristas. De esta nueva producción de uno de los mejores relatos de HPL (también en blanco y negro pero sin ser cine mudo) se puede ver un teaser aquí mismo:

Lovecraft: Fear of the Unknown | PosterYa no se podía pedir más hasta que, también hoy, me entero de la existencia de un documental de reciente estreno cuyo tema central es el mismísimo H.P. Lovecraft, su literatura y sus Mitos, con la colaboración de personajes como Guillermo del Toro, Neil Gaiman, John Carpenter, Stuart Gordon, Ramsey Campbel… el título es “Lovecraft: Fear of the Unknown” y por lo que llevo visto es serio, interesante y muy bien realizado. He de decir que me ha sorprendido el nivel de los comentarios de Guillermo del Toro, informado, académico y serio, muy por encima de todos los demás. Parece tratarse de un auténtico seguidor de la forma de hacer literatura del mayor maestro del terror de todos los tiempos.

Por si fuera poco, el documental es de visionado gratuito en SnagFilms, de modo que aquí está, para todos ustedes, “Lovecraft: Fear of the Unknown”. Si hacéis click en “Play” sólo veréis una preview, pero abajo podéis hacer click en Watch the entire film for free y podréis verlo entero.

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