Mar
27

That’s what freedom is all about

Llevo 4 años viviendo aquí, y os aseguro que la opinión pública en EEUU está tan radicalizada como lo está en España, si no más. Al mismo tiempo, la biodiversidad ideológica es mucho mayor; las etiquetas son múltiples y complicadas. El debate político es enconado; distinto que en España pero tan puntiagudo o más.

Rollo liberal o rollo garantista

Estos días las cosas están apasionantes en EEUU con el Via Crucis legal al que están siendo sometidos ciertos elementos clave de la reforma del sistema sanitario de Obama (Affordable Care Act) en el Tribunal Supermo, en Washington DC. Más concretamente, la constitucionalidad o no del “individual mandate”, o sea, de que el Gobierno pueda obligar al ciudadano a contratar un seguro médico y, si no lo hace, hacerle pagar una ‘multa’ (más detalles de todo esto, aquí). Se dice que es un cambio fundamental en la relación entre el individuo y el Gobierno, una intrusión del poder en las decisiones personales. Y es que en EEUU el tema de la libertad de opciones es sagrado. A la gente aquí (y sobre todo aquí, en los “Red States” de las planicies) no le gusta nada que el Gobierno les diga lo que tienen que hacer. No les gusta pagar impuestos para que el dinero que han ganado con el sudor de su frente se redistribuya entre desconocidos que probablemente no han hecho nada por merecerlo. Eso sería sostener una economía de subsidio y subvención que promovería la muerte de la iniciativa personal.

Mantén tu política fuera de mi salud

Mantén tu política fuera de mi salud

El otro día un compañero de trabajo, All-American él —de visera y corte de pelo a cepillo— me expresaba con sinceridad lo incomprensible que le resulta que el Gobierno sea subsidiario de servicios públicos que, en principio, los ciudadanos deberían pagarse por sí mismos. Decía que el problema del sistema sanitario americano radica en los precios, los proveedores y los enchufes entre políticos y la industria farmacológica, pero niega que se deba a un mal sistémico. Decía que las familias deben proveer para los suyos y educar a sus hijos en la autosuficiencia, no depender del welfare (lo cual es deshonroso y además un expolio social) y que en eso descansa la auténtica virtud, en la autosuficiencia absoluta. Llegó incluso a decir que una ciudad sin homeless people le inspira sospechas; “alguien le está pagando el piso a aaalguieeeen…”

Incluso llegaba a decir que el Gobierno no tenía por qué obligarle a ponerse el cinturón de seguridad cuando conduce su SUV, o el casco cuando va en moto porque, al fin y al cabo, él se iba a pagar todos los gastos médicos (imagino que las compañías de seguros serían entonces las que incluirían cláusulas de no cobertura en caso de no llevar casco). Supongo que eso le hacía sentirse más “libre”. Qué narices, la mismísima National Motorists Association dice que “the NMA encourages seatbelt use, but it does not support mandatory seatbelt laws and the intrusive and punitive policies they spawn.”

Para que os hagáis una idea de la consecuencia lógica de esta cultura de la autosuficiencia, os recomiendo ver este vídeo de las primarias republicanas de este año, que por cierto están resultando tan apasionantes como ridículas. No os lo perdáis, por favor.

Ron Paul sobre la cobertura sanitaria

O sea, para gente como Ron Paul y muchos americanos que piensan como él, una persona que decide no adquirir un seguro médico (simplemente porque no quiere pagar uno) no merece después atención médica de urgencia si, pongamos que por un accidente, entra en coma y necesita respiración asistida y una cama en un hospital. “That’s what freedom is all about: Taking your own risks”. Esa frase me persigue.

De ahí mi comentario inicial de los radicalismos. Es una cuestión cultural; para nosotros los europeos, la democracia está en el estado de bienestar garantista universal. Para los americanos, la democracia está en la libertad total y definitiva que supone la independencia del poder, del Gobierno, de la clase política y sus legislaciones impositivas y casi siempre corruptas. Y sostienen esta creencia en base a su idea de virtud y libertad del individuo.

Este tema de la libertad y que cada uno decida cómo gobernar sus finanzas tiene mucho que ver con esa cultura protestante tan americana que arranca del concepto de exégesis libre. No debería haber un Vaticano que me diga cómo debo interpretar la Biblia. Cada persona (individualismo) tiene una interpretación propia del libro sagrado. Esto ha derivado, obviamente, en la división del cristianismo en decenas de credos: presbiterianos, evangélicos, testigos de Jehová, mormones, baptistas,  luteranos, adventistas, calvinistas o hugonotes, pentecostales, menonitas, del Séptimo día, judíos, católicos… ¿quién es el Papa para decirnos cómo distribuir nuestra Fe? Pues bien, igual con el Tesoro.

Lo de todos o lo mío

Todos los días, a eso del mediodía, entra en la escuela donde trabajo (un Middle School, algo así como un pre-instituto) un padre de gesto sombrío con su hijo adolescente en una silla de ruedas. El chico tiene una minusvalía profunda. Básicamente, aquí se le ayuda a realizar actividades motrices; mover brazos, piernas, mirar a un punto en movimiento. Y eso es todo. No da para más, aquí no hay gente especializada ni nada por el estilo. Le pregunté al director si hay un programa para chicos como él. No lo hay. Se le recibe porque es age appropriate (“está en la edad” de venir a la escuela). Más de una vez se nos ha preguntado a los maestros si nos ofrecemos voluntarios para ayudar con toda la atención que requiere el chico, que va desde masajes y cambio de pañales hasta cargar con él para moverle de la silla y devolverle a la misma. Y os aseguro que el chaval está enorme.

El extremo opuesto, el europeo, vendría a ser el concepto ya mencionado de “democracia = estado de bienestar absoluto y ubícuo” que produce otro tipo de monstruos como, por ejemplo, el extraño y bizarro caso del municipio de Marinaleda, una especie de sueño comunista hecho realidad con pisos a 15 euros al mes (adivinen de dónde sale el dinero para mantener esos precios) y un ideario utópico que incluye fiestas públicas que ofrecen monólogos de Willy Toledo ¡en carne y hueso! o conciertos de Macaco. La cosa se ha convertido en un esperpento, un paroxismo de la subvención y el corporativismo surgido a partir de una serie de expropiaciones y que se mantiene a base de transferencias directas de la Junta de Andalucía y el Estado. Si yo viviese allí, también lo llamaría “el paraíso de los trabajadores”. Por supuesto, este ejemplo no es representativo de la sociedad europea, es evidente que se trata de una rara avis, un esperpento, pero siempre podemos recuperar el tema del abuso de los servicios y la insostenibilidad que ha provocado la forma en que lo hemos dado todo por sentado y sobre todo la corrupción y la negligencia política en el gasto y la inversión públicas. Es un mal endémico y terminará obligándonos a renunciar a parcelas fundamentales del Estado de Bienestar tal y como lo conocemos.

Dónate algo, payo

El sistema americano, sin embargo, tiene otras formas de financiar ciertas obras públicas necesarias como son la ayuda a los necesitados, libros para bibliotecas, instalaciones deportivas, etc. Aquí todo eso se consigue con voluntariado, trabajo para la comunidad, fundraisers, beneficencia, donaciones, eventos para recaudar fondos, etc. Es cierto que todas ellas son causas justas y necesarias, pero en Europa consideraríamos que esos gastos corren de parte del Estado, quien debe garantizar el mantenimiento de las instalaciones, la creación de centros culturales, la entrega de subvenciones, etc. Pues bien, aquí la gente  ha decidido que no es el Gobierno quien debe recaudar y redistribuir, sino la propia población y su

Adopt a Road

Adopt a Road

buena voluntad. El orgullo que tienen en este sentido es considerable. Es la cultura de la beneficencia, del non-profit, del mecenazgo, del sponsor, del booster, del supporter. No quieren ni oir hablar de partidas presupuestarias públicas, prefieren ir y poner $2,000 en el nuevo ala que se está construyendo en la biblioteca pública. Sí, sí, DOS MIL dólares. No se andan con racanadas. Prefieren donar, colaborar, ofrecer su tiempo como voluntarios. Y realmente funciona, os lo aseguro. Es, cómo decirlo, otra forma de autogestión. Se levantan cantidades increíbles de dinero a partir de la generosidad y la solidaridad individuales. Es fascinante. No quieren pagar impuestos, pero se dejan la pasta en fiestas benéficas, en fondos de ayuda al deporte, en proyectos solidarios de toda índole. Hay todo un entramado montado alrededor de esto, y la comunidad cuenta con ello, lo da por sentado. Ni que decir tiene que si alguien enferma y le supone un problema financiero, o un tornado se lleva la casa de un vecino, las ofrendas en forma de comida, ropa, muebles y dinero no tardarán en llover por parte de todos los vecinos, incluídos desconocidos. La forma en que ciudadanos y organizaciones se dan a su comunidad es innegable y muchas veces sustituye labores propias del Gobierno. En este sentido se puede ver, en las carreteras secundarias, carteles del tipo “Adopt a Road” con el nombre de la asociación que se ofrece a mantenerla, recoger la basura de los arcenes, etc. a cambio del anuncio fariseo de su buena voluntad.

Se puede ver, al entrar en cualquier centro de convenciones o gimnasio público, las placas que indican con letras grandes los apellidos de las familias que más dinero han puesto, seguidos de una lista en letra pequeña con el resto de donantes “menores”. Queda así claro qué familias son la élite del lugar, qué nombres aparecen con más frecuencia en la portada del periódico local; son los temas recurrentes del prestigio social que nos llevan acompañando desde el albor de los tiempos. “Los Wightman somos generosos; los Anderson, compasivos y solidarios. Estamos forrados pero nos debemos a la comunidad.”

Por otra parte, si alguien decide no participar, no donar, no colaborar en la comunidad, a esa persona se le va a mirar con suspicacia. Sí, hay una presión social sobre los que optan por utilizar la misma libertad que te libra de unos impuestos abusivos, propios de un estado socialista (léase “comunista satánico”). Nadie te va a criticar abiertamente, pero si no colaboras con la comunidad, no gustas. Siempre termina uno soltando dólares por un lado o por otro, pues muchas veces es difícil negarse día tras día. Que si boletos para un “pancake feed” (una ‘fiesta de la tortita’), que si unos dólares para una rifa (lo recaudado irá a pagar un viaje de la escuela), que si ofrecerte a servir comida en los partidos del equipo de soccer… en fin. O vives aquí, o no vives aquí. Tiene su lado positivo, no crean. No todo va a ser como en “American Beauty”.

  • Javier Encinas

    Yo tengo el corazón dividido, especialmente con el tema de la sanidad pública, es un tema muy complejo considerando los antecedentes y la historia de EEUU, pero en lo demás, después de pasar un tiempo aquí en la Inglaterra del “benefits lifestyle”, con una sociedad que está convencida de que el gobierno les debe todo sin aportar nada a cambio, miles de familias de 3 generaciones sin haber trabajado ninguno con casas pagadas por la teta gubernamental y un sueldo más que digno… me mata. La desidia y la falta de respeto por todo y por todos es lamentable.

    Un abrazo enorme.
     

    • http://www.cabezabomba.com cabezaBomba

      Y en España ocurre tres cuartos de lo mismo. Yo creo en un sistema sanitario “government-run” como dicen aquí, y universal a ser posible. Pero supongo que cada sociedad tiene lo que se merece, y los “powers that be” aprovecharán la excusa de un déficit o una crisis para ir recortando cobertura, alcance y garantías. La historia de EEUU demuestra que los conservadores fueron precisamente quienes propusieron el “individual mandate” de Obama al que ahora se oponen como fieras. Precisamente fueron Romney y Gingrich quienes apostaron por esa fórmula. O sea, no es un debate tan ideológico como parece sino coyuntural y político. Sinceramente creo que en Europa más nos valdría usar la imaginación y poner ciertas piezas de nuevo en el tablero… y sacrificar algunas que no están funcionando.

      Oye Javi, te propongo un reportaje fotográfico de la Welfare England, en plan docudrama de crítica social, hiperrealista o así. Lo digo medio en broma… medio en serio.

      Gracias por tu comentario.

    • http://www.cabezabomba.com/ Alex Onôv

      Y en España ocurre tres cuartos de lo mismo. Yo creo en un sistema sanitario “government-run” como dicen aquí, y universal a ser posible. Pero supongo que cada sociedad tiene lo que se merece, y los “powers that be” aprovecharán la excusa de un déficit o una crisis para ir recortando cobertura, alcance y garantías. La historia de EEUU demuestra que los conservadores fueron precisamente quienes propusieron el “individual mandate” de Obama al que ahora se oponen como fieras. Precisamente fueron Romney y Gingrich quienes apostaron por esa fórmula. O sea, no es un debate tan ideológico como parece sino coyuntural y político. Sinceramente creo que en Europa más nos valdría usar la imaginación y poner ciertas piezas de nuevo en el tablero… y sacrificar algunas que no están funcionando.

      Oye Javi, te propongo un reportaje fotográfico de la Welfare England, en plan docudrama de crítica social, hiperrealista o así. Lo digo medio en broma… medio en serio.

      Gracias por tu comentario.

  • Danielotti

    Es increíble lo del voluntariado y los fundraisers. Ya sabía que existía en EEUU y que estaba bastante arraigado, pero no que fuera tan esencial. Me parece genial, cada uno elige lo que aporta, pero está muy lejos de ser suficiente. Si no, fíjate en el Katrina, en casos tan extremos la caridad y el voluntariado no servirían ni para empezar.
    Otra cosa, recuerda que en EEUU mucha gente SÍ quiere que la democracia sea como en Europa. Aunque mencionas que vives en un red state, luego generalizas diciendo que “para nosotros los europeos, la democracia está en el estado de bienestar garantista universal. Para los americanos, la democracia está en la libertad total y definitiva que supone la independencia del poder, del Gobierno, de la clase política y sus legislaciones impositivas”. Para muchos americanos Europa no es un continente de “nanny states” sino un paraíso en el que la gente no tiene que tirarse el resto de su vida pagando la universidad o una operación.

    (También lo he alucinado con lo del casco y el cinturón, y la frasecita de la NMA… Crazy stuff)

    • http://www.cabezabomba.com/ Alex Onôv

      Yo creo que lo del voluntariado y la solidaridad no es suficiente para ciertas cosas que deberían estar garantizadas por encima de la buena voluntad, como la seguridad, la educación, la salud y (como apuntas tú) los desastres y emergencias. Opino que un sistema intermedio entre los dos es lo ideal, precisamente el tema del post es cómo ambas posiciones son extremas.

      Ciertamente, quizá he generalizado al hablar de cómo los americanos ven a Europa. De hecho, EEUU es muy diverso en opiniones y seguro que hay mucha gente a la que le gustaría un modelo más “social”. Pero recuerda; todos los que están de acuerdo con, por ejemplo, la reforma de la sanidad de Obama, no quiere decir que aboguen por un sistema universal. La propuesta de Obama es obligar a todos a contratar un seguro privado. Su propuesta, atrevidísima aquí, ni se acerca al modelo universal de muchos países europeos — de hecho, está a un paso de ser tildada de inconstitucional y probablemente ni salga adelante por presiones judiciales y populares.

      P.D.: No todos los países tienen modelos tan universales como el español. Suiza, por ejemplo, tiene un sistema parecidísimo a lo que quiere Obama para EEUU… y les va de maravilla, al parecer. http://globalpublicsquare.blogs.cnn.com/2012/03/16/health-insurance-is-for-everyone/

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