Feb
20

¿Por qué los del cine son de izquierdas?

Ayer asistimos patitiesos a la perpetración anal, perdón, anual, de los Goyardones al cine español y fuimos testigos (¡víctimas!) de sus momentos cumbre: del mensaje rancio del discurso del nuevo presidente de la Academia, de esa pulverización del récord de los límites del decoro y la vergüenza ajena que supuso el ‘rap del patio de butacas’… en fin. Ya tú sabes.

Y mientras se sucedían los improperios a la sensibilidad del espectador y las reivindicaciones políticas típicas de este colectivo, yo volvía a preguntarme una vez más algo que siempre me ha intrigado: ¿por qué el mundo del cine se muestra alineado en bloque con la ideología de la izquierda? Es decir, de la izquierda populista, porque su mensaje, para ser sinceros, es simplista y demagogo. Pero izquierda, al fin y al cabo. Es un tema interesante, ¿no creen? Para mí, es algo tan raro como podría ser que los deportistas tuviesen la costumbre, así, en bloque, en plan cofradía, de defender ideas de la derecha. Absurdo, ¿verdad? Cada uno tiene su opinión, y la estadística indica que esas cosas deberían estar más distribuídas.

Que conste que yo no me considero de derechas, y que esta reflexión no viene inspirada por un rechazo a la izquierda recalcitrante, esa izquierda fast-food de saldo y facebook (en realidad lo que me produce es perplejidad y curiosidad antropológica, al igual que su equivalente al otro lado del espectro), sino por lo incomprensible de esa adscripción gremial sin fisuras. Y es que no me pregunto por qué este actor o aquél director concretos son de izquierdas o dejan de serlo, ni por qué a Willy Toledo le da por hacer las cosas que hace (vilipendiado en exceso el pobre, parece que hay gente nacida para caer mal), sino, repito, por qué todos parecen compartir la misma ideología.

Y es que cineastas, actores, actrices, directores y otros oficios del celuloide parece que no desperdician la más mínima ocasión para levantar su puño contra la guerra (de Irak), a favor de Cuba, de la memoria histórica (ese pleonasmo del que hablaba Albiac), de la apología de lo público… Por cierto, en la gala de ayer, Kike Maíllo se ocupó de hacerle prometer a la niña Claudia Vega que continuara estudiando, y que lo hiciera en escuelas públicas. A mí aquello me recordó a los Testigos de Jehová, que prefieren morirse a recibir una transfusión de sangre.

Entre tanta crítica a los recortes a RTVE, tanto momento Anonymous (que seguramente tenían pase backstage) y tanto momento Garzón (aunque, todo sea dicho, Coixet tenía más excusa que nadie), el nuevo Presidente de la Academia se mostró con su discursito de marras como un perfecto iconoclasta, un valiente predicador en un desierto ‘progre’ (agh, odio usar esa palabra, pero aquí calza bien). Y ya he dejado claro que su discurso me produjo urticaria, como lo hace el de Urbizu, esa figura irrelevante que nos trajo el cliché de “Caja 507” y que se empeña a meternos a Resines en la sopa. Todo muy de Antiguo Régimen, muy pro-Ley Sinde, en lo que concierne a sus lentejas claro. Y después nos saltamos el derecho de defensa. Pero dejemos eso, que no es el momento ahora.

El caso es que con todo esto de los Goyas me he quedado barruntando en la pregunta inicial, en por qué si eres del mundo del cine entonces tautológicamente has de ser de izquierdas. Y se me ocurren varios motivos.

Por supuesto, la acusación habitual resuena la primera, y es que la ‘casta’ del cine español defiende los valores de izquierdas porque responden mejor al sistema del que ellos han venido haciendo uso, es decir, el de las subvenciones estatales a la producción cinematográfica (y que yo, personalmente, no critico sino en sus excesos y corrupciones). Evidentemente, la opción opuesta sería reducir el gasto público en algo que no reporte un beneficio económico. En efecto, la consecuencia matemática es una complacencia del colectivo hacia la mano que, en muchas ocasiones, posibilita su trabajo. Este motivo no tiene un soporte de credibilidad, como es de suponer. Nadie se hace de izquierdas porque recibe una subvención, ¿cierto?

O quizá sea todo lo contrario, es decir, que los artistas, al ser observadores íntimos y espejos líricos del alma humana y los más elevados valores, sean seres humanos de una sensibilidad especial, una sensibilidad de paz, altruísmo, solidaridad, tolerancia, libertad y todos esos ideales a los que la derecha, aparentemente, es insensible. La derecha, al fin y al cabo, es el demonio que aplasta al obrero humilde, que inicia guerras, que traiciona todo lo bueno del espíritu humano. Pero esto tampoco se sostiene, ¿verdad? Y es que para toda regla hay excepciones (y aquí os sorprenderéis), como la actriz Amparo Baró que siempre ha dicho ser de derechas, y otros como Alfredo Landa, Fabio MacNamara… ¿Son todos ellos insensibles e inhumanos egoístas? No lo parece. Eso sí, no expresan sus ideas en voz muy alta, quién sabe por qué motivo. Quizá para que no les pase como a Russian Red.

Puede que no sea ni por interés ni por altruísmo, sino por way of life. Los artistas tienen una vida más bohemia, más libertina, fuera de los parámetros morales convencionales. O, al menos, eso es lo que se espera de ellos, ¿verdad? Excéntricos, promíscuos, coqueteando con las drogas, la vida nocturna… ese es el tópico, ¿verdad? Y la derecha siempre ha sido esa vigilante moral, esa madre superiora gorda y con verrugas que te fustiga y te obliga a rezar un Ave María, que te dice que irás al infierno. La derecha, esa religión que te corta todo el rollo. Pero nadie es de izquierdas para justificar políticamente su poligamia o sus extremos, ¿verdad? Los mayores escándalos sexuales han venido siempre de la derecha, al fin y al cabo. Mirad a Pedro J.; de hecho, “El Mundo” tiene una línea editorial muy abierta y moderna en este sentido.

O quizá sea algo mucho más profundo. Algo específicamente cinematográfico. ¿Es posible que haya una conexión hermenéutica entre el lenguaje del cine, de la imagen en movimiento y el montaje, y cierta cosmovisión política? ¿Es la crítica social burguesa que representa el cine una manifestación cultural del socialismo? ¿Es el cine una demanda de estado de bienestar, de igualdad de clases, de eliminación de la diferencia y el privilegio? Eso explicaría por qué, como decía Vicente Aranda, la derecha se niega a ver cine español. Pero parece que no es así. No solo porque el cine, como lenguaje burgués, también es el lenguaje de la individualidad, el canto a la personalidad y al héroe, la seducción inmediata y la satisfacción capitalista de un intercambio frívolo (de hecho, el cine es el dominio de la superproducción, de las cifras multimillonarias… el negocio definitivo). Sino también porque hay muestras de lo contrario: Leni Riefenstahl, José Luis Sáenz de Heredia y muchos otros probaron que el lenguaje del cine puede ser el lenguaje del franquismo y la propaganda fascista.

En fin, que me quedo como estaba, sin aclararme. Quizá en los comentarios podáis aportar alguna luz. Lo agradezco de antemano.

Vivimos un momento en el que el PP tiene mayoría absoluta, y entiendo que ha llegado el momento en que la izquierda debe refundarse. Esta entrada, hasta cierto punto sarcástica, no pretende hurgar en la herida de la derrota de la izquierda en las últimas elecciones. Pero creo que es el momento de ser honestos, pragmáticos y serios. El corporativismo es la muerte de la opinión verdadera y no debemos perpetuar los tópicos de una España que ya aburre.

  • Adonis

    Mi querido pensador divergente (dilo! Dilo…. Di que ves gente!!) desde la perspectiva de una persona que tiene a honra declararse actor en aquestos momentos de incertidumbre, te digo a título personal (siento no poder, ni querer hablar por “la profesión” al completo o en su conjunto) que:

    Soy de izquierdas por aquello que me dijo mi mama cuando iba a ejercer mi derecho al voto por primera vez “No hay cosa más gilipollas que un obrero de derechas” y yo me considero un obrero, de hecho estoy en dos “obras” (toma ahí juego cutre de palabras, jijiji)

    Casualmente no comulgo con muchas de las opiniones y/o visiones de mis “compañeros”… Pocas profesiones conozco con puñaladas tan traperas como las que he vivido en la lucha por un plano de más…

    Amo mi profesión por los placeres que me reporta y porque me da la oportunidad de difundir un mensaje… Espero tene algún día el suficiente poder mediático para que llegue a cuantos más, mejor… Eso no significa que vaya a cambiar de chaqueta o bandera, por mucho amor que tenga a las tablas, no dictan mi pensamiento personal… Que es cierto que para muchos esto es casi una secta y siguen los dogmas sin un análisis previo, eso ya es harina de otro costal… Y no estoy para cargar, repito, con el peso de nadie…

    Y por ultimo y no menos importante, soy de izquierdas porque la derecha (que a día de hoy no le parece tan mala a todo el mundo…) es opresora, dictatorial, represiva, gusta de eliminar la elección personal, de, como bien dices, ser la señora que te corta el rollo en el recreo (que se lo digan a un tal “Jeremy”) impidiendo una diferenciación o una revisión de la norma. Si existiera esa derecha de política social y económica, del libre mercado y que inventiva el desarrollo, entendería que gente del gremio se acercara… Ante todo el derecho a la opinión y a la elección de criterios… Pero creo que la derecha revanchista, infantil, mentirosa y manipuladora que se demuestra hoy en día queda a la altura de la izquierda desunida, perdida, tolerante hasta la tontería, triste y solitaria cual gato en una canción… (es que no puede ser azul, aunque a veces se me disfrace tanto que ya no deje mucho lugar a dudas…)

    Digo esto desde la barra de un bar, no de un escenario… De ahí la diatriba y el desvarío…

    Y por supuesto, esto es sólo una opinión personal e intransferible…
    Gracias por escuchar, leer o pensar ;-p

    • http://www.cabezabomba.com Alex Onôv

      Gracias por el largo y apasionado comentario. La pregunta no era por qué TU eres de izquierdas, sino por qué TODOS los del cine parecen serlo; esa pregunta me sigue quedando abierta, quizá te animes a intentar una explicación en tu siguiente comentario, si lo haces. Pero gracias por la explicación de tu caso personal, me encanta lo que dices. A diferencia de mi post, tu comentario es apasionado y lleno de intensidad. Algunas de las cosas ya las sabía porque te conozco ligeramente, jajaja, pero me alegra ver lo enamorado que estás de tu curro.

  • IronMon

    El estereotipo. La reducción al absurdo quizá. Ser “progre” (con perdón) mola. Ser de derechas es ser carca, rancio y fascista.
    Nos apasiona reducirlo todo al absurdo para asimilar de forma más sencilla que no nos hemos equivocado al elegir nuestra posición, por muy alejada de la realidad o insostenible que esta sea. Ser de derechas es ser franquista. Cosa tan absurda como pensar que ser de izquierdas es ser Stalin.
    Supongo que los actores son de izquierdas porque durante años hemos viciado el concepto cultural con ideología y hemos erigido una dictadura del pensamiento en la que ser de izquierdas equivale a ser libre, creativo, elevado e intelectual , y nadie se planeta en que se basa semejante falacia, ni trata de desvincular la creación artística de la política.
    Estamos en ese punto además, en el que si no estas conmigo, estas contra mí. En ese momento en el que cuando intentas defender una posición neutra frente al cine, siempre alguien salta desde el patio de butacas para escupirte “facha” a la cara.
    Dejando aparte despropósitos vergonzantes con forma de gala, ansío ver una edición de premios de cine en los que no se hable de política, en los que solo se hable de cine, en los que se haga autocrítica y se premie al mejor porque es mejor, no porque piensa como yo.

    • http://www.cabezabomba.com Alex Onôv

      “…durante años hemos viciado el concepto cultural con ideología y hemos erigido una dictadura del pensamiento en la que ser de izquierdas equivale a ser libre, creativo, elevado e intelectual, y nadie se planeta en que se basa semejante falacia…” Bueno, he de decir que este argumento es muy interesante. Hablas de una tergiversación cultural que tiene mucho sentido. ¿Por qué ha podido ocurrir esto?

  • Jorge

    Los productores no son precisamente de izquierdas y la precariedad laboral en el audiovisual en España es tal que los currelas del cine no pueden ni ver a UGT y CCOO por moderados. Otra de las razones es que, por mucho q nos joda volver al tema, el franquismo desprecio la cultura (como cualquier otra dictadura) así q posiblemente sin hubiésemos vivido en Polonia todos seriamos claramente anti-comunistas. Acción-reacción. No me extiendo mas q este no es el sitio.

    • http://www.cabezabomba.com Alex Onôv

      Entiendo, Jorge, y tiene sentido lo que dices, sobre todo a nivel laboral, no lo había pensado… aunque no es el único sector que tiene precariedad pero sí el único que se expresa en bloque como de izquierdas. Lo de los productores, está claro; yo me refería a los creadores y artistas. Pero en cuanto al segundo argumento, ser de derechas no es ser franquista, como ser de izquierdas no es ser estalinista ni anarquista. Están anclados en ese rollo.

  • Peppino di Modena

    No creo que todo el mundo del cine sea de izquierdas. Supongo que la vertiente derechista es la enraizada en ese cine burgués, moral y de entretenimiento cuya gran plataforma es Cine de Barrio. Pero claro, los referentes aquí son todos antiguos, ¿dónde están los modernos? Probablemente, como indicas, prefieren pasar un poco inadvertidos ante la mayoría izquierdista que ahora mismo domina el cotarro.

    Por otro lado, no me gustan nada los Goya, quiero decir como espectáculo. Siempre me ha parecido una ceremonia con poco glamour y bastante ñoña y pesada de digerir. Además, siempre salen los mismos.

    Por mi parte, ya que hablamos de ideologías y aunque sé que no preguntas por la de cada cual, me considero muy de izquierdas, defensor de las políticas sociales, detractor de las guerras y del imperio químico-farmacéutico, antimonárquico, anticlerical, amante del arte, de las libertades individuales y de los placeres de la vida en general.

  • http://twitter.com/M_Klippa Mario Klippa

    Curioso tema el del cine español, tanto por lo irónico de los actores revolucionarios como por lo irónico de la mayoría de sus detractores teapartyeros. Curioso lo de los primeros porque efectivamente sorprende su adherimiento en masa con las ideologías más progresistas, no siendo muchas de sus cabezas visibles precisamente mileuristas. El porqué de este fenómeno he de reconocer que a mi también se me escapa, aunque quizá no sea más que una suma de todos los factores que citas como probables que se retroalimentan los unos a los otros. Tampoco pienso que TODOS los actores sean de izquierdas o progresistas, simplemente son algunos más y más visibles.

    Con respecto a los detractores, que no has citado aquí, también tienen lo suyo. La inmensa mayoría se ofusca en criticar las famosas subvenciones (que sí que has citado) que recibe el cine (también les pasa mucho con las de los sindicatos, obviando que también las recibe la patronal, que por lo general suelen ser gente que no pasa apuros económicos), pero parece que el tema de las subvenciones no les molesta tanto cuando se trata de ir a misa los domingos, ir a los toros o de animar a su equipo de fútbol favorito (los jugadores internacionales se han llevado cuantiosas y jugosas primas en estos tiempos de crisis por ganar sus últimos títulos, y la mayoría de los clubes deben mucho dinera a la Hacienda Pública, que parece mirar hacia otro lado en este tema). Así pues, mi pensamiento es que la derecha debería aclararse sobre si les gustan las subvenciones o son completamente contrarios a ellas.

    Para terminar, a mi lo que me produce estupefacción es que no sea de izquierdas el 90% de la población, habida cuenta de que las políticas neoliberales no favorecen económicamente a más de un 1 o un 2% de ésta: banqueros, grandes empresarios, rentas muy altas en general. Aquí está el verdadero dilema, y no tanto en porqué unos cuantos privilegiados del mundo de la cultura se declaran “progres” (palabra odiosa pero que describe bien el izquierdismo de salón y tirando a casposo que parecen profesar)

    • http://www.cabezabomba.com/ Alex Onôv

      Gracias por tu aportación Mario. Tienes razón que no menciono a los detractores. Simplemente, porque todo lo que dices aquí sobre ellos es totalmente cierto. Lo que ocurre es que me quería centrar exclusivamente en lo extraño del fenómeno de su adhesión en masa. ¿Se te ocurren casos similares? Por ejemplo, ¿se puede decir que la inmensa mayoría de gente que va a misa es de derechas? Me cuesta un poco verlo tan claramente como en el caso del cine (y es que hay muchos católicos de izquierdas, mira la mitad sur de España). ¿O acaso se puede decir que los amantes de los toros son en su mayor parte de derechas?… Interesante debate acerca de cómo nuestras circunstancias modelan nuestros ideales. ¿Es esta sectorización deseable? ¿Va antes el huevo o la gallina? Para mí, todo son dudas. De nuevo, gracias por tu comentario.

      • http://twitter.com/M_Klippa Mario Klippa

        Bueno, hay bastante más creyentes de derechas y bastante más agnósticos y ateos de izquierda, sin quitar que haya de todo, por supuesto. Y lo mismo con los toros, actualmente la gente que defiende el ecologismo y los derechos animales suele situarse a la izquierda. Intenta pensar en las personas que conoces y dime si no te salen las cuentas.

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