16
¿Tú qué crees?
La última vez que hablé con un profesor de física me dijo que ‘éso de la teoría de cuerdas’ era demasiado rebuscado, que la cosa tenía que ser más sencilla, que esas acrobacias matemáticas eran delirios de grandeza. Yo le dije que, a diferencia, a mí me parecía más sencillo y elegante tener una sóla física antes que andar danzando entre dos sistemas antagónicos (el cuántico, o subatómico, y el gravitatorio o relativista).
Ya lo decía nitro: “para comprender todo lo que está por venir aún tenemos que evolucionar nuestro cerebro algo más”. Y es bastante cierto. Sin embargo, siempre fui un fan de la ciencia ficción, y siempre me sentí fascinado por todas las especulaciones a las que desmelenadamente se entregaban autores y guionistas. En el fondo, siempre deseé que todo aquello fuese cierto, que hubiese infinitos mundos paralelos, que existiesen nuevas dimensiones, aunque estuviesen enrolladas en espacios infinitamente pequeños. Y resulta que la física de partículas, la física teórica, la astrofísica, la ciencia en definitiva, está por delante de todo eso. Ya vamos por las 11 dimensiones.
Pero es cierto, hay que evolucionar. El cerebro ni siquiera puede remotamente concebir una cuarta dimensión espacial, así que figurarse un mundo de once dimensiones estaría reservado a seres con una intelectualidad muy superior a la nuestra. Una cosa es descubrir conceptos por la vía matemática, y otra muy distinta imaginarlos, representarlos o entenderlos. Leí hace poco en Astronomy (la revista para diletantes sobre estos temas) un artículo que intentaba aclararle al aturdido lector cómo es posible que todos los demás objetos del universo se alejen de nosotros a altísimas velocidades en todas direcciones y que, a la vez, no seamos el centro del universo. Que ni siquiera existe un centro del universo; no lo hay (edito: más bien, se diría que todos los puntos son el centro del universo). El artículo explicaba cómo los científicos tienen que recurrir a la ayuda de un globo para explicar esta idea, colocando pegatinas en su superficie, que representan las infinitas galaxias que existen en el cosmos. Cuando inflamos el balón, las pegatinas se separan unas de otras por igual; todo queda explicado. Desafortunadamente, después de tal analogía muchos nos seguimos preguntamos qué hay en el centro del globo. No es fácil explicar las cosas en dos dimensiones. Tampoco es fácil explicar qué hay “fuera” del universo, o “hacia dónde” se expande, pues esos conceptos no son aplicables. Estamos empezando a llegar al límite de nuestra capacidad de comprensión, y no hemos hecho más que empezar a pensar en conceptos muy básicos de astronomía.
No recuerdo dónde oí la siguiente teoría, que me parece brillante, y es una pena porque me gustaría saber a quién se le ha ocurrido algo tan original y, a la vez, plausible: ¿No será que el cosmos, la realidad, se “complejiza” según vamos descubriendo sus secretos? Es decir, que los quarks empezaron a existir desde el momento en que los buscábamos cuando rompíamos los electrones y otras partículas subatómicas. Que el universo se expande porque miramos más allá, cada vez más lejos, con cada Hubble buscando los más remotos rincones, con cada CMB mapeado y cada paso dado más allá. Que la realidad se retuerce, se estira y se profundiza ontológicamente cada vez que estamos a punto de tocar el fondo. Esta idea puede parecer burda y pueril, pero, un momento, la física cuántica ha corroborado la exactitud de enunciados muchísimos más bizarros e incomprensibles: Partículas que se destruyen antes de crearse, eventos que son sólo una aglomeración de todas las posibilidades y que sólo se materializan en una de ellas si son observados por una conciencia, y muchos ejemplos que desafían cualquier sentido común.
¿Se demostrará la exactitud de las formulaciones de la teoría de supercuerdas sólo porque hemos construido el acelerador de partículas para obtener esas respuestas? ¿O realmente existen infinidad de universos paralelos, y el Big Bang, como predicen, está ocurriendo una y otra vez, en muchos lugares al mismo tiempo, cada vez que gigantescas membranas vibrantes chocan entre sí? (Recomiendo ver Elegant Universe a quien quiera iniciarse; divulgación para los que no sabemos nada de física o matemáticas).
Yo tengo la esperanza de que el LHC del CERN en Ginebra dará la razón a muchas de las hipótesis lanzadas por la teoría de supercuerdas, o teoría “del Todo”. De momento, experimentos previos a los resultados de esta máquina están acercándose a lo que parece la consagración de algunas de sus predicciones, si bien hay que andarse con cautela: Muchas realidades científicas han tardado sólo décadas en ser reemplazadas por nuevos modelos. Aun así, creo que será uno de los mayores pasos en el progreso de la mente y la civilización humana. Creo que desvelará muchos secretos de la materia, del principio del universo y, en definitiva, de cómo somos, qué nos une a las estrellas, y cuál es el ingrediente secreto, la “fórmula de la Coca-Cola” si se me permite el chiste. E, igualmente, creo que no estamos preparados en absoluto para ello. Pero tengo unas ganas tremendas de vivir para oir la noticia, será genial.
En fin, ¿tú qué opinas de todo ésto? ¿Sigues creyendo en Newton aunque te hayan dicho que Einstein acabó con él? ¿Te niegas a aceptar que el tiempo pasa de forma distinta según lo rápido que te muevas? ¿Piensas que los agujeros negros son la respuesta al enigma del inicio del cosmos? ¿Crees que hay universos paralelos muy cerca de éste, casi solapados, pero inaccesibles?…
Cada uno juega con su imaginación como quiere.
15
Historia = Religión

Poorly Made in China
Mi amigo Olmo me ha recomendado regalado uno de los libros más interesantes (e inusitados) que he leído últimamente: Poorly Made in China, de Paul Midler. Es un relato fascinante sobre el sector de la fabricación y la exportación en China, que estoy seguro interesaría a cualquiera que le diese por leerlo. Recomiendo la compra inmediata.
Midler intenta explicar algunas de las características más inexplicables del negocio y la idiosincrasia en aquella parte del mundo, y lo hace buscando en el lenguaje, la cultura y la historia. Algunos de los pasajes no tienen desperdicio, como el que ha inspirado este post, y que se refiere al modo en que la Historia, para los chinos, es algo así como un mito. Más concretamente, como una religión, en muchos aspectos. Es una comparación en la que yo mismo he pensado en muchas ocasiones. Intentaré que la traducción sea lo mejor posible:
“Los chinos de la actualidad son dogmáticos en lo que se refiere al tema de la Historia, tratando el tema como si fuese una religión — y, hasta cierto punto, así es para ellos.
La función de una religión es proporcionar a los grupos multigeneracionales una explicación de dónde han venido y hacia dónde van. También proporciona un código moral de conducta. La palabra ‘religión’ viene del latín religio, que significa ‘unir’, ‘juntar’, y su propósito a través de los siglos ha sido ayudar a que los grupos se mantuvieran unidos con fuerza, en parte gracias a distinguir a los que pertenecen a cierto grupo de los que no.
La historia china proporciona exactamente ese marco para su gente y, como una religión, viene empaquetada ‘de serie’ con un concepto mesiánico. Como una profecía que espera ser cumplida, hay condiciones previas para que se cumpla la promesa. En el caso de China, estas condiciones incluyen la reunificación de sus territorios desintegrados”.
Yo siempre pienso en esa coletilla, ese tópico que dice que ‘la Historia existe para hacernos aprender de nuestros errores’ (ese código moral de conducta con el que viene de serie), y cuantas más vueltas le doy, más falso me parece. No sólo ha quedado patente que nunca se aprende de la historia, sino que la frase parece una cortina de humo que intenta cubrir la auténtica finalidad de la Historia, ésa que produce pudor y sonrojo: es como una religión, algo que justifica nuestros fallos, nuestros sectarismos, que los perdona, que nos promete redención y apoteosis. Un mito, un sueño del que nos despertamos y que intentamos analizar… inútilmente. Un sueño que no podemos quitarnos de la cabeza y al que otorgamos propiedades precognitivas.
Esta concepción mística de la Historia me atrae mucho y me encantaría hacerla mía. De hecho, creo que siempre la he considerado un poco de esa manera, es decir, ‘a la china’.
En fin, un libro fantástico. Gracias, Olmo.
RSS Feed
Temas del blog
FilmBunker.NET
- Un cable mal conectado es el responsable de que OPERA observara neutrinos superlumínicos « http://t.co/uM2y3Var
- RT @filmbunker: Una introducción al Festival #SXSW que cubriremos desde FilmBunker http://t.co/RFSNiEuK
- RT @filmbunker: #SXSW, el monstruo de 3 cabezas ("Atiende a| monstruo") http://t.co/RFSNiEuK






