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“Sin embargo” (Expresiones Bizarras I)
Inauguramos nueva sección en cabezaBomba: Expresiones Bizarras.
Siempre me ha parecido llamativa la perífrasis “no obstante”. Todos la usamos y sabemos lo que significa (perífrasis adversativa sinónima de “sin embargo”, que veremos después)… pero, ¿de dónde viene? Pues bien, resulta que viene del verbo obstar:
obstar.
1. intr. Impedir, estorbar, hacer contradicción y repugnancia.
2. intr. Dicho de una cosa: Oponerse o ser contraria a otra.
Me percaté de esto ayer mismo, cuando andaba inmerso en la barroca prosa de Mademoiselle de Maupin, de Théophile Gautier (¿1834?), al leer la frase “Cuando pienso fríamente en todo ello me río en mis propias narices con toda mi alma; lo cual no obsta, te ruego que lo creas, para que repita lo mismo en la próxima ocasión”. Esta frase (que evidentemente sacada de contexto no significa nada pero que gramaticalmente es en sí un mensaje) sería hoy en día articulada del siguiente modo: “Cuando pienso fríamente en todo ello me río en mis propias narices con toda mi alma; no obstante, te ruego que lo creas, repetiría lo mismo en la próxima ocasión”.
Así, en su definición de “obstante”, la RAE es meridiana:
no obstante. (Del ant. part. act. de obstar).
1. loc. conjunt. Sin que estorbe ni perjudique para algo. (NOTESE que el verbo exige la preposición ulterior ‘para’: se diría que “una cosa no obsta para que se dé otra”, y no “una cosa no obsta que se dé otra”.)
Una vez dicho esto, se puede decir que el bizarro vocablo obstante es una derivación o formación léxica paralela a ‘consistente’ (del ant. part. act. de consistir; lat. consistens, -entis); pero, y he aquí el enigma, ¿qué es y de donde viene “sin embargo”?… Acudamos de nuevo al diccionario de la autoridad:
sin embargo.
1. loc. conjunt. advers. No obstante, sin que sirva de impedimento.
Es decir, ¡se nos reenvía al ‘no obstante’ que ya entendemos!, lo cual nos deja en medio de un círculo cerrado poco satisfactorio, un bucle de definiciones léxicas que oscurecen la investigación etimológica que no es sino un embargo semántico, si se me permite la chanza.
La explicación, sin embargo, es bien sencilla. ¡Es una metáfora proveniente del mundo del comercio! …pues el sustantivo ‘embargo’ quiere decir, en efecto, lo siguiente:
embargo.
1. m. Prohibición del comercio y transporte de armas u otros efectos útiles para la guerra, decretada por un gobierno.
2. m. Der. Retención, traba o secuestro de bienes por mandamiento de juez o autoridad competente.
Con lo cual es obvio que “sin embargo” significa, exactamente (al igual que “no obstante”), “sin traba”; o sea, que la segunda parte de la frase es afirmada “a pesar de” el enunciado previo, del cual es subordinada y que la introduce o pone en contexto a nivel de significado (o sea, en cuanto a realidad de la que se afirma algo, en cuanto a la existencia de una acción que ha superado el obstáculo que le suponía la primera; la primera, que se empeñaba en abortar la segunda fracasando en tal intento). La frase quedaría así:
“Cuando pienso fríamente en todo ello me río en mis propias narices con toda mi alma; a pesar de esto, te ruego que lo creas, repetiría lo mismo en la próxima ocasión”
Lo más curioso de todo esto es ver cómo es necesario cambiar el verbo a condicional si prescindimos de ese antiguo “lo cual no obsta”, pues los siguientes enunciados no se sostienen gramaticalmente, debido a que estas construcciones hacen de reactor químico cambiando la valencia del verbo subordinado, haciéndolo subordinado del subordinado, valga la redundancia y, por supuesto, la licencia metalingüística que me tomo al explicarme así:
“Cuando pienso fríamente en todo ello me río en mis propias narices con toda mi alma; a pesar de esto, te ruego que lo creas, repita lo mismo en la próxima ocasión”
“Cuando pienso fríamente en todo ello me río en mis propias narices con toda mi alma; no obstante, te ruego que lo creas, repita lo mismo en la próxima ocasión”.
No deja de ser curioso cómo el cambio lingüístico ‘desenreda’ los usos retorcidos para simplificar el lenguaje, dando luz a expresiones comodín que, para los usuarios modernos, resultan a la vez cotidianas y misteriosas, librándonos de un verbo que, hoy en día, suele sustituirse por el más coetáneo ‘impedir’.
“Cuando pienso fríamente en todo ello me río en mis propias narices con toda mi alma; lo cual no impide, te ruego que lo creas, que repita lo mismo en la próxima ocasión”



