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Alertas Lingüísticas
La ropa que compras en Zara o Sfera y que sólo una vez en casa descubres que no te entra o que te sobra por todas partes no se “descambia”; más bien se cambia o devuelve. Si la ‘descambias’, te la llevas de vuelta a casa después de haber sufrido una metamorfosis revertida que la devuelve a su estado original, es decir, a esa talla que no te vale.
La gente inconstante no se “desapunta” de un curso; más bien se borra o retira del mismo… si pudiese hacerlo sólo sería retrocediendo en el tiempo para ‘cancelar’ esa acción con otra cualquiera. Y ahora hablando en serio; algo remotamente parecido a desapuntarse sería, por ejemplo, limarse la afilada punta metálica de tus botas rockabilly dejándola roma e inocua.
Atención empresas (particularmente back-office y jefes de departamento empeñados en crear la ‘Reunión Estéril Perfecta’ que infaliblemente ejecutan con excelencia): Por favor, no demos pie nunca más a esos ‘órdenes del día’ encabezados SIEMPRE por la expresión “Puntos a tratar:”, seguida de una aburrida lista de Action Points, en viñetas, o ‘bullets’ si queréis. Pero no, no son esos fútiles Action Points los que encierran maldad alguna (aunque en esto último acaso discrepéis). Es lo de “puntos a tratar” lo que constituye un atentado gramatical que se explica fácilmente (gracias a los estudios diacrónicos y las conclusiones obtenidas por los estudios de una sub-sub-disciplina de la semiótica llamada Cambio Lingüístico) por la influencia en el castellano de la lengua francesa, cuya construcción análoga es, en ese idioma, perfectamente válida (“[sur] les points à traiter”, corregidme los sabios). Apostemos entonces por la corrección diciendo: “Los puntos que van a tratarse son:”, y después podremos aburrir al prójimo sin haber caido en el ridículo más espantoso.
Mañana más.



