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Nada que decir
A ver qué pasa cuando no se tiene nada que decir. Se escribe sin pensar, se piensa escribiendo y se juega a las perífrasis que se convierten en el único centro de gravedad y también de ligereza, sobre todo ligereza. ¿Puede haber algo pesado sin contenido? ¿Puede aburrir la nada? Leer por leer es peor que escribir por escribir y tú eres culpable de tu pérdida de tiempo, pérdida que yo promuevo.
Ligera pausa debida a un vacío demasiado grande; es la prueba de que siempre hay un demonio o un ángel escritor dentro que es independiente del concepto, de la experiencia, de la memoria, y sólo depende del río en el que baja, río que descarga la “pluma” en forma de ruido, ruido limpio, sin contaminar por más que por la mácula de ese querubín literario, ajeno e interno.
He aquí donde reside el oficio y la voluntad.
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Maria
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gorobei
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El Guille
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Anonymous
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El Guille
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Alex Onôv
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Alex Onôv



