Jan
23

Nada que decir

A ver qué pasa cuando no se tiene nada que decir. Se escribe sin pensar, se piensa escribiendo y se juega a las perífrasis que se convierten en el único centro de gravedad y también de ligereza, sobre todo ligereza. ¿Puede haber algo pesado sin contenido? ¿Puede aburrir la nada? Leer por leer es peor que escribir por escribir y tú eres culpable de tu pérdida de tiempo, pérdida que yo promuevo.

Ligera pausa debida a un vacío demasiado grande; es la prueba de que siempre hay un demonio o un ángel escritor dentro que es independiente del concepto, de la experiencia, de la memoria, y sólo depende del río en el que baja, río que descarga la “pluma” en forma de ruido, ruido limpio, sin contaminar por más que por la mácula de ese querubín literario, ajeno e interno.

He aquí donde reside el oficio y la voluntad.

  • Maria

    Cuando no se tiene nada que decir se siente lo pesado silencio de uno mismo agradable pacifico sincero.

  • gorobei

    Bravo. Recuerdos dese Overdose/Semuta

  • El Guille

    Quizá no sea esta la noche para volver a asomarme por los blogs amigos… Una noche en la que desde mi alcoba busco refugio en las letras, igual en la mera sintaxis.

    Me permito señalar unos versos, manidos, pero que aún me dicen algo, aunque sea por la repetición:

    Noche del Hombre y su Demonio.

    D: Vive la madrugada. Cobra tu señorío.
    Percibe la existencia en dolor puro.
    Ahora el alma es oscura, y los ojos no hallan
    Sino tiniebla en torno. Es ésta la hora cierta
    Para hablar de la vida, la vida tan amada.
    Si al Dios de quien es obra le reprochas
    Que te la diera limitada en muerte,
    Su don en sueños no malgastes. Hombre, despierta.

    H: Entre los brazos de mi sueño estaba
    Aprendiendo a morir. ¿Por qué me acuerdas?
    ¿Te inspira acaso envidia el sueño humano?
    Amo más que la vida este sosiego a solas,
    Y tú me arrancas de él, para volverme
    Al carnaval de sombras, por el cual te deslizas
    Con ademán profético y paso insinuante
    Tal ministro en desgracia. No quiero verte. Déjame.

    D: No sólo forja el hombre a imagen propia
    Su Dios, aún más se le asemeja su demonio.
    Acaso mi apariencia no concierte
    Con mi poder latente: aprendo hipocresía,
    Envejezco además, y ya desmaya el tiempo
    El huracán sulfúreo de las alas
    En el cuerpo del ángel que fui un día.
    En mí tienes espejo. Hoy no puedo volverte
    La juventud huraña que de ti ha desertado.

    H: En la hora feliz del hombre, cuando olvida,
    Aguzas mi conciencia, mi tormento;
    Como enjambre irritado los recuerdos atraes;
    Con sarcasmo mundano suspendes todo acto,
    Dejándolo incompleto, nulo para la historia,
    Y luego, comparando cuánto valen
    Ante un chopo con sol en primavera
    Los sueños del poeta, susurras cómo el sueño
    Es de esta realidad la sombra inútil.

    D: Tu inteligencia se abre entre el engaño:
    Es como flor a un viejo regalada,
    Y a poco que la muerte se demore,
    Ella será clarividente un día.
    Mas si el tiempo destruye la sustancia,
    Que aquilate la esencia ya no importa.
    Ha sido la palabra tu enemigo:
    Por ella de estar vivo te olvidaste.

    H: Hoy me reprochas el culto a la palabra.
    ¿Quién si no tú puso en mí esa locura?
    El amargo placer de transformar el gesto
    En són, sustituyendo el verbo al acto,
    Ha sido afán constante de mi vida.
    Y mi voz no escuchada, o apenas escuchada,
    Ha de sonar aún cuando yo muera,
    Sola, como el viento en los juncos sobre el agua.

    D: Nadie escucha una voz, tú bien lo sabes.
    ¿Quién escuchó jamás la voz ajena
    Si es pura y está sola? El histrión elocuente,
    El hierofante vano miran crecer el corro
    Propicio a la mentira. Ellos viven, prosperan:
    Tú vegetas sin nadie. El mañana ¿qué importa?
    Cuando a ellos les olvide el destino, y te recuerde,
    Un hombre tú serás, un són, un aire.

    H: Me hieres en el centro más profundo,
    Pues conoces que el hombre no tolera
    Estar vivo sin más: como en un juego trágico
    Necesita apostar su vida en algo,
    Algo de que alza un ídolo, aunque con barro sea,
    Y antes que confesar su engaño, quiere muerte.
    Mi engaño era inocente, y a nadie arruinaba
    Excepto a mí, aunque a veces yo mismo lo veía.

    D: Siento esta noche nostalgia de otras vidas.
    Quisiera ser el hombre común de alma letárgica
    Que extrae de la moneda beneficio,
    Deja semilla en la mujer legítima,
    Sumisión cosechando con la prole,
    Por pública opinión ordena su conciencia
    Y espera en Dios, pues frecuentó su templo.

    H: ¿Por qué de me haces burla duramente?
    Si pierde su sabor la sal del mundo
    Nada podrá volvérselo, y tú no existirías
    Si yo fuese otro hombre más feliz acaso,
    Bien que no es la cuestión el ser dichoso.
    Amo el sabor amargo y puro de la vida,
    Ese sentir por otros la conciencia
    Aletargada en ellos, con su remordimiento,
    Y aceptar los pecados que ellos mismos rechazan.

    D: Pobre asceta irrisorio, confiesa cuánto halago
    Ofrecen el poder y la fortuna:
    Alas. para cernerse al sol, negar la zona
    En sombra de la vida, gratificar deseos,
    Con dúctil amistad verse fortalecido,
    Comprarlo todo, ya que todo está en venta,
    Y contemplando la miseria extraña
    Hacer más delicado el placer propio.

    H: Dos veces no se nace, amigo. Vivo al gusto
    de Dios. ¿Quién evadió jamás a su destino?
    El mío fue explorar esta extraña comarca,
    Contigo siempre a zaga, subrayando
    Con tu sarcasmo mi dolor. Ahora silencio,
    Por si alguno pretende que me quejo: es más
    Sentirse vivo en medio de la angustia
    Que ignorar con los grandes de este mundo,
    Cerrados en su limbo tras las puertas de oro.

    D: Después de todo, ¿quién dice que no sea
    Tu Dios, no tu demonio, el que te habla?
    Amigo ya no tienes si no es éste
    Que te incita y despierta, padeciendo contigo.
    Mas mira cómo el alba a la ventana
    Te convoca a vivir sin ganas otro día.
    Pues el mundo no aprueba al desdichado,
    Recuerda la sonrisa y, como aquel que aguarda,
    Alzate y ve, aunque aquí nada esperes.

  • Anonymous

    necesitamos que rueden las cabezas de los intelectuales ansiosos de contaminar las mentes de aquellos que creen, consideran, sienten o simplemente imaginan que tienen el ALMA pura

  • El Guille

    “Tic-tac, tic- tac, tic-tac… el sonido de mi reloj de pulsera, en realidad, el paso del tiempo, y nada. Hora tras hora, el instante preciso se asemejaba en demasía a los anteriores y se antojaba igual que los que le iban a seguir. En el aire que nos envolvía vagaban de un lado para otro palabras sueltas, no tenían destino ni punto de partida, unas eran más sonoras, otras menos, y en conjunto carecían de sentido, de esta forma sólo eran la comparsa del vacío. En mi vientre cosquilleaban las ganas de vivir y la necesidad de comunicarlas, pero al llegar a la boca, esta no se abría. Volvían por el mismo sitio y poco a poco se transformaban en ira, compungiendo mi rostro, cegando mi vista. Algo me aplastaba, era la fuerza de la incomunicación que se aposentaba en mi cuerpo.”

  • Alex Onôv

    Usuario Anónimo, ¿quién dijo que tiene el alma pura? Creí leer “vacía”… y sólo a ratos…

  • Alex Onôv

    GRILLE GRACIAS. HABLAMOS.

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