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Bitácora del Enterprise

October 22nd, 2009

Año estelar LEX/2009/Q1. Intensas precipitaciones de H2O en estado de congelación siguen bombardeando el planeta desierto que orbitamos hoy. La temperatura en el vacío ha caído hasta límites inusitados: al parecer, aquí va a resultar imposible encontrar vida macroscópica. Aun así, los cadetes han intentado alcanzar la nave de la Academia para proseguir su entrenamiento guerrero, y en verdad lo han conseguido tras driblar un cúmulo de níveos asteroides.

La sensación es sobrecogedora aquí. El Enterprise gime bajo una capa de escarcha, y los limpiaparabrisas cósmicos no son suficientes para aclarar el monitor del radar. Hace unas horas fue necesario hacer un paseo espacial (con el peligro que conlleva) para eliminar la gélida capa del casco. Dos hombres han estado a punto de perder sus vidas en el éter. Para colmo, los propulsores de kelenio casi no responden y algún que otro Viper de alguna nave nodriza de esta flota se ha quedado en el hangar.

Dudo que nuestras distress calls atraviesen el enorme vacío que es esta región del universo. Según los astrónomos de la flota, este monumental “espacio muerto” en que nos encontramos abarca unos mil millones de años luz en los cuales no hay absolutamente nada: ni galaxias, ni gas, ni estrellas, ni la “invisible” y misteriosa materia oscura. No hay nada… excepto este enigmático planetoide sin sol, Nebrasq.

Pero algo extraño ha ocurrido hoy. He recibido en el Com·Terminal un mensaje sin radio-firma, que los expertos sitúan en algun lugar de este sector cósmico. Dice así.

No hay señal,
no hay señal de vida humana
y yo perdido en el tiempo,
perdido en otra dimensión.

Soy el capitán
de la nave tengo el control,
llamando a la Tierra,
esperando contestación.

Soy un cowboy
del espacio azul eléctrico,
a dos mil millones de años luz
de mi casa estoy.

No estoy tan mal,
juego al poker con mi ordenador.
Se pasan los días,
no hay noticias desde la Estación.

Quisiera volver,
no terminar nunca esta misión,
me acuerdo de ti
como un cuento
de ciencia-ficción.

Lo extraño es que yo no quiero volver.

Ya tengo permiso de trabajo en USA…

October 19th, 2009

¡¡…así que ya estoy buscando mi tercer curro!! (el primero, de beca con la Embajada; el segundo, de autónomo on-line para mis clientes en Madrid; y ahora espero que salga algo chulo donde currar con americanos y aprender mucho más)… mañana, de cabeza al WorkForce. Ya me llegaban por mail avisos de trabajitos bastante suculentos y no podía cogerlos por el tema del permiso. Ahora, afilo los dientes. Y no importa que el curso que estoy haciendo de Redes Locales con el ITE (MEC) me esté llevando más horas al día de lo que pensaba. Es bastante complejo eso de configurar servidores, pero… ¡no puedo parar! Y por si fuera poco, estoy pensando presentarme a una oposiciones; cuando hay tiempo para dos curros y un curso, siempre caben 70 temas. Y pensar lo difíciles que están las cosas en España… yo creo que nos quedamos indefinidamente.

No me gustaría que este post “tapase” al anterior. Por favor echad un vistazo, estoy muy involucrado con lo de Wide Awake y me gustaría que lo viéseis.

Un saludo al aire.

Wide Awake

October 19th, 2009

Por fin hemos abierto al público la versión BETA del proyecto en el que he estado trabajando en los últimos meses. Estoy muy orgulloso, no tanto por la calidad técnica, sino por el objetivo que se intenta alcanzar. WideAwake.org es la nueva página web de una ONG de Dallas, Texas, para la que he preparado esta plataforma y en la cual podemos ver los distintos proyectos de desarrollo que apoyan alrededor de todo el mundo.

Hay muchas necesidades en el planeta que, bien por la injusticia, la mala suerte, o la maldad de otros, hacen que haya mucha gente pasándolo muy mal o viviendo en penuria. Si sentís la necesidad, o la responsabilidad, de aportar vuestro granito de arena, podéis hacerlo en WideAwake.org. Buscad un proyecto que os parezca bonito, cread un grupo de ayuda, o incluso haced una contribución online… Hay gente necesitada que os lo agradecerá muchísimo.

Si alguno de vosotros está interesado en temas de voluntariado, también encontrará posibilidades en la web.

¡Gracias!

wideawake.org

wideawake.org

The Ranch

October 16th, 2009

En el colegio uno aprende cosas increíbles como, por ejemplo, que las cucarachas pueden seguir viviendo durante una semana después de cortarles la cabeza. O que las casas de por aquí no son de madera porque la gente sea cutre, sino para no morir lapidado entre ladrillos y/o piedras en caso de un tornado.

Pero también se aprenden muchas cosas de los niños. Sobre todo de los niños que viven en granjas, o “ranchos” como dicen ellos. Por ejemplo, el tipo de mascotas que tienen. No penséis que tienen en el salón una pecera con un “goldfish”, no. Ellos tienen una jaula con una rata, sí sí, una rata de ésas blancas con ojos rojos. Uno de esos niños redneck me contaba que la suya echaba espuma por la boca, al igual que su perro epiléptico.

Otra cosa que hacen los chavales en su rato libre es matar palomas. Pero no con cebos ni trampas, no. Con el shotgun directamente. O sea, la escopeta. Sí, sí, los chavales de 8 o 10 años quedan entre ellos para ir a casa de alguno y dedicarse a descerrajar pajarracos a troche y moche,no sé si con o sin la atenta mirada de sus padres.

Pero eso de la “atenta mirada de los padres” es algo que no me inspira tampoco demasiada confianza. Uno de los chavales me contó cómo, en el día de su cumpleaños, su padre se agarró una cogorza de aquí te espero y terminó durmiendo en el pajar, donde los perros dieron buena cuenta de los vómitos del progenitor (o sea, que se lo comieron todo). El chaval llegó allí en el momento justo para ver todo el percal. Y me lo contaba como un chiste.

En fin. Qué le vamos a hacer. Ahora la gripe A (sí, la porcina), ha llegado hasta Lexington. Algunos chavales de algunas escuelas vecinas están ingresados. Se la habrán pegado los gorrinos que tienen en casa.

El invierno de nuestro contento (ya estamos a 0ºC)

October 11th, 2009

Ya estamos a 0ºC y lleva 2 días nevando. Esto es de risa.

El caso es que mola. El invierno ha vuelto a nuestras sencillas vidas y se quedará seis meses. Es bienvenido. Nosotros hemos comenzado la estación en un ambiente muy mexicano. Haciendo amigos del estado de Chihuahua, dejándome un bigotito, comprando salsa Tapatío, muy ‘picosa’, para echar en todas las comidas, destruyendo piñatas y bebiendo tequila La Ramona traído desde donde tiene que ser. Iremos a la semana de la Hispanidad en la University of Kearney con la fraternidad latina, claro que sí.

Espero que la melancolía nos embargue de arriba abajo, que la sábana blanca cubra esta cama de llanuras y nos permita hacer la paz. Pondré la banda sonora de ‘Into the Wild’ para ir entrando en ambiente.

New Country, Heavy Metal y… ¡radiopredicadores!

October 7th, 2009

Esos son los tres pilares de la radio aquí en Nebraska. Emisoras de country, metal y… sermones. Girar el dial (generalmente, mientras manejamos el carro por una interestatal infinita y perfectamente recta) produce una extraña sensación de déjà vu, de algo que ya hemos oido. “Bonfire” me parece igualita que “She’s Country”, un hit sucede a otro hit gracias a la clonación musical. No es que no me guste el country (de hecho me está empezando a gustar, ¡peligro!), pero prefiero el metal. Además, aquí siguen triunfando mis grupos preferidos de los 90 (están bastante anclado en esa década, estos DJ’s carrozas), de modo que no logro escapar del todo al déjà vu del que os hablaba. Mis emisoras preferidas son Jack FM y Thunder 103.1, si bien no son más que Kiss FM’s con guitarreo.

Así que sólo me queda una alternativa para llenar esas horas de asfalto. Los radiopredicadores. No son difíciles de encontrar; ocupan la mayor parte del dial. Hay momentos del día que parece que sólo existen ellos. Su tono condescendiente y exaltado me hechiza. Su humor “light” (siempre basado en temas conyugales), sus prolongradísimos razonamientos, pero sobre todo la exégesis a la que se entregar en alma (y cuerpo) de los textos bíblicos más rebuscados, me fascinan. El otro día oí una diserción interminable acerca del libro de Ester del Antiguo Testamento (para mí desconocido hasta el momento), y la verdad es que me mantuvo entretenido y alucinado al mismo tiempo. Con los ojos como platos. Ni el café.

Pero hubo un día en que me topé con una radiopredicadora (la primera que tuve el honor de escuchar) que se llevó la palma, de calle. Estaba yo haciendo zapping radiofónico, saltando de Alice in Chains a STP, y de Metallica a Black Sabbath, cuando de repente creí haber dado con All Things Considered, el único programa razonablemente sensato y (por otra parte) bastante interesante para mí. De modo que me detuve allí, escuchando. Era una voz femenina que, según su propia introducción del programa, se disponía a hablar de sexo. Empezó alertando a los padres de que, si había niños escuchando la radio, podía resultarles un tema “bastante maduro” por si querían cambiar de emisora. Aquel primer aviso no fue suficiente para mí; aquí en Nebraska todo está cubierto por una pátina de precaución cuando se tocan esos temas.

Cuando siguió hablando, me dejó de piedra. Estaba haciendo una apología de cómo los hombres (pobrecitos) se ven tentados es una sociedad desbocada y pecaminosa, que les expone a los estímulos sexuales de explosivas mujeres semidesnudas como reclamo en la publicidad, las películas, la televisión, las revistas… Hablaba cómo “ellos” deben vivir con esos estímulos y no ceder a la tentación, cómo lo sufren en silencio por culpa de las mujeres, que no entenderían jamás que su marido les dijese que se han sentido sexualmente atraídos por Megan Fox. Y cómo las mujeres deben intentar entender que los hombres están bombardeados por esas casi irresistibles llamadas de sirena y optar cada día por vivir acorde a Jesús. Llegó a decir que para los hombres debe ser difícil bajar al supermercado y verse rodeado de minifaldas y escotes. Qué mal se debe de pasar.

“Vaya”, pensé, “tiene razón”. En efecto, uno tiene millones de estímulos sexuales ante sí al cabo del día. Los anuncios de Fa me perseguían mentalmente en el colegio, durante clase de mates… hace casi 20 años. ¡¡Madre mía!! ¡Veinte años de labios mordidos, sufriendo la tentación en silencio como las almorranas! La verdad es que lo que estaba diciendo aquella mujer era totalmente cierto. Si lo hombres contásemos con naturalidad, a nuestras parejas, que la chica que acaba de pasar es muy guapa todas las veces que lo pensamos, acabarían cansándose. Hemos de limitarnos a muchachas hermosas (no tías buenas) que veamos en la televisión (nunca en la vida real), y si es posible que estén ya muertas. Pero, “algo falla”, pensé… algo falla en el razonamiento de esta radiopredicadora…

¡Ya está! ¡Lo que falla es la hipocresía! ¡Ella está echando la culpa a las mujeres de sus celos y de su falta de comprensión hacia la constante libido de sus maridos! ¡Pero en realidad lo que está ocultando es otra cosa! ¡¡¡SU PROPIA LIBIDO!!! Según ella, las mujeres no están expuestas a las fotos de Fredrik Ljungberg para Calvin Klein, ellas son inmunes al encontrarse ante un tío bueno medio desnudo al pasar la página de una revista, se quedan impávidas ante los anuncios de Cool Water…

No me entendáis mal. Me encantan los sermones. Son la sal de la vida en el universo radiofónico nebraskeño. Pero esta mujer me sacó de quicio. Tuve que girar el dial y volver a escuchar ‘99 Ways to Die‘ de Megadeth una vez más para descargarme.

Fredrik Ljungberg

205 libras

September 26th, 2009

Ya es oficial, y ahora, público: peso 205 libras. Eso significa que tengo 100 kilos embutidos en la piel. Qué diferencia con aquellos días en los que llegué a pesar poco más de 70 kilogramos, allá por el año 2000 y antes. Es cierto que mido 1,85 y que aquellos escuálidos días tenían su explicación en mi vegetarianismo, que se prolongó durante unos 8 años. Pero no sé que es peor; aguantar los tópicos de la gente sobre tu “barriguita” o los que soporté pacientemente durante años acerca de mi delgadez extrema y mi decisión de no comer ciertas cosas (”no sabes lo que te pierdes”, “pareces enfermo”, y algunos más que rozaban la categoría de afrentas).

Es evidente que “comer de todo” ha colaborado en esta acumulación de grasas. No voy a negar que mi sedentario trabajo colabora bastante en todo esto. Pero también es cierto que “comer de todo” es sólo un tópico más, ya que en realidad suele significar “comer lo mismo que todo el mundo”. Los españoles estamos especialmente orgullosos de nuestra dieta mediterránea, y ni siquiera se nos ocurre pensar que ninguno de nosotros la sigue realmente. Todo son, al final, aceite y carnes. Y los intentos de ‘variar’ cuando cocinamos en casa se limitan a poner los mismos ingredientes de una manera o de otra.

Ahora voy con mi pareja una media de 3 días por semana al gimnasio. Mi lema interno es que, “cuanto menos te apetece, más lo necesitas”. Es cierto. Un cuerpo abotargado se niega a moverse. Paradójicamente, un cuerpo que ha hecho ejercicio tiene más energía que antes de hacerlo. Y, afrontémoslo… tener 34 años es estar metido de lleno en “esa edad” en la que tienes la obligación moral (si tienes amor propio) de cuidarte un poquito. Por mi parte, ya llevo 7 u 8 meses sin fumar. Es un requisito fundamental para meterte a hacer deporte; si no, las toses, la saliva y los pinchazos lo convertirán en una experiencia odiosa.

Además, me resulta algo ridículo el ambiente de los gimnasios, todos esos tíos cachas mirándose al espejo después de cada serie, por si los músculos les han crecido medio milímetro desde la última vez que se miraron, todas esas arengas de macho que se dedican entre sí… incluso el factor estético que lo impregna todo va poco conmigo; toda esa parafernalia con la ropa, los colores, etc… Cuando más me gusta es cuando llegamos y no hay nadie. Así sé que si hago un ejercicio mal no tengo a un cachas mirando por el rabillo del ojo y riéndose de mí. En fin…

De niño sufrí un soplo en el corazón relativamente severo. Cuando iba al colegio, en clase de gimnasia, todos los chavales de mi clase daban vueltas y vueltas corriendo al campo de fútbol sin inmutarse… pero yo tenía que sentarme a recuperar el aliento al cabo de cinco minutos de carrera. Tenía unos pinchazos terribles en el pecho, me faltaba el aire y notaba dolor y fatiga intensos. Con el tiempo, el soplo fue desapareciendo, pero mi mente terminó por asociar el ejercicio físico con el dolor y la agonía, de forma que desarrollé una especie de fobia al deporte.

Ahora simplemente pienso que, si no me enfrento a la pereza de ponerme los shorts y las zapatillas, es que soy un tipo de lo más débil. Sé que es algo duro de decir, pero si no nos ponemos esa clase de castigos o disciplinas, terminaremos con sobrepeso, hipertensión, colesterol, y  toda la pesca. A veces hay que ser antipático con uno mismo, qué leñe. ¡Saca esos leotardos, los calentadores, y la cinta para el sudor!

http://www.youtube.com/watch?v=xpgq8tabXOg

Nietzsche y la gente

September 23rd, 2009

Siempre me ha sorprendido el modo en que el pensamiento (y la persona) de Friedrich Nietzsche fascina a la gente. Cuando digo “la gente” lo hago de un modo muy generalista, no sólo a los eruditos o intelectuales. Recuerdo la época en la que estuve trabajando como acomodador en el cine Canciller, en Madrid. El encargado, un tipo de lo más prosaico, amante del fútbol y la cerveza, se enfrascaba en la lectura de “El Anticristo” o “Zarathustra” escondido en la sala de proyectores siempre que tenía un rato. Me pregunto qué era lo que tanto le gustaba, y en qué modo le influía. Aquellas lecturas nihilistas no parecían hacer mecha en su carácter popular, campechano, de moral ‘convencional’ y, aparentemente, libre de dilemas éticos.

Quizá “El Anticristo” llame la atención al sector anticlerical. Se sorprenderán al saber que, en opinión de muchos, Nietzsche era un posible creyente (o al menos era totalmente dependiente del amor y la empatía) cuyo intelecto le hacía sentirse culpable y avergonzado de serlo. Esa frustración se convirtió en la ira que destilan las páginas de esa obra. Lo que quiero decir es que quizá lo que la gente busca en Nietzsche es el radicalismo que les falta en sus vidas, y que quizá muchos de sus lectores se ahorran el conflicto de ahondar en la contradicción más absoluta y la duda más autodestructiva.

A mí, personalmente, me interesa el “superhombre”. Me fascina el individuo capaz de liberarse de todas las ataduras morales y sociales y, rompiendo con todo alrededor, impone su voluntad, sus deseos, sus sueños más auténticos. Esto, evidentemente, es bastante impopular. Precisamente es lo que se dice que inspiró a los nazis; aquello del “espacio vital” que uno debe reclamar, sin importar la debilidad del prójimo. Me apasiona esto. No porque yo quiera que el mundo sea así, sino porque creo que es así. Está demostrado. Quien moldea la realidad es quien decide que su criterio es el correcto, y que va a hacerlo todo por la impronta del mismo en el mundo. Algunos caerán bajo el peso, pero esa es la naturaleza de la vida. No hay más que ver un documental sobre depredadores para darse cuenta. “¡Pero el ser humano no es un animal!, tiene la razón para dominarse”. Bien, a éso es justo a lo que me refiero: No leáis a Nietzsche. Él dice que las etapas del hombre son el camello, el león, y el niño. Qué perfecta descripción del orden de la dominación del mundo.

Evidentemente, se sufre al pensar estas cosas. Se concluye que el débil perecerá, o al menos sufrirá por siempre la bota del poderoso. El hombre blanco, el primer mundo, el poder económico, el ejército más grande. Al fin y al cabo, no lo olvidéis nunca, los ejércitos defienden aquello que más amáis y de lo que nunca jamás prescindiríais: la gasolina, el agua, el progreso tecnológico, el gas, las materias primas, la comida… enfréntate a la realidad, pacifista, quítate las gafas, ponte el bigote de Nietzsche, y piensa si realmente te gusta este filósofo.

Nine Eleven

September 11th, 2009

Siempre me pasa lo mismo. Se me acaban las cervezas en el peor momento; cuando cae la noche y el Parkway de Lexington está oscuro y solitario, únicamente frecuentado por coches del State Patrol con los que, como ya me han parado más de una vez, no me apetece tener encuentros. Para ellos, cualquier coche a esas horas es sospechoso en un pueblo donde la gente se acuesta a las ocho de la tarde.

El caso es que he ido a mi Liquor Store habitual, que regentan unos jóvenes con aspecto de pandilleros, cara de muy malotes, pero que son majetes conmigo. He cogido mis Modelo Negra y he ido a pagar.

– Nine eleven, — me dice.

¡Vaya! ¡Nine eleven! Pero si hoy mismo era… ha sido… hoy mismo estaban recordando en la radio y la TV lo de las torres gemelas. Aquí y en España, por lo que he visto en los periódicos. $9.11, qué cachondo.

– Today is nine eleven!, — le he dicho.

– Yeah, man, it’s like… like an odd!!

– Is that bad? — le he preguntado.

– It depends on how you take it. You can take it as a good thing, or as a bad thing.

– I’ll take it as a good thing.

– Yeah man!!! There you go!!!

Y me he ido de allí con un midwestero “be safe”.

Aquí tenéis el ticket.

P.D. La superstición es la peor de las ignorancias.

Ticket de 9.11 el 9.11

Ticket de 9.11 el 9.11

Auxiliar Voluntario

September 11th, 2009

El 7 de septiembre empecé a trabajar como voluntario en la Elementary School que tengo asignada. En octubre empezaré “oficialmente” como Cultural Assistant para la Embajada de España, haciendo lecturas con niños de primer y cuarto grado. Para estar de voluntario tuvieron que hacerme un “background check” (por si estaba buscado por el FBI, etc.), ya que no dejan entrar a trabajar con niños al primero que pasa por allí; imaginad que pasa algo y… “¿qué estabas haciendo tú allí dentro?”.

El primer grado se me da peor, porque los niños no prestan tanta atención y es bastante difícil esa etapa en la cual están aprendiendo a leer y escribir. A veces les da un nervio y se revuelven en el suelo, a veces se quedan dormidos… es una pelea constante por llamar su atención de grupo. Si te concentras en uno de ellos que está despistado, los demás aprovecharán para montar un follón. En cuarto, sin embargo, tienes la recompensa de niños disciplinados y con ganas de aprender, mucha curiosidad por lo que oyen en clase, y absorben todo lo que dices, ya sea la separación de poderes en el Estado, o las diferencias entre las diversas culturas del mundo. Como experiencia está genial. La verdad es que me estoy dando cuenta de que es una gran labor enseñar a los más pequeños, pero si tengo que elegir, me quedo con 4º.

Aparte de lectura (que son dos horas y pico en total), haré algunas tareas extra (otras 2 horas más o menos) relacionadas con la cultura y el arte, pero básicamente me quieren para utilizar mis conocimientos “web”; actualizar la web, incluso renovarla. Así que después de lectura estaré en la sala de ordenadores haciendo lo que siempre hago: pelearme con ellos :)

Hoy viernes se me ha olvidado que podía ir con vaqueros, he ido formalito con chinos y polo como cualquier otro día. Pero, ¡espera!, tampoco hubiera podido hacerlo en el caso de haberme acordado. Resulta que, si un profesor quiere llevar vaqueros los viernes, tiene que pagar la “cuota de vaqueros”, que son como $30 al semestre. Bizarradas yanquis.